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Persiguiendo la zanahoria de la felicidad

La felicidad sería una emoción, por lo que buscarla como si del santo grial se tratase o pretender alcanzarla sería un mito. Al ser una emoción, la felicidad es una respuesta a las circunstancias y percepciones individuales.
Persiguiendo la zanahoria de la felicidad
Persona saltando de alegría. / RR SS
Persona saltando de alegría. / RR SS

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Luis Arrospide

Luis Arrospide

El autor, LUIS ARROSPIDE; es biólogo y escritor. Imparte talleres sobre meditación y mindfulness, autor del libro «Felicidad natural: encuéntrala en tu propia historia», bloggero y colaborador de Mundiario.

El asunto de la felicidad está dejando de ser objeto de extensas disertaciones filosóficas o crípticos caminos de búsqueda mística y espiritual, para ser objeto de investigación científica. Esto es de gran beneficio para todos, puesto que la ciencia no tendrá la última palabra sobre todas las cosas,  pero sí ha demostrado ser el más poderoso desmitificador que el homo sapiens ha creado.

Por estos días la ciencia y en particular la neurociencia, nos ofrece una extensa colección de descubrimientos y hallazgos sobre el comportamiento del cerebro en relación a la manera que experimentamos las emociones y en particular, la felicidad. Sin embargo, no toda esta información es fácil de encontrar y otras de leer. Los descubrimientos que  la ciencia está haciendo sobre la felicidad apenas han empezado pero esto no impide que podamos beneficiarnos en la medida que la ciencia avanza, veamos a continuación algunos de ellos.

La felicidad sería una emoción, por lo que buscarla como si del santo grial se tratase o pretender alcanzarla sería un mito. Al ser una emoción, la felicidad es una respuesta a las circunstancias y percepciones individuales.

La felicidad tiene forma y es molecular, y los llamados neurotransmisores, moléculas bioquímicas que actúan en el cerebro, son responsables de la sensación de bienestar y felicidad en la persona.

La felicidad tiene forma y es molecular, y corresponde a los llamados neurotransmisores, moléculas bioquímicas que actúan en el cerebro y son  responsables de la sensación de bienestar y felicidad en la persona. Estas biomoléculas una vez han realizado su función se desactivan,  debido a esto la felicidad se experimenta puntualmente durante el tiempo que dura la actividad de la biomolécula involucrada.

Ser felices podría haber extinguido a la especie humana, recientemente una  teoría antropológica relaciona la felicidad con la urgencia de sobrevivir inherente a toda especie. Resulta que si el cerebro fuese capaz de sostener el bienestar o la felicidad por tiempo prolongado, nuestros antepasados se hubiesen quedado demasiado cómodos y seguros, descuidando lo que ocurre en sus alrededores y convirtiéndose en presas fáciles para algún depredador hambriento, para evitar que esto ocurra la naturaleza diseñó el cerebro para estar feliz; sólo por tiempos cortos.

Es más fácil ir por la vida con cara de felicidad. Investigadores de la Universidad de Ohio, encontraron que el rostro humano puede configurar 16.384 formas, de las cuales 35 son comunes en todas las culturas, de estas 17 corresponden a felicidad en comparación con las 3 para el miedo, 4 para la sorpresa y 5 para el enfado o la tristeza. Podríamos pensar que la felicidad aparenta ser una de las emociones privilegiadas al momento de correlacionarla con la capacidad del cuerpo para expresarla.

De momento podemos decir que la felicidad tiene como principal característica ser una emoción y no un estado sostenible que se pueda alcanzar, es decir podemos ESTAR felices pero no SER felices. Dicho esto, es momento de valorar la verdadera utilidad de las charlas y métodos basados en listados de pasos para SER feliz, números de peldaños que subir para ALCANZAR la felicidad o fórmulas algorítmicas DE LA FELICIDAD, son parte de una industria que vende 11 billones de dólares anuales enseñando a PERSEGUIR LA ZANAHORIA.

Deja de seguir corriendo tras aquella felicidad ilusoria (de la zanahoria),  y en su lugar puedes empezar con lápiz y papel a hacer una lista diaria de tu ESTAR FELIZ. ¿Sabías que tres sucesos buenos (felices) del día quedan neutralizados por un solo suceso malo (infeliz)?  de esta manera un bosque de felicidad se oculta detrás de un solo árbol. El reto es crearte un nuevo hábito para terminar el día, sólo necesitarás tomar unos minutos para hacerte consciente de los momentos en que ESTUVISTE FELIZ y escribirlos en tu diario de la felicidad, la única regla es escribir solo los momentos felices. Notarás como cambia positivamente tu valoración día tras día ¿te animas?