Curiosidades de Málaga: El Cementerio Inglés

Entrada al Cementerio Inglés
Entrada al Cementerio Inglés
Un bucólico jardín urbano plagado de bancales, con plantas y árboles exóticos, a escasos cinco minutos del centro de la ciudad. 
Curiosidades de Málaga: El Cementerio Inglés

Antes en las afueras, hoy ya prácticamente en el centro de la ciudad, se encuentra un cementerio que poca gente conoce, a pesar de ser de la propia ciudad y que menos ciudadanos han tenido la suerte de visitar, en el monte de Gibralfaro, mirando al sur y donde, más arriba, se asienta el antiguo castillo que los franceses, con su política de tierra quemada, reventaron al marcharse de la ciudad, ya que era en polvorín de la zona.

El Cementerio Inglés de Málaga, (o Cementerio de San Jorge) es en la actualidad, un bucólico jardín urbano plagado de bancales, con plantas y árboles exóticos, a escasos cinco minutos del centro de la ciudad – en la actualidad ya en el momento de su creación se encontraba en el extra radio de la misma-. Como en muchos cementerios confluyen diferentes historias, éste no iba a ser menos, relatándole alguna, animando al lector a profundizar en ellas.

Por un lado, fue el cónsul británico William Mark, nacido en una familia pobre en Inglaterra y cuando cumplió los dieciocho años, se alistó a la marina inglesa siendo nombrado secretario del capitán de la fragata Hydra y luego destinado al buque nodriza San Juan, que posteriormente con su mujer llegaron a Málaga en 1816, siendo nombrado cónsul en 1824, en Málaga.

Él inició en 1826 los trámites para dotar a su comunidad de un camposanto digno, para los difuntos ingleses, ya que hasta entonces no eran enterrados en cementerios, al no ser católicos y lo hacían de pie en las playas de la ciudad, que se encontraban muy a las afueras de la ciudad. Esta situación no era ni mucho menos agradable, ya que después de tormentas, temporales, se daban situaciones que, conocidas por todos, descubrían, en ocasiones los cuerpos, aunque estuvieran en el, por entonces, extra radio de la ciudad.

Solicitó un terreno durante tiempo para hacer ese pequeño cementerio y el 17 de octubre de 1929, el General Manso, gobernador de Málaga, autorizó al consulado inglés la habilitación de un camposanto en una zona cercana al Palacio de Miramar, hotel de lujo construido en la década de los años veinte, con el nombre original de Príncipe de Asturias, teniendo su mayor esplendor del 45 a los 60, en la actual Avenida Pries. Siendo El Inglés, el primer cementerio protestante de España.

Por otro lado, otra historia: José María de Torrijos y Uriarte nació en Madrid dentro de una familia noble, fue a la academia militar de Alcalá de Henares, Madrid, donde comenzó su carrera militar y se enfrentó al rey Fernando VII, en Málaga es conocido ya que en Mijas Costa, una de las poblaciones cercanas a la capital, desembarcó rumbo Málaga, donde Torrijos y el grupo de simpatizantes que lo acompañaban fueron apresados y fusilados en una de las playas de la capital. la playa de San Andrés. Fueron enterrados en lo que hoy es la Plaza de la Merced, llamada así por una antigua iglesia, que en la Guerra Civil española fue incendiada perdiéndose para el futuro.

¿Y por qué de esta historia? Porque en las playas de S. Andrés fueron fusilados junto con Torrijos a todos sus partidarios y acompañantes, siendo Robert Boyd uno de esos fusilados, irlandés, amigo de Torrijos que lo ayudó al embarque desde Gibraltar y para los intentos de desembarco en la costa española, anulados en sus dos primeros intentos, peor con el tercero, donde los capturaron para acabar con sus vidas el 11 de diciembre de 1831 y fue el primer enterrado en este cementerio. Se intentó por parte del mismo Willian Mark que no tuviese ese destino, pero no fue posible ante la negativa del gobernador. Cerca del lugar de su muerte existe una calle en su memoria.

Y otra historia más: el hundimiento de la Fragata Gneisenau (diciembre 1900), navío alemán que se encontraba en el Mar de Alborán realizando prácticas de tiro, fondeando cercano al puerto y debido a un fuerte temporal y vientos en torno a 56 nudos (casi 100 km/h), hizo que el navío se estrellase contra el espigón del mismo puerto, hundiéndose posteriormente, del que se salvaron gracias al pueblo malagueño que salió con lo que había cercano, - algún bote de remos, barcos de pesca – salvando a algunos de los tripulantes. Aquellos que no lo lograron están enterrados en este cementerio, fácilmente reconocibles por las placas con la silueta de la fragata contra el muro oeste, en uno de sus patios.

Hay algunas más, así como pequeños detalles como la tumba de Violeta, en su lápida figura: que duró, lo que duran las violetas. Las farolas que alumbran el cementerio, las vistas del mar que se observan desde las plataformas donde se asienta El Inglés, pequeño, pero histórico; casi olvidado, pero que congrega miles de folios escritos de historias reales, e historia con H mayúscula. Internacional, pero muy malagueño.

Les recomiendo un libro de José Manuel Díaz Castillo sobre este camposanto, titulado “El cementerio inglés de Gibralfaro” y por supuesto la visita a este rincón, que esconde pequeñas historias que hay que descubrir paseando por sus calles, cerca de la playa.

Su horario es de 10:00h a 15:00 horas: sábados, domingos y festivos, el resto de la semana, está cerrado. @mundiario 

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