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MUNDIARIO

Ser feliz o estar feliz, una reflexión lingüística

Cuando te dices a ti mismo, "estoy feliz", te haces consiente de tu momento y tu emoción, puedes disfrutarla y conservarás un recuerdo dulce de aquel momento;  pero si dices, "soy feliz"... El autor reflexiona sobre cómo el uso del lenguaje puede afectarnos.
Ser feliz o estar feliz, una reflexión lingüística
Niña dibujando una cara sonriente.
Niña dibujando una cara sonriente.

Nuestro lenguaje define cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y el mundo. En particular, las palabras que utilizamos producen efectos poderosos sobre la manera de entender nuestro universo personal y nuestras relaciones. Esa es una de las razones por la que es importante prestar atención al uso de las palabras, especialmente durante el diálogo interno o cuando hablamos sobre nosotros mismos con alguien más. Es posible que nuestra percepción de felicidad dependa del verbo que utilicemos.

¿Te has preguntado si da igual decir "estoy feliz con mi nuevo coche" que "soy feliz con mi nuevo coche"?, seguro que respondiste no. En el primer caso, el verbo "estar" denota una cualidad o una característica no permanente del sujeto, mientras que en el segundo caso, el verbo "ser" denota una cualidad o condición intrínseca, natural o permanente del sujeto.

Cuando te dices a ti mismo, "estoy feliz", te haces consiente de tu momento y tu emoción, puedes disfrutarla y conservarás un recuerdo dulce de aquel momento;  pero si dices, "soy feliz", te estas diciendo que has conseguido la felicidad, que te encuentras en un estado al que atribuyes permanencia, sin importar lo que puedas hacer por prolongar o retener, pero éste no tardará en entrar en contradicción con la temporalidad de la realidad, y lo más probable es que conserves un recuerdo melancólico o sensación de pérdida.

No se puede negar que exista una conexión entre el lenguaje y los procesos a través de los cuales los pensamientos crean las realidades mentales. La mayoría de las veces, los pensamientos van acompañados de un narrador interno que habla en tu idioma o en el idioma que más utilizas, en el caso que fueses bilingüe o más. Existen otras palabras que tienen también efectos negativos como por ejemplo "siempre". Para que resulte sencillo comprenderlo intenta encontrar un ejemplo de algo que existe u ocurre siempre para explicarle a alguien que no conoce el significado de esa palabra, verás que resulta extremadamente difícil. Aunque pienses en el Universo, no será un buen ejemplo puesto que de acuerdo con la teoría mejor evidenciada se originó con el Big Bang y el Universo va camino de un final que no se alcanza a comprender del todo aún.  Entonces ¿cómo es que empleamos la palabra "siempre" con tanta frecuencia en nuestras conversaciones?  Esto puede ser motivo de otro artículo,pero me gustaría terminar diciendo que si combinas "siempre" con "yo" o "tú", habrás creado un monstruo. Visualízate diciendo "Yo siempre creeré en ésto" , aunque seas muy joven, seguro que ya has cambiado de manera de pensar varias veces.

Dejando al descubierto la importancia del uso de las palabras, y sin ánimo de criticar, me pregunto, ¿cómo es que al realizar una búsqueda en Google obtuve más de tres millones de resultados asociados a la expresión "ser feliz"?  entre los cuales aparecieron  decenas de miles de libros y conferenciantes con títulos tales como: "Los X pasos para ser feliz", "Aprender a ser feliz", "Ser feliz no es gratuito", "Ser feliz durante X días seguidos", "¿Cómo se puede ser feliz?", etc.

Me pregunto una vez más ¿será que debido al mal uso del lenguaje, buscar la felicidad resulta ser la ilusión más vendida de nuestra época? O ¿será que la industria de ser feliz gana 11 billones de dólares vendiendo un espejismo? @mundiario