Haz de la planificación semanal tu ritual de cuidado personal

Mujer haciendo planificación./ Karolina Grabowska en Pixabay.
Mujer haciendo planificación./ Karolina Grabowska en Pixabay.

¿Me creerías si te confieso que puede ser una de las maneras en las que he aprendido a mimarme en los últimos años?

Haz de la planificación semanal tu ritual de cuidado personal

Es cierto que las agendas laborales y programación de tareas puede que suenen justamente a todo lo contrario a una rutina de cuidado personal, ¿pero me creerías si te confieso que es una de las maneras en las que he aprendido a mimarme en los últimos años?

Yo también durante mucho tiempo me perdí en la organización de mis propios objetivos diarios, me saturaba de tareas e intentaba llevar una agenda, pero semanalmente claudicaba en el intento.

Por supuesto, era de esperarse que este comportamiento me llevara a mantenerme en un estado de constante estrés, de malhumor, porque simplemente nunca podía lograr una estructura organizativa.

Las investigaciones en neuropsicología explican que las acciones que se repiten constantemente a través del tiempo, se convierten en hábitos, y eso es lo que experimenté cuando encontré la manera de organizarme semanalmente.

organizar los pendientes

¿Cómo lo logré? Para empezar, comencé a tomar un día y una hora específica en la semana para organizar los pendientes por venir durante los próximos días. De esta manera, aprendí a configurar mi mente a que entrara en un estado anímico relajado, que me permite relajarme.

Debido a que suele ser mucho más holgado en actividades, mi programación semanal suelo dejarla para los domingos en la tarde, en el cual reservo un espacio de 15 o 20 minutos para fijar una intención junto a todas las tareas que debo concretar en los próximos 5 o 6 días.

Incluso, soy flexible con la hora en que lo hago. Lo importante para mí es hacerlo el domingo, porque es el día en el que ya me he estructurado mentalmente. Es una tarea que practico sin siquiera pensarlo.

Como bien señalé anteriormente, mientras voy marcando las pautas y citas a cumplir próximamente, me gusta fijar una intención para trabajar los próximos días. Por ejemplo, puede que el ritmo de trabajo sea mayor, y por tanto; escribo en mi agenda que mi intención sea mantenerme en calma.

Fijar una emoción mientras redacto mis objetivos semanales, me ayuda a conectar con ese estado cada vez que reviso mi agenda, por lo que es un aspecto clave en la consolidación de tal hábito.

Trabajar en tu agenda semanalmente permite tener un cuadro general del escenario, y así disminuir el estrés laboral. Espero que te sea de ayuda en este nuevo año que apenas inicia. @mundiario

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