Tienes que darte cuenta

Una mujer pensativa./ Pexels
Para los que no quieren ni necesitan alimentarse de ilusiones, viviendo del pasado, relacionándose con las sombras, con lo que ya no viven. Para los que son intensos y no sobreviven a medias.

Tienes que darte cuenta de que no eres un prisionero condenado a las experiencias del pasado porque en cualquier momento puedes decidir replantearte tus vivencias, no incurriendo con tanta insistencia en lo que no se logró y que por mucho que lo intentes, sólo te prueba que el camino a seguir es otro. Y eso vale para cualquier cosa. Algunas personas se convencen de que lo vivido es insuperable, donde continúan tejiendo bordados de esperanza en la quietud de ilusorias ensoñaciones, mientras se engendran hechos sin que ellos hayan sido elegidos, algo totalmente diferente, ajeno y alienado.

No te victimices, porque tú tienes el poder de elegir y muchas veces es fundamental posicionarse en lo que más te conviene, aunque al principio te cause sufrimiento o arrepentimiento. Tienes que darte cuenta de que tienes que despegarte de algunos afectos, porque en algunos casos, de nada sirve regatear con la vida por algo para sobrevivir, para disfrutar sólo de una vida a medias, una sombra fugaz e inalcanzable, porque la vida, en toda su intensidad, no vive a medias.

¿Por qué vivirías?

Muchas veces es fundamental decidir, por amor a ti, que ya no harás concesiones con qué o quién no resuena entre tus necesidades y la realidad que se presenta en tu vida. Detente y contempla todo lo que la vida te ha ofrecido y te ofrece supremamente y las potencialidades que ahora brotan dentro de tu interior y lo que puedes ser en tu mejor momento.

No te pidas a ti mismo ni a ninguna circunstancia de la vida una sola gota de falsa esperanza. No pidas un tiempo extra, una oportunidad extra, un consuelo extra. Ahora serás tú quien determinará las reglas de tu vida sin pretensiones ni arrogancia, sino con responsabilidad propia.

Ahora serás tú quien ya no aceptará regatear por pequeñeces, mover cielo y tierra por situaciones y personas que no te merecen, intentar adaptarte a los huecos para encajar en la vida de alguien, estar en los espacios lacónicos de las situaciones de la vida. Tampoco se dejará agraciar por la pérfida pobreza del autoengaño que se empeñará en interpretar como valentía, indecisión, soberbia o impaciencia.
Se honesto contigo mismo.

Puede que el autoengaño te haya despojado de ti, pero cuando ya no dudes en quedarte en situaciones pendientes, cuando decidas reencontrarte y despertar a la realidad de los hechos, entenderás la famosa frase de Sartre: "No importa lo que te hayan hecho. Lo que importa es lo que haces con lo que te hicieron”. Entonces, decidirás soltarte y dejar que lo que alguna vez fue parte de tu existencia se escape entre tus dedos, para que nunca más te escondas detrás de la oscuridad de las ilusiones creadas por ti o cualquier otra persona.

No seas más complaciente con tus errores, conéctate con tu voz interior, contemplando el horizonte de las verdades enraizadas en tu corazón, en el que estas raíces desgarraron impetuosamente, hiriendo tu íntimo para (re)nacer un nuevo ser sanado. Ahora, renace, percíbete diferente y ve que en realidad nunca necesitaste y hoy ni siquiera necesitas ocupar espacios o llenar vacíos, sino habitar en corazones que aprecien genuinamente no solo tu compañía, sino sobre todo tu existencia. @mundiario