¿Se ha sobrevalorado la belleza del cuerpo en las sociedades occidentales?

Sobrepeso. / RR SS.
Sobrepeso.

A las personas obesas, niños o adolescentes o adultos, en cierto grado, se les invisibiliza, margina, y, por tanto, tienen menos oportunidades sociales reales que otras personas no obesas.

¿Se ha sobrevalorado la belleza del cuerpo en las sociedades occidentales?

No negamos en ningún momento que la obesidad sea un factor de detonante de otras enfermedades, algunos tipos de problemas cardiológicos, algunas variedades de diabetes, etc. Por tanto, en ningún momento, estamos planteando que esas personas con sobrepeso -sean del grado uno o dos o del estadio en el que se sitúen-, no deban intentar con ayuda médica ortodoxa y especializada.

Quedando claro que no minimizo la importancia para la salud de un grado de sobrepeso o de obesidad, al menos potencial, también estamos aquí planteándonos si, en cierto grado, dependiendo de los núcleos familiares, sociales, territoriales, culturales, a las personas con sobrepeso u obesidad de alguna forma se les silencia, margina, o si tienen menos posibilidades reales a la hora de la ascensión social, laboral, profesional, afectiva y sentimental. Es decir, se le ponen más pegas, se le cierran puertas, se fijan las demás personas demasiado en sus grasas y carnes, y no se perciben otros factores, incluso dentro de la belleza-estética, digamos la belleza del rostro, el resto de sus valores, que pueden ser docenas y docenas, que pueden estar incluso por encima de la media.

belleza, ¿sobrevalorada?

La cuestión es si se ha sobrevalorado la belleza-estética del cuerpo en la sociedad y sociedades occidentales, hasta grados que rozan la exageración, y, por ello, sufrimos un cierto grado de síndrome patológico. Puede que ustedes no hayan vivido en épocas en las que las personas con alguna diferencia biológica o psicológica, eran silenciadas y marginadas y ninguneadas desde los distintos ambientes. 

Pero la realidad es que, en cierto grado, la sociedad ha superado esa 'etapa'. Ahora, alguien digamos con una diferencia biológica o psicológica, en general, no será silenciada tanto como en el pasado o nada. O al menos en muchos casos. Pero ahora tenemos dos frentes de batalla: uno porque todavía quedan algunos tipos de esos silencios en mayor o menor grado y el otro porque se ha exagerado la delgadez hasta niveles que rozan lo patológico.

No sé si esto ha sucedido por la concatenación de multitud de factores-variables de la realidad social o además de esos elementos intervienen otras realidades, quizás no demasiado claras, más oscuras. Dejo aquí, diríamos esta línea de investigación. Invito, de pasada, a las ciencias sociales, cada una, con su metodología, a investigar cómo pueden afectar a personas que tengan un grado de obesidad o de gordura. Como les puede afectar ese silencio o esa diferencia para su desarrollo psicológico, social, laboral, afectivo, sentimental, familiar de creación propio de sus familias, para sus hijos, etc.

Hemos centrado enormemente el problema de la injusticia social, económica, laboral, y todas esas variedades posibles y reales. Pero nos hemos fijado poco, no lo suficiente, en las injusticias que se originan en el volcán-terremoto de la vida social, de la diversidad de entornos sociales, por llevar en su rostro una diferencia, por ejemplo, la cantidad del índice de masa corporal.

Bien haría la sociedad, ya que tanto hablamos de derechos humanos, de la dignidad de la persona, y todos esos grandes faros-focos que nos ha hecho grandes, remediar dicha cuestión. No negarles el pan y la sal de ningún derecho en el mundo práctico.

Dejemos de ser tan hipócritas... y aunque la obesidad pueda ser potencialmente un problema médico desencadenante para otras patologías, no podemos olvidar que esas personas pueden estar sobre la media, por encima de la media, en otros valores y capacidades y desarrollos y potencialidades, tanto laborales como afectivas, tanto de belleza moral, belleza psicológica.

Analicemos y critiquemos otras epidemias que son aún peores en la sociedad, como la lujuria, la vanidad, la soberbia, la avaricia, la envidia, la gula, la ira, la cólera, etc... @mundiario

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