Que el cambio de año corresponda al inicio de grandes cambios en tu vida

mujer pensativa contempla el paisaje./ Tiểu Bảo Trương en Pixabay.
mujer pensativa contempla el paisaje./ Tiểu Bảo Trương en Pixabay.
Cuando abandonamos el enfrentamiento con batallas infundadas, nos desarmamos con la vida para luego volver nuestra mirada hacia el autocuidado y hacia otras perspectivas de todo lo que nos pasa.
Que el cambio de año corresponda al inicio de grandes cambios en tu vida

Se acerca otro año y arquetípicamente renovamos nuestros votos, esperanzas y promesas, siendo un momento muy propicio para reflexiones profundas sobre lo que hemos hecho con nosotros, con nuestra vida, nuestros sueños y proyectos.

De alguna manera es un tiempo de sanación interior, liberación, renacimiento, transmutación. Simbólicamente, dejamos que parte de nosotros muera para promover una línea divisoria de aguas y darnos nuevas oportunidades para renovarnos una vez más.

Sin embargo, la mayoría de las veces nos olvidamos de conectarnos con nosotros para promover una escucha sincera, profunda y catalizadora para transformar nuestras necesidades reales en nuestro proyecto de vida en este mundo.

Cuantas veces hemos reverberado en el autoengaño, siendo por tanto necesario abandonar el infructuoso campo de batalla que solo nos causa dolor, enfrentamiento, malestar, desgaste y derrota, siendo materializados por personas que queremos a nuestro lado a toda costa, lugares deshabitados de sentimientos, circunstancias en las que no hay reciprocidad y propuestas decadentes que claman en su último suspiro el abandono.

una puesta del sol

Cuando abandonamos el enfrentamiento con batallas infundadas, nos desarmamos con la vida para luego volver nuestra mirada hacia el autocuidado y hacia otras perspectivas de todo lo que nos pasa.

Desafortunadamente, a menudo decidimos no dejarlo ir, negando que la vida nos brinde nuevas oportunidades para sentirnos integrados y vivos una vez más.

El desenlace de una etapa de la vida es como una puesta del sol que invita a tu despedida, en la que sus colores vibrantes se desvanecen en colores imprevistos, en la que el calor y la luz natural de la vida declinan para que podamos contemplar el brillo de las estrellas, brindándonos sentimientos que se abrazan con el alma, alegría nostálgica de haber vivido cada momento de esa etapa con todos sus aspectos y lecciones que nos permiten ahora un sentimiento de gratitud y serenidad por lo cumplido en consonancia con las leyes naturales de vida.

Esta fase nos envuelve en un cierto recogimiento e introspección que nos trae una reevaluación de nuestra historia, los desafíos superados y el crecimiento que se nos brindó. Sin embargo, si hay resistencia, si no aceptamos las corrientes pioneras del río de la vida que corre su curso, si persiste la rebelión desenfrenada en el sentimiento de pérdida, en la lucha contra el fluir de lo que se convierte en polvo de la nada, podemos incurrir en el error de interpretar cada etapa que desemboca en esta ciclicidad de la vida como desilusión, confusión, desaliento emocional, tiempo perdido, injusticia, vergüenza y quiebra. 

Sin embargo, cada final trae consigo un nuevo comienzo, si dejamos ir lo que fue en el pasado.

Así, lo mejor que se puede hacer es dejarnos entrar en nuevos caminos para que nos acojan y nos conduzcan a nuevos sentidos de vida.

Que este año nos sorprenda de prosperidad

No puede haber progreso cuando siempre aprendemos la misma lección, probamos los mismos sabores, cruzamos los mismos puentes o abrimos los mismos caminos.

En esta espiral de la vida, todo está en constante movimiento y transformación, así que dejemos ir lo que se fue, lo que se marchitó, lo que ya no ofrece cobijo, los sentimientos dirigidos al amado y que no resuenan, que ya no encuentran un eco o reciprocidad.

Es el momento de vislumbrar la imagen de nuestra esencia reflejada en las aguas cristalinas de nuestra propia verdad para darnos cuenta de que es necesario dejar ir lo que se ha ido para emprender otros rumbos. Por lo tanto, lo mejor que se puede hacer en algunos casos es no persistir en el fluir de la vida, no discutir con las leyes existenciales, que solo dejaron un espacio vacío que debe llenarse de nuevos significados. Porque nuestro miedo muchas veces no es solo una cuestión de la pérdida en sí, sino principalmente de saber lidiar con la ausencia, con el vacío que quedó allí.

Que este año nos sorprenda de prosperidad, que se produzcan cambios profundos y positivos en nuestras vidas. Y que en estas experiencias que nos conducen a un nuevo ciclo, que podamos conectarnos a la construcción de nuestro “yo” inacabado e impermanente, siempre receptivo y agradecido por lo que viene y por lo que ya se fue.

Que podamos celebrar la vida en constante expansión, una vez más y en cada momento. Y que esto nos ofrezca otro regalo y nos dé la bienvenida al nuevo que comienza. @mundiario

Que el cambio de año corresponda al inicio de grandes cambios en tu vida
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