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Por esta razón, tu cerebro nunca quiere que hagas ejercicio

Resulta que hay una razón biológica por la que prefieres sentarte en el sofá en vez de hacer ejercicio. 

Por esta razón, tu cerebro nunca quiere que hagas ejercicio
Una mujer mira el móvil en la cama. / Bruno Cervera, Unsplash
Una mujer mira el móvil en la cama. / Bruno Cervera, Unsplash

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Sara Rada

Sara Rada

La autora, SARA RADA, es colaboradora de MUNDIARIO. Comunicadora social venezolana, ejerce como redactora creativa y productora audiovisual en distintos medios digitales internacionales. @mundiario

Cuando se trata de hacer ejercicio, muchos de nosotros pasamos más tiempo explicando por qué no tenemos tiempo que atándonos los zapatos y salir por la puerta. Según la American Heart Association, solo necesitamos 150 minutos de ejercicio moderado cada semana; sin embargo, la mayoría de nosotros no alcanzamos esa meta. ¿Por qué? La razón puede ser que estamos programados para ser flojos, a pesar de nuestras mejores intenciones. 

En un nuevo estudio en la revista Neuropsychologia, el investigador postdoctoral de la Universidad de Columbia Británica Matthieu Boisgontier reclutó a 29 participantes y les pidió que miraran imágenes de actividad física o inactividad física mientras usaban electrodos que registraban su actividad cerebral. Se les pidió a los participantes que movieran sus avatares en pantalla tan rápido como pudieran hacia las imágenes activas y lejos de las imágenes inactivas en una prueba, y luego lejos de las fotos activas y hacia las inactivas.

Boisgontier y sus colegas descubrieron que los voluntarios se movían más rápido hacia las imágenes físicamente activas que hacia las imágenes inactivas. Los participantes, sin embargo, también utilizaron mucha más actividad cerebral mientras alejaban a sus avatares de las imágenes inactivas que se acercaban a ellos. En otras palabras, el cerebro trabajó más duro para alejarse de la imagen sedentaria.

¿Por qué nuestros cerebros trabajan más duro cuando solo consideramos hacer ejercicio? 

La razón puede remontarse a los instintos de supervivencia. Conservar nuestra energía física "ha sido esencial para la supervivencia de los humanos, ya que nos permitió ser más eficientes en la búsqueda de alimentos y refugio, competir por parejas sexuales y evitar los depredadores", explicó Boisgontier a Medical News Today. "Estos resultados sugieren que nuestro cerebro se siente atraído de manera innata por los comportamientos sedentarios", agregó. 

El secreto para moverse más podría ser tan simple como engañar a tu cerebro para que quiera hacer ejercicio. En un artículo en Current Sports Medicine Reports, el autor Daniel E. Lieberman explica que, debido a que nuestra inclinación natural es ser perezosos, simplemente decirte a ti mismo que hagas más ejercicio no funcionará, necesitas un incentivo. La solución es hacer que tu ejercicio se sienta más como un juego: elige algo que no parezca ejercicio y es más probable que lo hagas.   @mundiario