Nadie está obligado a permanecer en una relación fallida

Pareja se aleja./ makunin en Pixabay.
Pareja se aleja./ makunin en Pixabay.
Nunca podremos sostener una relación donde la agresión física y psicológica dicta las reglas, cuando la falta de respeto y el desinterés están presentes, cuando el amor y el cariño realmente han terminado...
Nadie está obligado a permanecer en una relación fallida

De vez en cuando escucho a alguien decir que el amor es como un cristal, una vez que se rompe no se pueden pegar las piezas, porque ya no hay posibilidad de ser restaurado, de volverse lo que fue. Sin embargo, nada en esta vida puede ser igual a lo que fue antes, ni nadie está obligado a ser el mismo durante toda su vida o permanecer en una relación fallida, donde no hay respeto, compañerismo y amor. Es mejor ser honesto contigo, caminar por nuevas experiencias y salir de los campos infértiles. Tampoco pretendo ser reduccionista ni clasificar las relaciones, ya que son muy dinámicas, complejas y únicas, sino más bien hacer una metáfora, un paralelo, una comparación de la disponibilidad y durabilidad de las relaciones con el jarrón de vidrio y el tarro chino.

Existe una técnica china muy antigua llamada Kintsugi o Kintsukuroi, que consiste en reparar tarros de cerámica con oro. El tarro agrietado o roto que se reconstituyó se convierte en una obra de arte única, resistente y de alto valor existencial, precisamente porque ha sido roto y reestructurado. Esta técnica es un ejemplo de que en nuestra vida práctica, lo que ha sido cuidadosamente reestructurado se vuelve más resistente, más fuerte y más maduro para hacer frente a las vicisitudes de la vida. 

Las relaciones pueden romperse debido a su complejidad, ya que relacionarse no es un proceso fácil. Solo quienes tienen una relación cercana con otra persona saben que la conyugalidad afectiva trae constantes desafíos diarios. Sin embargo, hay casos y casos. De hecho, algunas posturas y comportamientos nunca pueden aceptarse.

Nunca podremos sostener una relación donde la agresión física y psicológica dicta las reglas, cuando prevalecen la falta de respeto y el desinterés, cuando todo ha sido probado e invertido y, sin embargo, el amor ha muerto, se ha ido. Permanecer en una relación abusiva, no compensada o en una situación en la que el vínculo afectivo ya no existe, es un autoengaño y engañar al otro también, porque la peor soledad se vive cuando ya no existe una conexión emocional con el otro.

Hay casos de relaciones que realmente están al final de la línea y no tienen nada que ver con la falta de intentos, pues ya se han intentado todas las reparaciones posibles. Y no sirve de nada martirizarse, querer enmendarse, pegar las piezas, culparse o victimizarse. En algunos casos, querer permanecer en el tren para el viaje de una situación que ya no existe no es la mejor solución, ya que el camino tiene un solo retorno, aunque no hay vuelta atrás.

Algunas situaciones gastadas están justo delante de nuestras narices, esperando de nosotros sólo una postura de aceptación y desapego. Recordando que los demás no son nuestra propiedad y que al final, nos guste o no, cada uno decide el camino que quiere seguir. Y esto no tiene que ver con una falta de responsabilidad afectiva.

Por otro lado, hay casos en los que la relación se deja en las primeras dificultades, en la primera crisis, en diferencias, contratiempos e incompatibilidades sin ser eludidas, sin que se discuta, elabore, intente, donde se descarta la relación sin ninguna inversión en repararla para que pueda crecer estructuralmente sobre bases sólidas, por lo que vamos más allá de la percepción idealizada del otro y forjamos la construcción de una relación “real”.

Digo esto porque en la fase inicial de una relación, lo que generalmente nos atrae en el otro es lo desconocido, lo misterioso, lo que hay que descubrir, lo que uno anhela vivir en un estado casi de éxtasis, donde la pareja se percibe sin cualquier defecto o cualquier otra cosa que pueda "sofocar" este momento mágico. Pero como todo en la vida es transitorio, incluso la fase de la pasión declina. Sin embargo, cuando se invirtió en construir un vínculo con bases sólidas, lo que nos une al otro es el intercambio de sentimientos profundamente arraigados de lo mejor que se puede ofrecer en esta relación.

Sabemos que la vida tiene un dinamismo propio que posibilita cambios constantes que no podemos retener en el tiempo ni en nuestras expectativas. Las relaciones pasan por actualizaciones en las que debemos mantener el ritmo, ajustarnos, invertir, renovarnos y reinventarnos para adaptarnos a las exigencias de ese nuevo momento. Los nuevos cambios comienzan a componer un escenario específico, con ajustes que se realizan a diario. Hay que democratizar el tiempo con otras actividades, quitando las lentes rosas, donde la interacción ya no es la de idealizar al otro. Sin embargo, todo en esta vida depende de cómo se haya invertido, cuidado y arraigado.

Ante algunas dificultades, muchas relaciones se rompen, ya no se mantienen juntas, mientras que otras continúan fortaleciéndose y reinventándose.

¿Cómo se ha ido construyendo y manteniendo su relación? ¿Cómo ha invertido? ¿Como un jarrón de cristal o un tarro chino? @mundiario

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