Rechazo, el dolor emocional más intenso y profundo: cómo afrontarlo y superarlo

Mujer triste en posición fetal./ Amaya Eguizabal en Pixabay.
Mujer triste en posición fetal./ Amaya Eguizabal en Pixabay.
No basta solo aliviar el dolor, sino profundizar en su contenido, en sus raíces, en la matriz generadora, ya que este trabajo es fundamental para la curación.
Rechazo, el dolor emocional más intenso y profundo: cómo afrontarlo y superarlo

Cuando no se elabora, a veces el dolor emocional vuelve a visitarnos. Los dolores emocionales más comunes son: rechazo, decepciones, frustraciones, heridas, resentimientos, entre otros. Estas vivencias son parte de la condición de todo ser humano, en mi opinión el rechazo es el dolor más intenso y profundo.

El dolor emocional es un mecanismo de defensa, es un proceso natural para fortalecer su propia resiliencia. Cuando el sufrimiento nos llama a la puerta, tenemos tres opciones: huir, enfrentarnos o quedarnos en el limbo, sin nada que hacer y nada que cambiar. Y tú, ¿has huido, enfrentado o permanecido en el consuelo de tus dolores emocionales? Huir y quedarse en el limbo son las peores opciones. El primer paso para superarlo es afrontarlo.

¿Cómo afrontar el dolor del rechazo?

El discurso de un paciente X dice mucho sobre el proceso de conciencia y afrontamiento de este dolor:

“Algo quiere gritar dentro de mí; me asfixia, se enfurece, se rebela, se retuerce. No puedo comprender toda esta angustia. Creo que voy a explotar. ¿Hay algún remedio para este dolor ”?
La paciente me preguntó por el delicado proceso que estaba atravesando.

En ese discurso convivían sentimientos dolorosos, conflictos sofocados y desenfrenados, la búsqueda de un alivio, de una salida, una especie de entrega de esos sentimientos reprimidos que salían a la luz. Y donde buscas alivio, hay dolor. Y en el caso concreto, fue el dolor emocional incontrolado y cortante, que últimamente también se expresó en constantes dolores de cabeza y otros puntos específicos de dolor corporal, así como en noches de insomnio. Esto se debe a que las estructuras cerebrales responsables del mecanismo del dolor físico son las mismas estructuras involucradas con el dolor emocional y no existe una separación anatómica. En otras palabras, el dolor físico puede desencadenar dolor emocional y viceversa.

Específicamente con respecto al dolor del rechazo, este no es un proceso fácil. Esto se debe a que las heridas emocionales que causaron estos dolores pueden ser profundas y formar parte de la historia de vida del individuo. Como adultos, ante situaciones de rechazo, evocamos experiencias pasadas mal curadas, muchas veces relegadas al olvido a través de mecanismos de defensa psíquica, como el dolor. Vale la pena señalar que a veces es la percepción de rechazo la que causa esta herida emocional y no el rechazo en sí. La percepción de no sentirse aceptado, amado o querido durante el proceso de estructuración del niño puede provocar sentimientos de desvalorización y desamor, lo que dificultará mucho las relaciones interpersonales futuras. Cuando el dolor no se resuelve, se vuelve más vivo que nunca.

¿Cómo superar el dolor del rechazo?

No basta solo aliviar el dolor, sino profundizar en su contenido, en sus raíces, en la matriz generadora; este trabajo no siempre es fácil y suele ser doloroso, pero es fundamental para la curación, respetando siempre la frontera del dolor emocional de cada uno. En este contexto, se trabajan aspectos estructurales de la autoimagen y la autoestima, así como su reinterpretación a través de técnicas psicológicas específicas.
Los sentimientos mal elaborados no desaparecen espontáneamente, sino que buscan un medio de expresión. Una comparación muy pertinente es cuando tiramos la tierra debajo de la alfombra. Cuando lo escondemos o lo negamos, la suciedad no desaparece, al contrario, se irá acumulando, llegando a un punto en el que ya no podrá ser contenida. Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo cuando negamos, escondemos, posponemos o no afrontamos nuestro malestar. Esta postura dificulta trabajar con los dolores emocionales pendientes. Por otro lado, buscarán medios de expresión “ilícitos” y se preferirán las enfermedades psicosomáticas, los mecanismos de defensa del yo y el escapismo para anestesiar el dolor (alcoholismo, otras drogas, comer y comprar compulsivamente). 

No "eches tu dolor emocional debajo de la alfombra", porque lo que niegas o escondes crea vida y fuerza; lo que sacas a la luz a través del trabajo de autoconocimiento, conciencia de tus propias debilidades, es el camino seguro hacia una mejor calidad de vida, salud, equilibrio, armonía, paz interior y bienestar. Negar u ocultar el dolor emocional es una postura infantil, pues el niño cree que cerrando los ojos, lo que ve deja de existir. Así, la mejor forma de afrontar el dolor del rechazo es afrontarlo de frente y fortalecer la autoestima y el amor propio. Sinceramente, no hay otra forma. @mundiario

Rechazo, el dolor emocional más intenso y profundo: cómo afrontarlo y superarlo
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