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Es bueno permanecer constante y con una dirección definida

El timón a veces tiene que estar firmemente cogido y otras, cuando no hay tormenta, podemos dejar la nave al vaivén de las olas.

Es bueno permanecer constante y con una dirección definida
Fluye.
Fluye.

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Antonio Fernández-Fígares Morales

Antonio Fernández-Fígares Morales

Presidente de la ONG Paz en Acción, director de Radionuevaera.es, coproductor del programa Tiempo de Cambio, coach, empresario, escritor y conferenciante. Escribe artículos en la revista Ser Consciente, en Diario 16 e Ideal y en MUNDIARIO.

En múltiples ocasiones se ha hablado de la necesidad de fluir con la vida, de no ofrecer resistencias a su avance, y desde aquel consejo de Bruce Lee: “Be water my friend”, parece que necesitamos dejar pasar todo en nuestra vida. Y esto implica eliminar los apegos, ceder a las presiones, huir de la confrontación, y buscar las líneas de avance de mínima resistencia.

Por supuesto la flexibilidad es necesaria, pero también, si cabe mucho más, la constancia y la tenacidad.

Pero ya se sabe que en filosofía, incluso en matemáticas, física y química, las reglas generales nos son aplicables siempre. Hay veces que hay que ser resistentes como rocas, más que fluir como líquidos o ser evanescentes como los gases.

Y esa resistencia sobre todo se da con los principios, a los que tenemos que intentar con todas nuestras fuerzas ser fieles, con las causas por las que luchamos, y hacia las personas queridas, pero sobre todo a nosotros mismos.

Ser resistente, aun a riesgo de rompernos, es ser coherente con uno mismo y no ceder ni un palmo del terreno conquistado.

Diríamos, utilizando otra regla general que no siempre es aplicable, que es bueno ser resistente en lo fundamental, y fluir con lo que tiene menos importancia.

Es bueno permanecer constante y con una dirección definida en nuestra intención de progreso personal y en nuestras aspiraciones espirituales, pero podemos fluir por pequeñas cosas que no tengan mucho valor, así como con los sucesos inevitables en que la vida nos pasa por encima.

Saber distinguir donde y en que momento y circunstancias ser una montaña y cuando un río es una gran habilidad, casi un arte. El timón a veces tiene que estar firmemente cogido y otras, cuando no hay tormenta, podemos dejar la nave al vaivén de las olas.

Es posible llegar a las metas utilizando un trazado cierto, o dejándonos llevar por la intuición, pero el foco de la intención tiene que ser intenso, y puesto en el objetivo, si no, seremos llevados por las corrientes de la vida, tal vez a un buen destino, o tal vez no.

En general, nuestro interior necesita saber dónde queremos ir, ya que somos el capitán de nuestra vida, y aunque cedamos el control al piloto, debemos darle un rumbo.

Por supuesto la flexibilidad es necesaria, pero también, si cabe mucho más, la constancia y la tenacidad. Todos los que han triunfado a una escala importante lo saben: el éxito es sobre todo insistir, perseverar, ser constante, y esto se aplica también a lo sentimental, donde tan poca resistencia hay últimamente, a lo familiar y a lo amistoso, en general a todos los órdenes de la vida.

En general, nuestro interior necesita saber dónde queremos ir, ya que somos el capitán de nuestra vida

No podemos solo dejar pasar, a veces es muy necesario, pero la  mayor parte de las ocasiones  hay que ser como el agua, que gota tras gota desgasta la roca. Y esta roca puede ser nuestro miedo, o nuestra pereza, o nuestro egoísmo, y si conseguimos disminuirlo habremos hecho mucho por nosotros mismos sobre todo, pero también por los demás ya que influiremos en ellos y tal vez les ayudaremos también a mejorar.

Hay que fluir sobre todo con el resentimiento y las emociones negativas, lo antes posible saquémonoslas de nuestro interior, y dejemos que pasen. Seamos sin embargo constantes, en el amor por todo lo que hay en nuestra vida, y en la búsqueda de la paz y la alegría. Las fuerzas de la existencia van a actuar aunque tengamos un rumbo trazado muchas veces, así que no tenemos por qué preocuparnos en ese sentido. Seamos firmes en lo bueno y digamos adiós a lo malo, no dejemos que se instale en nuestra vida. Vivamos con el alma elevada y el corazón ilusionado, siendo conscientes y aprendiendo de lo que nos ocurre. @mundiario