Cómo distinguir a una buena vidente de entre todas las opciones disponibles

Los orígenes del tarot se remontan al siglo XIV.
Los orígenes del tarot se remontan al siglo XIV.

El mundo de la clarividencia es complicado y hay demasiado aprovechado, pero si haces caso de estos consejos no tendrás problemas.

Cómo distinguir a una buena vidente de entre todas las opciones disponibles

El negocio de la clarividencia siempre ha sido algo turbulento. La aparición de muchos individuos e individuas con ganas de aprovecharse de personas que necesitan algún tipo de ayuda ha llevado a desconfiar de un sector que puede aportar mucho más de lo que se piensa; pero que necesita que no se caiga en esas estafas que solo buscan ganar dinero a expensas de los demás.

La mejor forma de no caer en estos timos es tener claros una serie de conceptos fundamentales. Las mejores videntes españolas poseen unos rasgos comunes, aspectos notables, detalles pequeños y prácticas habituales que las diferencian de ese montón de aprovechados. Y detectar todos esos matices es fundamental si no quieres caer en manos de quien no debes.

No habla de dinero

Si contactas con una tarotista y lo primero que hace es hablarte de su tarifa, date la vuelta y vete. Una buena sesión tiene como elemento primordial la conexión entre el o la profesional y la persona que acude buscando ayuda, consejo o una mera guía de lo que le puede esperar; todo lo demás es un indicio de que esta no es la persona adecuada y que no te debes fiar.

Inevitablemente el asunto del dinero saldrá a la luz, pero siempre fuera de ese necesario ambiente relajado de la sesión, en un entorno y situación diferentes. Y por supuesto, tampoco te ciñas a buscar una ganga, puede haber mucha calidad en un tarot económico, pero el precio a pagar siempre se debe mover entre unos márgenes coherentes y consecuentes con el nivel del servicio que se otorga.

La conexión es casi inmediata

Poco tiempo debe pasar desde que comenzáis a entablar conversación hasta que la vidente comience a ver en ti. Ya sea con las cartas, con un elemento canalizador o simplemente mirándote a los ojos mientras habláis; una auténtica profesional es capaz de explorar en ti y comenzar a sacar a la luz algunos de tus rasgos (incluso los más escondidos) o hasta parte de tu historia sin necesidad de escucharlo por terceros.

Algunas tardan más y otras menos, pero en una única sesión ya deben ser capaces de sorprenderte en mayor o menor medida. Eso sí, jamás con palabras vacías ni una verborrea digna del más enrevesado de los poemas. Su lenguaje también ha de ser claro.

La verdad, por delante

Te guste o no, debes saber la verdad. De la misma forma que no es bueno fiarse de quien te pone la cabeza como un bombo diciendo, realmente, nada; no debes hacerlo de quienes solo te cuenten cosas buenas y no sean capaces de contarte lo que realmente sucede, o vaya a suceder. Las videntes y tarotistas recomendadas son, en resumidas cuentas, guías espirituales; pero también han de saber decirte las cosas, aunque puedan resultarte dolorosas.

Un contacto directo

Nada de intermediarios a la hora de contactar, ni de terceros que transmitan tu mensaje en las sesiones que se realicen. Son profesionales, sí, pero no deidades de un mundo exterior. Si te ponen algún tipo de barrera para poder hablar directamente, lo mejor que puedes hacer es o colgar el teléfono y no concertar ninguna cita, o, si ya estás con ella, darte la vuelta y marcharte. La comunicación, repetimos, es fundamental para que todo vaya bien, y quienes no tienen eso en cuenta es porque, simplemente, no valen la pena.

Solo estos cuatro puntos son más que suficientes para poder determinar si estás frente a una tarotista o vidente de verdad o ante un estafador, o estafadora, con ganas de ganar dinero haciendo teatro. Por desgracia, las profesionales reales no abundan, pero mirando el lado positivo, es fácil dar con ellas y contactar si te pones un poco a ello.

Para colmo, tenemos internet de por medio, que lo único que hace es ponernos las cosas mucho más fáciles para buscar información y contactar con expertas. Aunque también lo pone más fácil a esos estafadores que buscan incautos a los que tratan de captar en la red de redes. También hay que andar con mucho cuidado en el sector digital porque nunca sabes con qué te puedes topar, y es algo más complicado distinguir.

Como último consejo, si vas a probar suerte por lo digital, siempre busca primero opiniones o páginas en las que figuren aquellas que se hayan llevado galardones. Ahí puedes tener la total tranquilidad de acudir a gente que realmente sabe lo que se hace, en el buen sentido, y que te pueda ayudar para cualquier menester relacionado con la clarividencia. Con este último consejo, y los puntos anteriores, podrás evitar que te tomen el pelo, y si lo intentan, al menos podrás echar el freno a tiempo.

 

Cómo distinguir a una buena vidente de entre todas las opciones disponibles
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