Veri Peri

Un nuevo color de Pantone. / pantone.com
Un nuevo color de Pantone. / pantone.com
Pantone, una compañía especializada en analizar y producir tendencias en el ámbito del color, creó un nuevo tono para marcar precisamente tendencia.

Si digo Veri Peri, la mayoría de las personas se quedará a cuadros; si digo Pantone, puede que unos pocos atisben a qué me refiero. Y si digo color situado entre el azul y el morado casi todo el mundo dirá: ¡Ahhhhh! O bien, ¡menuda chorrada! Yo misma me quedé a cuadros al leerlo, no hace mucho, en una revista de moda. Bautizar colores o gamas de colores ya existentes es quizá una nueva moda, o una de las nuevas: sentirse originales en su creación.

El color de la ropa que llevamos no es asunto baladí. Existen estudios sobre la influencia de los colores en nuestro estado de ánimo; buena prueba de ello es la presencia de amarillos y naranjas en estos tiempos, los tiempos covid, que han hecho necesaria una búsqueda de sensaciones, de emociones reconfortantes. Y si el amarillo simboliza la luz del sol, el naranja es el color alegre por excelencia.

En algunos casos, elegimos el color de forma voluntaria para mostrar al mundo (y manifestarnos a nosotros mismos) nuestra tristeza por la pérdida de un ser querido. Me refiero al negro, que solemos asociar al luto. Curiosamente, en países como China, Japón o la India, es el blanco el color asociado al luto. Según la Wikipedia casi todos los colores se usan en algún contexto geográfico para simbolizar la muerte de alguien y la compañía que ese color representa en ausencia del ser querido. Aunque el color negro también lleva siendo, durante décadas, el color de la elegancia. Todas las mujeres lo sabemos; el famoso Little black dress a que se refieren las revistas de moda, o dicho en cristiano, el pequeño vestido negro ocupa un puesto especial en nuestro armario: nos hace sentir poderosas. Se dice que es un fondo de armario, pero no está precisamente en el fondo de nuestro armario, ya que, cualquier mujer acude a él cuando no sabe qué ponerse.

En el otro extremo del Pantone está el blanco como símbolo de la pureza (en Oriente significa venirse e irse del vacío, y de ahí su presencia en rituales funerarios).  Pero nosotros decimos blanco y lo asociamos a vacaciones, reposo, calma… Una de las islas de la calma (durante el día) es Ibiza, donde surgió la moda Adlib, y donde todos los tejidos guardan un sustrato común: blancos prístinos, rotos, beis… Varias gamas cromáticas declinadas en blanco. Pero no solo la moda Adlib rinde tributo al blanco. Carolina Herrera inmortalizó la camisa blanca como señal de distinción; combinada con falda negra es una opción infalible, aunque también aporta elegancia a unos vaqueros, esa otra prenda fetiche de casi cualquier generación, no privativa de los millenialls o de la generación Z. 

 

Pero volvamos al Veri Peri. La empresa Pantone, fundada en 1962 y con sede en New Jersey (EE UU), clasificadora de los colores por códigos para su identificación, ha creado este color y su Instituto (Pantone Color Institute) lo ha declarado Color of the year 2022. En la página web dice (transcribo literalmente):

"Vivimos tiempos de transformación. PANTONE 17-3938 Very Peri es un símbolo del espíritu de nuestra era global actual y de la transición que estamos viviendo hoy en día. A medida que salimos de un intenso período de aislamiento, nuestras nociones y estándares están cambiando, y nuestras vidas físicas y digitales se han fusionado de nuevas formas. El diseño digital nos ayuda a estirar los límites de la realidad, abriendo la puerta a un mundo virtual dinámico donde podemos explorar y crear nuevas posibilidades de color. Con las tendencias en los juegos, la creciente popularidad del metaverso y la creciente comunidad artística en el espacio digital, PANTONE® 17-3938 Very Peri ilustra la fusión de la vida moderna en correspondencia con las tendencias de color en el mundo digital y cómo juntos se manifiestan en el mundo físico y viceversa."

