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Qué hacer y qué no hacer cuando tienes sexo en público

Porque es justo y necesario. 

Qué hacer y qué no hacer cuando tienes sexo en público
Sexo en el baño. / portada26
Sexo en el baño. / portada26

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Sara Rada

Sara Rada

La autora, SARA RADA, es colaboradora de MUNDIARIO. Comunicadora social venezolana, ejerce como redactora creativa y productora audiovisual en distintos medios digitales internacionales. @mundiario

No hay nada como la prisa de tener sexo a la intemperie. El viento en la parte posterior de tu cuello, su mano enredada en tu cabello, tus dos respiraciones apagadas y apresuradas a medida que lo haces tan fuerte y tan rápido como puedas, potencialmente a unos segundos de ser descubierto...

Claro, el sexo público es una gran historia, y los derechos de fanfarronear son incomparables, pero esa no es la verdadera razón por la que lo haces. Lo haces porque te sientes verdaderamente vivo en ese momento. El sexo público es un deporte para los adictos a la adrenalina y las almas aventureras. Crea riesgos y urgencias que nunca se pueden replicar en el dormitorio. Por lo tanto, si te gusta vivir al límite y tomar la mano del peligro, el sexo en público puede ser tu aliado.

QUÉ HACER: evalúa tu embriaguez

Si son más de las 12:30 a.m. y el sexo público está empezando a sonar como una buena idea, es probable que hayas golpeado ese punto dulce entre tomar más y que se haya oscurecido, pero antes de intentar arrastrar a un alma pobre al pasillo, debes tomarte un momento para hacerte una seria autoevaluación.

¿Estás lo suficientemente sobrio para lograr esto?, ¿o vas a vomitar? Si bien ser un torbellino de destrucción de mujeres borrachas ciertamente tiene su tiempo y lugar, si sientes que estás demasiado borracho, espera al día siguiente.

QUÉ NO HACER: Planificar

El sexo público está destinado a ser espontáneo, pero un poco de planificación previa reduce en gran medida la probabilidad de que termines con un boleto público indecente. Ahora, no queremos decir que tienes que programarlo en tu agenda, pero al menos busca algunas ubicaciones potenciales de antemano para asegurarte de que funcionarán bien.

QUÉ HACER: Vestirte apropiadamente

Y por "apropiadamente", nos referimos a bastante inapropiadamente. Cuanta más tela estés usando, más tendrás que quitarte. Si estás a medio empujar y tu cuerpo se parece a la letra "A" cuando aparece un extraño inesperadamente, es mejor que ores a Dios para que tus pantalones cortos no se enreden alrededor de tus tobillos. Una falda de tubo y una tanga (si es necesaria la ropa interior) alivian completamente este problema. No hay ningún pantalón que se deslice sobre tus piernas en un momento dado, porque ¿adivinen qué? nunca tuviste que quitarte la falda. Vestidos de fiesta lindos son otra gran opción para agregar una pequeña variación.

QUÉ NO HACER: hacerlo en misionero

Nada grita “tengamos sexo” como las sombras de dos cuerpos que se juntan en el suelo. Por supuesto, cada situación es única, y si se encuentran atrapados dentro del túnel en el parque (no recomendable), tal vez esa sea su única opción, pero la mayoría de las veces, hacerlo de perrito será tu oportunidad porque es sigiloso y extremadamente versátil. Con un poco de flexibilidad, puede lograrse en la mayoría de los espacios.

QUÉ HACER: ¡pruébalo!

No hay nada como la emoción de escabullirse hasta ese lugar y conquistarlo con la ayuda de tu hombre de la noche. Será una experiencia que ninguno de los dos olvidará pronto y, a partir de ese momento, cada vez que camines por ahí lo recordarás.   @mundiario