Cascada de Ézaro, en Dumbría, un espectáculo digno de apreciar
La búsqueda de imágenes insólitas, raras, curiosas, humorísticas o críticas es un gran reto que se consigue con los ojos bien abiertos y la cámara lista.
Recorrer los lugares visitados, con la cámara en ristre, en una especie de cacería fotográfica, para captar imágenes sorprendentes, es una diversión que exige entrenamiento, y que ratifica a la fotografía como el arte contemporáneo más apreciado.
La cascada de Ézaro la forma el río Xallas al desembocar en el mar, y se convierte en un pequeño Niágara gallego, que atrae a numerosos visitantes, por su belleza natural. Al construirse una presa que retiene el agua del río para beneficio de una central hidroeléctrica, el visitante debe consultar el horario en que se abren las compuertas para poder apreciar este magnífico espectáculo. Determinados días iluminan la cascada en la noche y es también una atracción fotográfica. @mundiario