Así vivieron dos enfermeras la misión de la Fundación Diego González Rivas en Ghana

Dos enfermeras, Belén y María, relatan su experiencia en la misión médica de la Fundación Diego González Rivas en Ghana, donde la cirugía salva vidas.

Belén y María jamás imaginaron que una llamada inesperada cambiaría el rumbo de sus vidas. Ambas son enfermeras especializadas en cirugía torácica y llevan años trabajando en el Hospital San Rafael de A Coruña. Pero el verano pasado, dejaron atrás la seguridad de un quirófano convencional para embarcarse en una misión médica sin precedentes con la Fundación Diego González Rivas.

Lo que comenzó como un simple apoyo logístico para montar un quirófano móvil en Ghana, terminó siendo una experiencia que jamás olvidarán. En un país donde la cirugía torácica es prácticamente inexistente, ellas se convirtieron en la única esperanza de muchos pacientes.

“Nos sorprendió muchísimo cuando nos propusieron ir. Sabíamos que muchas enfermeras habían solicitado unirse a la misión, y que nos eligieran fue un honor y un reto al mismo tiempo”, recuerdan.

Aceptar el desafío fue una decisión rápida, pero nada las había preparado para lo que encontrarían al llegar.

De un quirófano en A Coruña a una misión humanitaria en África

A diferencia de un hospital en España, donde todo está medido al milímetro, en Ghana operar significaba adaptarse a un quirófano sobre ruedas, con espacio reducido y recursos limitados.

Sin embargo, no era un quirófano cualquiera. La unidad móvil de la Fundación Diego González Rivas es la única en el mundo capaz de realizar cirugías torácicas mínimamente invasivas, un hito en la medicina moderna.

Diseñada con la más alta tecnología, esta unidad quirúrgica cuenta con:

  • Equipos de cirugía torácica de última generación.
  • Sistemas avanzados de esterilización y reanimación integrados en el camión.
  • Monitores de alta precisión para procedimientos mínimamente invasivos.
  • Autonomía total en suministro eléctrico y gases medicinales, esenciales para la anestesia y ventilación de los pacientes.

Aun con estos avances, los desafíos eran evidentes:

  • Espacio reducido: el quirófano móvil tenía dimensiones mínimas.
  • Material quirúrgico contado: cualquier error de planificación podía ser crítico.
  • Suministro de oxígeno inestable: era necesario acoplarlo manualmente al camión.
  • Falta de plan B: si algo salía mal, no había otro quirófano cerca.

"Era crucial tenerlo todo perfectamente organizado. En un hospital puedes correr a por lo que necesites, pero aquí, si algo fallaba, simplemente no había manera de solucionarlo", explica Belén.

Esta unidad móvil quirúrgica representa un modelo innovador de atención médica, capaz de llevar cirugías de alta complejidad a lugares donde antes era impensable. Para Belén y María, trabajar en ella fue un desafío, pero también una oportunidad única de hacer historia en la medicina humanitaria.

El equipo de la Fundación Diego González Rivas en Ghana. / B.L.

El reto no era solo quirúrgico, sino también logístico y mental.

“Nosotras éramos su única esperanza”. En Ghana, la cirugía torácica mínimamente invasiva es escasa. Los pacientes con enfermedades pulmonares o tumores no tienen alternativa: simplemente no hay cirujanos que puedan operarles.

Cuando la Fundación Diego González Rivas anunció su llegada, decenas de personas vieron una luz de esperanza. Algunas llevaban años esperando una oportunidad para operarse. “El agradecimiento en sus miradas era indescriptible. Nos cogían de la mano y no nos soltaban”, cuenta Belén.

Pero también hubo frustración. No pudieron operar a tantos pacientes como hubieran querido. “Había retrasos, trabas burocráticas y limitaciones logísticas que escapaban a nuestro control. Fue frustrante no poder operar a más gente”, admite María.

Aun así, el impacto de la misión fue enorme: cambiar la vida de las personas y abrir una puerta que antes no existía. "En España, un paciente tiene opciones. Allí, nosotros éramos su única esperanza".

Enfermeras en Ghana. / B.L.

Más allá de la cirugía: la realidad social que les impactó

La experiencia en Ghana no solo les dejó aprendizajes médicos, sino que también les mostró una realidad social difícil de ignorar. Uno de los aspectos que más les impactó fue la desigualdad de género.

"Nos quedamos con las ganas de hablar con las mujeres, entender su realidad. En cada trayecto, veíamos niñas con bebés a cuestas, sin oportunidades de elegir su futuro", cuenta María.

La falta de acceso a educación, sanidad y planificación familiar sigue siendo uno de los grandes desafíos en muchas regiones de África. “Nos gustaría volver con más tiempo para conocer la realidad de estas mujeres, ver cómo podríamos ayudarlas también".

El esfuerzo titánico de un equipo entregado a la causa

Trabajar bajo la dirección del Dr. Diego González Rivas es un reto en sí mismo. Su nivel de exigencia y su capacidad de trabajo son impresionantes. "Es incansable. Seguirle el ritmo no es fácil, pero su energía nos motivó a dar lo mejor de nosotras", confiesan las enfermeras.

A pesar del cansancio y la dureza del trabajo, ambas tienen claro que la experiencia valió la pena. "Fue una semana durísima, pero intensa. Nos vamos satisfechas y con la certeza de que queremos repetir".

El mensaje a futuras enfermeras: “No tengas miedo, lánzate”

Más allá del reto quirúrgico, la misión en Ghana dejó a Belén y María con una certeza: la enfermería es mucho más que una profesión, es una forma de estar en el mundo.

"Si puedes ayudar a alguien que realmente lo necesita, hazlo. No hay satisfacción más grande", reflexiona Belén, recordando la emoción en los ojos de cada paciente al despertar de la anestesia.

La tecnología avanza y la medicina evoluciona, pero para ellas, lo esencial sigue siendo la humanidad y la sensibilidad en el trato con los pacientes.

"Estamos en un momento en el que la tecnología ocupa muchísimo espacio en nuestro trabajo, pero no podemos olvidar por qué decidimos ser enfermeras: para estar ahí cuando alguien nos necesita", subraya María.

Formarse, crecer profesionalmente y estar al día en técnicas quirúrgicas es clave, pero vivir una experiencia como esta es, en sus palabras, "un aprendizaje que no te da ningún libro".

A su vuelta a España, ambas lo tienen claro: volver. "Si surge otra oportunidad, no lo dudaremos. Volveremos a Ghana o a donde haga falta".

Puedes ver su testimonio completo en el video que acompaña este reportaje. @mundiario