Perdona a tus enemigos, pero nunca te olvides de sus nombres

Empleados de una empresa. / Archivo.
Empleados de una empresa. / Pexels
La lista de los que te han traicionado es también una lista de cómo no actuar, de cómo no tratar a socios y colegas.
Perdona a tus enemigos, pero nunca te olvides de sus nombres

¡Ey Tecnófilos!

Hoy vengo con una confesión que jamás he compartido, un secreto guardado bajo siete llaves en el cofre de mi experiencia empresarial. Al igual que John F. Kennedy nos enseñó a "Perdonar a nuestros enemigos, pero nunca olvidar sus nombres", yo he llevado esta máxima un paso más allá. Tengo una lista, una relación de nombres que han marcado mi camino con la piedra afilada de la traición. Pero aquí viene la revelación: cada día son menos las personas en esa lista. Sí, se sufre, pero se aprende, y aunque el proceso es duro, también es revelador.

Esta lista no es un altar de rencores, sino un mapa de navegación por las turbulentas aguas de los negocios. Cada nombre es una historia, cada historia es una lección, y cada lección ha moldeado el empresario que soy hoy. La traición duele, como esos "cuernos" que mencionaba mi amiga, que al principio solo traen dolor, pero con el tiempo se convierten en una defensa, en una señal de que hemos sobrevivido y nos hemos fortalecido.

Debo reconocer que en todos estos años, solo he quitado un nombre de esa lista. No porque el resto haya dejado de importar, sino porque el perdón es un camino difícil, más arduo que el resentimiento. Pero ese único nombre que borré me enseñó que es posible reconstruir, que es posible redimir incluso la traición más dolorosa, y que a veces, detrás de un acto de traición, hay una oportunidad para una alianza aún más fuerte.

He aprendido a ser cauteloso, a no entregar mi confianza tan libremente. He aprendido que las políticas de seguridad, las auditorías y los controles no son solo prácticas empresariales; son escudos protectores que resguardan no solo mi empresa, sino también mi paz mental. He invertido en tecnología, no solo como un medio para avanzar, sino también como una barrera contra aquellos que podrían desear verme caer.

La tecnología ha sido mi aliada en este proceso de aprendizaje. Me ha permitido establecer sistemas que detectan anomalías, que protegen mi propiedad intelectual y aseguran mis datos contra la competencia desleal. Cada inversión en seguridad es un ladrillo más en la fortaleza de mi emprendimiento.

Y así, con cada traición, mi empresa se ha vuelto más fuerte, más competitiva y más preparada para los desafíos del futuro. La lista de los que me han traicionado es también una lista de cómo no actuar, de cómo no tratar a socios y colegas, y de cómo construir una cultura empresarial basada en la confianza y la integridad.

A aquellos que aún permanecen en mi lista, les digo que no hay rencor, sino gratitud por las lecciones impartidas. Y a ti, que quizás estás lidiando con tu propia lista de traiciones, te animo a ver cada nombre como una oportunidad para crecer, para endurecerte y para prepararte mejor para el futuro.

La traición en los negocios es una realidad, pero cómo elegimos responder a ella define el tipo de empresarios que somos. No es fácil, pero es posible transformar el dolor en poder, la decepción en sabiduría y la traición en un trampolín hacia el éxito.

¡Se me tecnologizan! @mundiario

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