Pero ¿se puede crear un color? En realidad, no.  Al verlo en una revista de moda hace unos días, mis limitados conocimientos sobre la extensa paleta de colores me hicieron identificarlo como una especie de morado; difícilmente veo lo que los expertos dicen sobre el Veri Peri o bígaro, una mezcla entre el azul y el rojo violáceo. Mis pupilas aprecian morado intenso y nada más, una especie de morado alegre. 

El color depende del objeto (en el caso de la moda, la textura, el tejido sobre el que el color se imprime, dota a la prenda de diferentes matices, de una intensidad diferente, según se trate de algodón o lana, por ejemplo) y también del sujeto, pues no todo el mundo aprecia las longitudes de onda de luz -que inciden en nuestros ojos para formar el color- de la misma forma.  Es posible crear pigmentos, es decir, se pueden materializar los colores en un lienzo porque los pigmentos son materiales, pero no crear colores. Los colores no se inventan, se ven

Las empresas Pantone y Artech House (el primer Museo digital de la Gran Manzana) se asociaron para hacer la presentación del Veri Peri en las instalaciones del Museo, donde antes había habido una sala de calderas de 100 metros, justo debajo del Chelsea Market. Aunque la afirmación de Pantone no sea literalmente cierta, con su aportación, Pantone ha contribuido a mejorar este mundo –todavía covid– en términos visuales y, también, de estado de ánimo. 

Rincón de luz diario

La chica se había levantado cansada: comenzaba su agotadora y maratoniana jornada en la empresa que acababa de contratarla. Con un sueldo aceptable, debía restar horas a su sueño para estar a la altura de las exigencias de sus jefes. De casa al trabajo y del trabajo a casa, no tenía tiempo para nada más. Todos los días, al salir del metro, pasaba por delante de una tienda de ropa, esa moderna fábrica de sueños, surgida del consumismo, pero inofensiva en términos de humanidad. Aquel día se levantó para cumplir con su cometido en la empresa, y después de un frugal y rápido desayuno (café bebido y plátano), se dirigió hacia la ducha y salió de ella dispuesta a vestirse con cualquier prenda de ropa. Lo de siempre, jersey, vaqueros, cazadora de piel y, ¡a la calle!

Como todos los demás días se paró en su rincón de luz diario, su respiradero de sol: la tienda de la esquina, a escasos doscientos metros de su trabajo en la capital. Los transeúntes se cruzaban con ella, y ella los esquivaba con una habilidad adquirida con los años, la propia de cualquier otro transeúnte en una gran ciudad. Ese día se paró con más detenimiento en el escaparate. Un color le llamaba poderosamente la atención, una especie de morado. El precio no aparecía… Era tarde, no quería llegar tarde a la reunión. Todo aquel día se lo pasó pensando en aquel vestido, en lucirlo, aquel color le atraía mucho, como las abejas a la miel. Pero ¿para qué fantasear? Aunque pudiera comprarlo no tenía tiempo para ponerlo. ¿Dónde? ¿Con quién…?

– Alexandra… ¡Alexandra! ¿Estás en babia?

– Ah. Perdona, Jon. Dime.

– Te decía que debes confirmarme si vas a venir a la fiesta.

–¿Qué fiesta?

– Pero ¿has escuchado algo de lo que te he dicho?

Alexandra se puso roja.

– No. - reconoció. -Tenía la cabeza en otra parte. -dijo.

Jon moderó su reproche y repitió:

– Te preguntaba si vas a venir a la despedida de Andrés.

Alexandra omitió decir a Jon que no sabía de qué hablaba para preguntarle la fecha y el lugar.

Esa tarde se fue de la empresa arañando cinco minutos a su salida para entrar en aquella particular fábrica de sueños antes de que cerrase, y salió de allí con una bolsa en la mano y una sonrisa pintada en el rostro. Tres días después, su sonrisa seguía pintada en su cara, mientras vestía su cuerpo un vestido color veri peri, algo que le había comentado la dependienta. El color de ese año… Y ahora mismo iba a hablar de Veri Peri con Andrés, el chico que hacía tiempo que le gustaba. Aunque él se fuese de la empresa, con algo habría que romper el hielo, ¿no? @mundiario

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