¿Cómo proteger la microbiota oral?

Un hombre y una mujer cepillándose los dientes. / Pixabay
Un hombre y una mujer cepillándose los dientes. / Pixabay

Prestar atención a la boca y a la nariz es primordial, pues inhalamos aire unas 23.000 veces al día.

¿Cómo proteger la microbiota oral?

Ingerimos alimentos continuamente. Nos tocamos la cara y la boca unas tres mil veces cada día. Sin embargo, estos datos los ignoramos, por ello, hemos aprendido a convivir con algunos microorganismos, como resultado de un proceso evolutivo.

Microorganismo y sistema inmunitario

La microbiota está en auge. Cada vez que comprendemos los efectos que puede tener sobre la salud, más nos preocupamos porque se encuentra saludable o equilibrada. Podría decirse que somos recolectores de microorganismos, lo cual nos pode frente a diferentes tipos de vida.

Durante muchos años se evitó el contacto a toda costa con los microorganismos, aunque también hemos ido aprendiendo la importancia que estos tienen en el fortalecimiento del sistema inmunitario, desde que somos pequeños. Pero, además de los microorganismos que intentan ingresar a nuestro cuerpo, también tenemos comunidades de hongos, virus, baterías o protozoos que habitan con nosotros y es lo que se conoce como microbiota.

Por lo general, en la microbiota se incorporan especies que son patógenas, pero que no se llegar a desarrollar ni causar infecciones, gracias a la presión que sobre ella ejercen los componentes no patógenos, los cuales se comienzan a formar desde el nacimiento y continúan su desarrollo durante nuestra vida.

A este sistema de dominancia o represión se le conoce como eubiosis, o estado de equilibrio. Sin embargo, por diversos factores, también puede verse alterada, ya que dichos elementos indicen en el crecimiento de las especies no patógenas, lo cual hace que esta pierda su ventaja competitiva sobre los patógenos existentes en la microbiota.

Dichas especies han ido evolucionando con nosotros y nos ofrecen ciertos beneficios clave para nuestra salud. De igual modo, conviven y conforman las diferentes microbiotas que se van desarrollando a lo largo de los entornos en nuestro organismo.

Un ejemplo de ello es la microbiota intestinal, la más conocida, pero no es la única, pues, también hay microorganismos que viven en nuestra cavidad bucofaríngea y que forman la microbiota oral.Al igual que la intestinal, la microbiota oral está compuesta por microorganismos específicos que son aptos para desarrollar comunidades en el entorno en el que se encuentran.

La microbiota oral, barrera de defensa natural

Es la segunda y más diversa; está formada por más de setecientas especies conocidas hasta la fecha. Debido a las características de este entorno, la proliferación de microorganismo se ve favorecida. Los factores que más la propician son la temperatura, los tratamientos médicos-estéticos, los hábitos de higiene, al igual que la saliva, la cual cumple una función importante en el transporte de los elementos de la microbiota oral por toda la cavidad bucal y que, a su vez, aporta nuevos componentes mediante las comidas y la respiración.

Cada individuo cuenta con una composición diferente de microbiota oral, sin embargo, algunas cepas de ciertas especies de bacterias cuentan con una actividad específica que provee a su portador, o bien ciertas ventajas o presión sobre otras especies patógenas.

Una de las especies más estudiadas y que aporta más beneficios a la salud es la streptococcus salivarius, la cual se encuentra presente de forma natural en la mucosa de la cavidad oral y puede producir péptidos, llamados salivaricinas, que actúan a modo de antibióticos naturales, eliminando así la competencia con otras bacterias que puedan provocar infecciones. @mundiario

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