Buscar

MUNDIARIO

Miles de personas en Brión para celebrar la popular romería de Santa Minia

La ambientación festiva corre a cargo de la Charanga Os Celtas, el Mago Teto –representa O Afiador–, las escuelas de baile y pandereta de Brión, y las orquestas Trébol y Cinema.

Miles de personas en Brión para celebrar la popular romería de Santa Minia
Santa Minia. / FrAn LaREo
Santa Minia. / FrAn LaREo

Firma

FrAn LaREo

FrAn LaREo

El autor, FrAn LaREo, es colaborador de MUNDIARIO. Es escultor diseñador del pequeño formato. @mundiario

Brión (A Coruña) celebra este miércoles, como cada 27 de septiembre, la romería de Santa Minia con oficios religiosos cerca de la capilla en la que permanece la reliquia de la santa. La ambientación festiva corre a cargo de la Charanga Os Celtas, el Mago Teto –representa O Afiador–, las escuelas de baile y pandereta y las orquestas Trébol y Cinema. Entre este martes y miércoles son varios los miles de personas de toda Galicia que se dan cita en Brión.

Según su historia oficial, en Brión, tierra cercana a Compostela, al pie del histórico castillo de los condes de Altamira y la silueta barroca de su iglesia parroquial, que ostenta un hermoso retablo de la primera mitad del siglo XVIII, a la sombra noble de centenarios robles, se yergue el Santuario de Santa Minia: la adolescente mártir romana hallada en la Catacumba de Santa Inés hace dos centurias y cuyo fundador fue don Luis Tobío. El cuerpo de Santa Minia fue hallado en el cementerio de San Calixto en 1781 y fue entregado a la iglesia metropolitana esmirnense el 20 de enero de 1841. El 17 de abril del año 1783 se extrae el cuerpo de Santa Minia de su sepultura, en el cementerio de Santa Inés, ad viam Nomentanam, con su lápida.

El día 8 de junio del año 1804, Bartolomé Menochio, obispo porfiriense, prefecto del Sagrario Apostólico, saca con mandato de Pío VII del cementerio de Santa Inés y dona a Juan Francisco Arieta, los sagrados restos de la santa, con la lápida, facultándole para donarlos a su vez a otros. El día 10 de agosto de 1804 hace su entrada en la casa y oratorio de Tomás Anduaga, en Cádiz, que hizo constar la fecha en la lápida originaria. El 27 de octubre de 1847, cerrado el oratorio tras la muerte de Tomás Anduaga, la santa pasó a manos de un representante de la casa Anduaga y administrador principal de una de las loterías de Cádiz, José Finoquio, que la regaló, según declaración hecha en esta fecha, a Luis Tobío, paisano de Brión y antiguo servidor del prócer gaditano.

Al hacerse cargo de la preciosa dádiva, Luis Tobío se instruyó sobre el modo de transporte a Galicia, que realizó por mar al puerto de Vigo, continuando su itinerario por el interior de la provincia de Pontevedra y de A Coruña hasta Brión, a donde llega el día primero de agosto de 1848.  El día cuatro de este mes dirige su primera instancia al arzobispo de Santiago, solicitando la entronización de la urna con los restos humanos de la mártir en la iglesia parroquial, y se le conceda el debido culto.

El 17 de noviembre de 1848, el arzobispo de Santiago, Rafael de Vélez, reconoce oficialmente el culto de Santa Minia, ordenando que la santa sea colocada en lugar eminente de la iglesia parroquial, para que esté expuesta a la pública veneración: debiendo permanecer sus sagrados restos -formando cuerpo bajo la pasta modelada y la bordada túnica de noble doncella romana- guardados en urna, cerrada y sellada.