Buscar

MUNDIARIO

El bambú está en todas partes en estos días, pero ¿qué tan sostenible es?

El bambú está oficialmente de moda.

El bambú está en todas partes en estos días, pero ¿qué tan sostenible es?
Bambú. RRSS.
Bambú. RRSS.

Firma

Sara Rada

Sara Rada

La autora, SARA RADA, es colaboradora de MUNDIARIO. Comunicadora social venezolana, ejerce como redactora creativa y productora audiovisual en distintos medios digitales internacionales. @mundiario

La palabra "bambú" en una etiqueta tiene la intención de inspirar una confianza inmediata de que un producto se hizo de manera sostenible, pero, ¿qué tan bueno es en comparación con los materiales que estás reemplazando? Vamos a sumergirnos en lo que hace que la planta sea diferente.

La historia y el futuro previsto del bambú

Las raíces del bambú se remontan a la antigua China, donde se usaba para fabricar alimentos, ropa, instrumentos, medicinas y materiales de construcción hace unos 7.000 años. A lo largo de los siglos también ha mantenido un significado espiritual, que se cree que es un símbolo de prosperidad y divinidad. Según las filosofías de diseño orientales como el feng shui, se cree que sus raíces fuertes y sus tallos rígidos y uniformes traen progreso y buena suerte al hogar.

Si bien el bambú puede crecer prácticamente en cualquier lugar donde haya agua y luz solar, la mayor parte se produce en 7 millones de acres en China. El resto del mundo está comenzando a captarlo: si bien el 60% de la demanda del producto aún proviene de la región de Asia y el Pacífico, el aumento de las exportaciones a EE UU, Alemania y Francia está impulsando un serio crecimiento. Ahora con un valor de $ 68.8 mil millones, se espera que el mercado de bambú aumente a $ 98.3 mil millones para 2025.

Un espacio para crecer

Parte del atractivo del bambú radica en la forma única en que crece. El bambú crece de manera diferente a los árboles. Hay más de mil tipos diferentes de bambú, pero una planta generalmente necesitará de cinco a 10 años para crecer sin tocar antes de que sea lo suficientemente fuerte como para ser cosechada la primera vez.

Una vez que alcanza esa fase, algunas variedades pueden crecer hasta 2 pies cada día y, gracias a su estructura de raíz increíblemente sólida, el bambú puede resistir la cosecha año tras año. Debido a que es tan prolífico y renovable, puede extraer aproximadamente 50 millones de libras de fibra de bambú anualmente de aproximadamente 1,000 acres una vez que alcance la madurez. El bambú puede producir seis veces más fibra que un árbol de madera en la misma parcela de tierra, aproximadamente. 

Mantener las raíces intactas también significa que podrán secuestrar más carbono de la atmósfera. Según el Proyecto Drawdown, que analiza el potencial de 100 estrategias de mitigación del cambio climático, un acre de bosque de bambú puede absorber 2.9 toneladas de carbono al año. Así como los bosques antiguos son sumideros que almacenan gases de efecto invernadero, las granjas de bambú, cuando se manejan adecuadamente, pueden beneficiar al medio ambiente de manera similar. El bambú también puede crecer en condiciones de suelo relativamente pobres, lo que es un buen augurio para su atractivo medioambiental.

Un mercado abierto

Una vez cosechado, el bambú puede usarse en su forma sólida o descomponerse en una fibra conocida como viscosa o rayón de bambú. Desglosarlo en una fibra de pulpa puede ser intensivo en agua y químicos, pero algunas compañías afirman reutilizar estas aguas y productos químicos para hacer la producción de tan bajo impacto como sea posible. 

Conclusión

Lección aprendida: el bambú es una planta súper única que tiene el potencial de ser utilizada en muchas industrias para reducir el impacto, pero, como con cualquier otro material, necesita ser cultivado y cosechado responsablemente para ser verdaderamente sostenible. Debe cultivarse sin fertilizantes ni herbicidas sintéticos. Se necesita paciencia para que la planta no se coseche antes de que esté lista o sobreexplotada para que el sistema de raíces se dañe. 

Si el bambú se descompone en pulpa para tela, el fabricante debería poder detallar cómo están trabajando para cerrar el circuito y mantener los materiales de procesamiento fuera del entorno. Finalmente, es importante recordar que la gran mayoría del bambú todavía se cultiva en Asia, por lo que ya tiene una huella de carbono bastante alta para cuando llega a otros países.

Al final del día, el bambú no es inmune a los problemas que afectan a otros materiales naturales, pero su patrón de crecimiento único podría convertirlo en un material destacado en la lucha contra el cambio climático.  @mundiario