El talento de buscar talento

La mirada de una mujer. / RR SS.
La mirada de una mujer. / RR SS.
El término "talento" se ha vuelto omnipresente, pero ¿qué significa realmente? ¿Cómo se mide y por qué elegimos a una persona sobre otra?
El talento de buscar talento

La palabra “talento” se utiliza mucho. Quizás, demasiado.

La usamos cuando nos referimos a personas en las que apreciamos cierto potencial y en las que creemos que valdrá la pena invertir tiempo, energía y recursos. Como sabe, lo de “potencial” posee un embriagador aroma a futuro. Ese futuro que nunca llega porque ese es, precisamente, su papel.

Pero, realmente, ¿A qué nos referimos cuando mencionamos la palabra “talento”?

¿Cómo lo medimos? ¿Por qué elegimos a una persona y no a otra?

Hace unos años, estas preguntas no poseían una sentencia concluyente. Normalmente, prescindíamos de la exactitud para justificar una serie de respuestas de carácter evasivo.

EL TALENTO SE ESTUDIA Y SE INVESTIGA

La conclusión que se obtuvo después de un pormenorizado estudio realizado en colaboración con la Cátedra Innovación de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) sobre los neurofactores que definen el comportamiento, fue que existían 5 tipologías del talento.

Así, se clasificó el talento como Emocional, Creativo, Estratégico, Expresivo y Colectivo.

Estas variables del talento no son excluyentes, lo cual quiere decir que todos disponemos de ellos con una diferente intensidad. Pero lo más importante es que todas las personas los poseemos con una personalizada capacidad a la hora de combinarlos.

De hecho, hay personas que destacan en el talento “Creativo” y que no son muy hábiles en los aspectos agrupados en el talento “estratégico”. En realidad, se trataría de un talento dominante que va acompañado por los otros 4, dejando en el vagón de cola este último.

Pero hay un segundo nivel basado en que cada talento se nutre, a su vez, de 5 elementos.

Así, también se da el caso en el que dos personas poseen dominancia del talento “creativo”, pero que una destaque en la Proactividad y otro en Capacidad de improvisación. Ambos son creativos, pero con tendencias y habilidades diferentes.

El tercer nivel se encuentra en la precisión de las intensidades, ya que no posee el mismo significado que una persona obtenga un 70,06% o un 89,19% en el talento creativo o en cualquier otro. Así mismo, también hay bastantes diferencias entre dos personas con idéntica tasa de talento (cosa muy improbable, pero posible) y diferente indicador en cualquiera de los otros talentos.

Así, que ya lo tenemos todo un poco más claro. Si desea encontrar “talento”, tendrá que usar el suyo para definir qué asociación de talentos debe buscar en los demás. Aquí le aconsejo que aproveche al máximo su porción de talento “Estratégico”.

EL TALENTO Y LA MENTE

Los diferentes neurofactores manifiestan su dominio en dichos talentos, lo cual determina en qué será más eficaz una persona y con qué funciones se sentirá realizado en relación con su propósito profesional, personal y corporativo.

Así, sabemos que el cerebro no equilibra lo cognitivo con lo emocional, sino que compensa los neurofactores deficitarios sin asediar ni comprometer a los dominantes. Si no fuera así, diríamos que todas las personas disponemos de una tendencia natural a ser iguales. En definitiva, a comportarnos de igual manera ante los mismos estímulos.

Por ello es muy importante no confundir “equilibrio” con “compensación”. Cada cual posee “su” equilibrio y su propio modelo de compensación. Así, reduciendo nuestro comportamiento a la paridad Cognitivo/Emotivo, mi equilibrio podría estar en 40/60 y mi capacidad compensatoria en 5. Por lo tanto, mi oscilación estaría entre el valor máximo de 35/65 y un mínimo de 45/55.
Otra persona puede disponer de un equilibrio 80/20 y de una capacidad de compensación de 5 igualmente. Por ello, su oscilación estaría acotada entre 85/15 y 75/25. Como puede apreciar, ambos factores nos indican la oscilación del comportamiento y en consecuencia, de los talentos que atesoramos.

LAS RUTAS DEL TALENTO

Para desarrollar los diferentes talentos, disponemos de 2 rutas. La cognitiva y la emotiva.

Bien. Imagine que la ruta emocional es por donde circulan muchos coches de color blanco, y la ruta cognitiva es por la cual viajan multitud de coches grises.

Bien. Eso no quiere decir que no haya coches grises circulando por la ruta emocional ni coches blancos viajando por la ruta cognitiva.

Debe saber que la ruta emotiva posee paradas en las estaciones emoción, sensación y sentimientos. Para ir progresando en ellas, se requiere la participación de lo cognitivo. En cambio, la ruta cognitiva está formada por aprendizaje, memoria, recuerdo y olvido. Igualmente, para ir progresando, necesita la aportación de la emoción.

Así, la ruta emotiva abastece con mayor caudal a los talentos creativos, expresivos y emocionales. Mientras, la ruta cognitiva ofrece mayor servicio a los talentos estratégicos y colectivos.

¿CÓMO MEDIR EL TALENTO?

La única manera de hacerlo es a través del Test Psicogénico, el cual replica el modelo sináptico del individuo secuenciando la carga neurofactorial que tiene. Para ello se utilizan algoritmos “en racimo” que poseen una precisión centesimal.

Pero realmente, esto no es importante. Lo esencial es que sepamos detectar el talento antes de ser desplegado. Eso que llamamos “potencial”. @mundiario

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