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Los ingresos de los casinos en línea de EE UU aumentan y eso es una gran noticia para la industria

Debido a lo complejo de la regulación estatal, Estados Unidos maneja las apuestas de manera diferente cuando se le compara con otros países independientes alrededor del mundo.
Los ingresos de los casinos en línea de EE UU aumentan y eso es una gran noticia para la industria
Ruleta de casino. / Pixabay
Ruleta de casino. / Pixabay

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Javier Fernández

Javier Fernández

El autor, JAVIER FERNÁNDEZ, coordina el Área de Comunicados y escribe contenidos patrocinados en MUNDIARIO. @mundiario

En comparación con su contraparte europea, las regiones dentro de los Estados Unidos, irónicamente, no han sido las tierras más fértiles para el mundo de las apuestas. Sí, irónicamente, porque de hecho estamos hablando del país donde queda la ciudad capital de las apuestas. Las Vegas es sinónimo de lujo y buena fortuna, pero esa fama no se ha trasladado del todo al mundo virtual.

Desde tierra firme hasta internet

Las apuestas están ampliamente difundidas por todos los Estados Unidos. Es un oficio tan viejo como el tiempo mismo. Y cualquiera pensaría que las apuestas se desarrollarían junto a la tecnología contemporánea, convirtiéndose en el molde para el resto del mundo, pero esto no ocurrió tal cual como lo imaginamos.

Las apuestas en línea, conocidas también como iGaming, han tenido un éxito masivo en Europa, Australia y otras regiones del mundo, pero por alguna razón, los Estados Unidos se han quedado rezagados. La industria está bien desarrollada y es estable, pero en América, esta aceptación ha sido más lenta, con la excepción de Delaware y un par de estados más.

Entonces, ¿qué tiene de problemático la relación entre EE UU y los iGaming?

Debido a lo complejo de la regulación estatal, América maneja las apuestas de manera diferente cuando se le compara con otros países independientes alrededor del mundo. Cada Estado tienen sus propios criterios para permitir o prohibir los juegos de azar y apuestas deportivas en sus territorios, pero el mercado parece estar estabilizándose mientras crece.

Además, el actual presidente Donald Trump, tiene fuertes lazos con muchos de los gigantes en el mundo del iGaming, teniendo él mismo un largo historial de apuestas recreacionales. Los expertos estiman que este factor tendrá un impacto tremendo en la opinión que tendrán a partir de ahora los estadounidenses con respecto a las apuestas. Estados como Nueva Jersey y Pensilvania ya han aceptado el atractivo de los casinos en línea y, según lo que hemos visto, algunos otros estados seguramente seguirán su ejemplo.

De acuerdo con el Informe de ingresos brutos por Internet de la División de Control de Juegos de Nueva Jersey, en el 2018, las ganancias por apuestas online en dicho estado superaron los mil millones de dólares.

Sin embargo, este ejemplo es desafortunadamente único. Nueva Jersey, siendo el estado más avanzado en cuanto a apuestas en línea, es uno de los pocos que aporta cierta contribución para alcanzar la madurez del mercado. Mientras el interés de las audiencias aumenta, el mercado no parece seguir el ritmo. Como comparación, una gran cantidad de canadienses y británicos disfrutan de los placeres de las apuestas responsables en una variedad de dispositivos, y esto no es noticia.

Por más raro que resulte, los casinos en línea en los EE UU permanecen en el centro de la polémica en estos momentos. Parece que los operadores de apuestas en línea están aprovechando la oportunidad para ser los primeros en crecer dentro de esta densa área, implementando servicios tanto en los juegos de azar como en las apuestas deportivas. Para apoyar la causa, la NHL (Liga Nacional de Hockey sobre hielo) se asoció con el famoso operador aclamado globalmente, William Hill US. Al ver esta sociedad como “otro punto de compromiso con los fanáticos”, las ligas profesionales entienden que el futuro del entretenimiento de calidad yace en las manos de las apuestas en línea.

Lo que podemos deducir de todo lo mencionado hasta ahora es que existe una solicitud para la expansión de esta forma de autocomplacencia. Los números comienzan a subir lentamente, pero la mayoría de los entes reguladores no parecen estar dispuestos a seguir la pista

Hay que quitarse el sombrero ante aquellos pocos que han actuado, y solo podemos esperar que más estados sigan la estela del líder.