Cómo protegerse del humo de los incendios: consejos prácticos para cuidar su salud

Funcionarios de UME hacen frente a los incendios. / @Defensagob.
El humo contiene partículas invisibles que dañan nuestros pulmones y aumentan el riesgo de enfermedades. Estas son algunas pautas básicas para protegerse cuando el aire se vuelve irrespirable.

El humo de los incendios es un enemigo invisible. Aunque las llamas se encuentren lejos, las partículas finas que desprenden pueden recorrer cientos de kilómetros y permanecer suspendidas en la atmósfera durante días. Respirarlas no solo irrita los ojos y la garganta: también incrementa el riesgo de problemas respiratorios y cardiovasculares. Ante este escenario, conviene adoptar hábitos sencillos que pueden marcar la diferencia.

1. Vigile la calidad del aire

Antes de salir de casa, compruebe los niveles de contaminación en su zona. Puede hacerlo a través de los portales autonómicos, de la Aemeto en aplicaciones de meteorología que miden partículas en suspensión. Si la calidad es mala, limite al máximo las actividades al aire libre.

2. Evite el esfuerzo físico en exteriores

Hacer deporte al aire libre multiplica la cantidad de aire —y por tanto de contaminantes— que entra en los pulmones. Incluso cuando el incendio esté controlado, las partículas pueden permanecer varios días en suspensión.

3. Refúgiese en interiores bien cerrados

Mantenga puertas y ventanas cerradas y, si dispone de aire acondicionado, use la función de recirculación para evitar la entrada de humo del exterior. Los purificadores de aire con filtros HEPA también son muy útiles.

4. Use mascarillas adecuadas

Las mascarillas quirúrgicas o de tela no filtran las partículas más finas. Para salir al exterior en días de humo denso, opte por una FFP2, que ofrece mayor protección. Aun así, no sustituye las medidas de permanencia en interiores.

5. Cuide la hidratación

Beber agua con frecuencia ayuda a mantener las vías respiratorias más protegidas frente a la irritación que provocan las partículas. También conviene evitar ambientes excesivamente secos en casa.

6. Preste atención a los síntomas

Si nota dolor en el pecho, tos persistente, mareo o dificultad para respirar, no lo subestime. Estos síntomas pueden aparecer incluso días después de haber estado expuesto al humo. En caso de agravarse, busque atención médica.

7. Grupos de riesgo: máxima precaución

Niños, embarazadas, personas mayores y pacientes con enfermedades respiratorias o cardíacas deben extremar las precauciones. En su caso, la exposición al humo, aunque sea leve, puede tener consecuencias graves.

Los incendios son cada vez más frecuentes en España y, con ellos, la exposición al humo será un problema recurrente. No podemos evitar que el viento lleve estas partículas hasta nuestras ciudades, pero sí podemos actuar para reducir su impacto en la salud. Y en este escenario, la prevención es el mejor cortafuegos. @mundiario