Las emociones a los 50 años

Mujer de la tercera edad. / Pixabay
Mujer de la tercera edad. / Pixabay

Para muchos, llegar a los 50 años les genera una serie de emociones que se confunden entre la alegría y el llanto.

 

Las emociones a los 50 años

Llega el cumpleaños número 50 y la persona no sabe si reír o llorar. Son emociones normales, pero la verdad es que cada cumpleaños es un regalo hermoso que solo la vida puede dar y cruzar esa línea es un privilegio, sobre todo en un mundo que cada día se corre más deprisa y la competencia es mayor.

Se debe normalizar el llegar a los cincuenta años, eliminando la fobia que trae consigo o la creencia de que cumplir años es algo fatal, pues, muchas de estas creencias están en la mente y la edad es un factor relativo que únicamente denota un número, pero no dice nada sobre el estado mental de la persona, el cual puede ser de alegría y dicha.

A los 50 años se gana experiencia

A los cincuenta años, la experiencia ganada hace que las conversaciones sean más maduras, centradas, que las emociones se puedan controlar mejor y que se sepa responder con más claridad en algunas situaciones, a diferencia del boom hormonal de los veinte que no racionaliza lo suficiente.

Antes de los cincuenta las cosas tampoco son fáciles, pues, hay una montaña de emociones que no se pueden controlar siempre, pero a los cincuenta años se supone que la persona ha ganado una buena parte del terreno en el dominio de sus emociones, lo cual es un punto positivo.


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Cuando el reflejo del espejo no agrada

A los cincuenta años la persona puede ser activa, trabajadora, luchadora, extraordinaria y ser un apoyo fundamental en la familia, sin embargo, lo que más les suele asombrar a quienes cumplen esta edad es que el espejo no refleja lo que eran antes de llegar a los cincuenta. Sin embargo, ello no tiene por qué ser un motivo de conflicto.

A mayor edad, más experiencia y más disfrute en las emociones, pues, sabemos que el tiempo es pasajero y apreciamos el valor del mismo. A los cincuenta, a los sesenta e incluso más allá, se puede llevar una vida extraordinaria, proyectando siempre hacia un futuro porque, después de todo, cada minuto es un regalo de vida y de tiempo.

Los cambios también influyen

La salud no se debe descuidar, pues, los cambios hormonales de la menopausia también pueden influir en el bienestar de la persona, sin embargo, la menopausia es una etapa, no es una enfermedad ni algo que va a durar toda la vida; no obstante, necesita ser más naturalizada y normalizada.

Ancianos felices. / Pixabay

Ancianos felices. / Pixabay

Las arrugas también son un indicio de que el cuerpo sigue adelante en la lucha por la vida, pero la edad es solo un número que está en la mente de la persona; cuanta más edad se tiene, más se conoce sobre muchos asuntos, y es por ello que muchas personas tienen una increíble capacidad para vaticinar hechos o sucesos, pues la experiencia ya les dicta lo que ocurrirá.

¿Qué se debe hacer?

En primer lugar, quienes llegan a los cincuenta no tienen motivos para querer ser los jóvenes de veinte años que no tienen experiencia y apenas adquieren destrezas ante la vida. Al contrario, algunos estudios demuestran que con la edad llega más felicidad y se puede disfrutar más de la dulzura de la vida.

Por ello, si tienes cincuenta, aprecia el hecho de que estás aquí, continúa disfrutando de cada cosa maravillosa que ocurre en tu vida; saca provecho a la sabiduría que has ganado durante todos esos años vividos; ilusiónate con la edad que tengas, pues las ilusiones y las emociones no tienen edad; jamás te limites, planifica, conoce más gente nueva y libérate de las barreras mentales. @isbe_inspira en @mundiario

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