La ruta psicogénica del talento: desde el potencial hasta la plenitud

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talento tecnológico
Actualmente, una de las palabras clave para la incorporación de personal en las empresas es: “Potencial”. De hecho, se trata de algo parecido a una apuesta en firme sobre el éxito de una persona en unas tareas determinadas.
La ruta psicogénica del talento: desde el potencial hasta la plenitud

Se trata de 2 aspectos de un mismo talento. Su potencial y su plenitud.

La potencialidad está escrita en futuro y como bien sabe, se trata de una expectativa, de una hipótesis y de una estimación. Todo ello en base a una combinación entre lo que soy, lo que deseo ser y las oportunidades que se me brindan.
Es algo así como un boceto que debe perfilarse o bien, una obra inacabada en la que participan diversos artistas con diferentes habilidades.

Así, el traspaso del potencial a la plenitud del talento debe estar guiado con una elevada precisión, ya que se trata de exprimir capacidades latentes.

De hecho, el término “Potencial” posee un significado gerundio. O sea, expresa acciones en curso o en progresión mientras que su conclusión se conjuga en participio. O sea, como una acción completada o estado resultante.

Es cierto que podemos estropear el potencial de un individuo si no le ayudamos a desarrollarlo convenientemente y por ello, la predicción es un factor determinante en las fases iniciales de la evolución del talento.

Las 9 cajas

Así mismo, hay casos en que el potencial se mezcla con el rendimiento/desempeño. Digamos que combinamos el futuro con el pasado. Aquello que podría suceder con lo ya sucedido.

En este caso, resulta muy recomendable la matriz “9 boxes”, ya que posiciona al individuo de forma muy clara en niveles Alto, Medio y Bajo, tanto en el potencial como en el rendimiento obtenido.

Por ejemplo, hay personas que poseen un alto potencial y un bajo rendimiento. En este caso concreto estaríamos ante un potencial erróneamente guiado. Imagínese un estupendo tecnólogo ejerciendo de comercial.

Bien. No se preocupe, seguro que hay tecnólogos que son excelentes comerciales y, por lo tanto, aparecerán posicionados en otro cuadrante diferente que el sujeto anterior.

Como sospecha, también se localizarán personas con alto potencial y alto rendimiento. En este caso, estaríamos cerca de la plenitud. Pero, vamos al caso extremo en el que un individuo posea un potencial bajo y un rendimiento alto. Bueno, ya le digo que se trataría de un caso muy extraño, pero no por ello imposible. Ante esta situación, está claro que hemos medido mal el potencial o bien, que estamos interpretando, de forma confusa, la plenitud de su talento como el potencial.

Como le decía, el potencial es una expectativa sobre la evolución de una persona sobre unas tareas y funciones. Se trata de su capacidad para mostrar las habilidades latentes que se encuentran en el talento.

Por ello, el potencial es el talento por descubrir, mientras que la plenitud es el talento ya descubierto.

La fusión del pasado con el futuro

Así, conociendo estos factores, podemos establecer un dato preciso sobre dicho potencial y, en consecuencia, de la inversión a realizar en el tránsito de las personas desde el talento potencial a la plenitud del talento y sobre todo, del retorno a obtener.
Como puede apreciar, el potencial debe poseer su viabilidad y para que ésta exista, tiene que marcarse un camino, a menudo sin vuelta atrás.

Hasta aquí, todo claro. No hay problema en definir y determinar la teoría. Incluso, tampoco hay problema en poner en práctica dicha teoría. El caso es que cuando se analizan los resultados (irreversibles), la tasa de éxito en el tránsito propuesto no es, en términos generales, muy satisfactorio. Ya sabe, cuando uno apuesta, no siempre gana.

Por lo tanto, es evidente que tenemos que medir el talento en potencia y la capacidad para desarrollar dicho talento. O sea, medir el origen y el futuro.

Para ello existen dos técnicas. Por un lado, podríamos apoyarnos en el pasado para ofrecer una predicción o bien, activar algoritmos biotecnológicos para conocer a la perfección la intensidad del potencial que posee un individuo.

En el primer caso, estaríamos recurriendo a algo muy parecido a la predicción climatológica, la cual necesita de una amplia serie de datos históricos. En esta opción entraríamos de lleno en “una referencia circular sin resolución” ya que, por definición, el potencial de un individuo no posee histórico.

En el segundo caso, optaríamos por realizar un cálculo psicogénico certero sobre el talento del individuo y de su capacidad evolutiva ante diferentes ambientes, sectores o funciones.
Por ejemplo, si una persona dispone, a través de la medición de sus neurofactores, de un indicador de potencial en el talento del 86%, la expectativa es buena.

El siguiente paso sería establecer la afinidad de dicho potencial con respecto a diferentes funciones, sectores y ambientes. Aquí nos podríamos encontrar con la sorpresa de que dicho potencial se desarrollará en un 63% en el sector tecnológico, pero en un 94% en el sector de la auditoría.

Así, sabremos si el potencial del talento alcanzará la plenitud. @mundiario

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