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MUNDIARIO

Baby Boomers y millenials de Buenos Aires hablan de la cuarentena

Así hablarán de nuestra cuarentena. / Relato
Baby Boomers y millenials de Buenos Aires hablan de la cuarentena
Ilustración.
Ilustración.

Vicky Rego

Escritora.

A Patria no le está yendo muy bien con la lucha contra la Covid-19, entonces optó, muy a su estilo, por el humor. Fui parte de los elegidos para formar la patrulla que se trasladó a los años setenta de Argentina. Patria le robó la idea del “Ministerio del Tiempo” a la televisión española. Siempre está copiando lo que hace su Madre. Freud se haría un panzazo con ella.

Una vez atravesada la puerta correspondiente al año y al tema que nos competía, desembarcamos en Buenos Aires y nuestros contactos nos llevaron directo a entrevistar a Landrú,  genial humorista y  director de la revista “Tía Vicenta”. Quedamos con él en  desayunar en La Biela, bar representativo, en el corazón de la Recoleta. Café con leche y medialunas de por medio, nos contó que la dictadura militar se la clausuró por burlarse en ella de sus gobernantes y  que fue creando otras revistas, entrenando cada vez más su habilidad para disfrazar las críticas. Nos interesaba su costado de gran observador de los estereotipos sociales y lo fuimos llevando a ese tema que era el objetivo de nuestra misión. Nos dijo que  lo divertía especialmente descubrir las palabras claves que marcaban el encumbramiento o desprestigio social de la época. Se ajustaban a reglas de un código no escrito. Nos aclaró que se limitó a copiarlas y que nunca se imaginó que ese léxico se iba a arraigar de tal manera en la clase media alta.

Nos presentó  con entusiasmo a los personajes en los que plasmó sus hallazgos: María Belén y Alejandra eran las chicas “paquetas” y “Mirna Delma”, la  prima “mersa”. Lo que empezó como una parodia terminó con dos bandos sociales bien diferenciados. Todos los que pretendían ser “in” y no estar “out”, seguían religiosamente los supuestos dictados de Landrú, para no “quemarse”.

También había quienes no se preocupaban por ser o no “bien”.

Fue tanta su influencia que la generación de los baby boomers argentinos, en especial los porteños, conservan aún esos códigos  y no usan palabras que se consideraron prohibidas hace décadas.

Landrú se asombró cuando le contamos que los jóvenes del siglo XXI dicen que se reconoce a la gente mayor por decir colorado en vez de rojo, comer en vez de cenar, género en lugar de tela y tantas otras.

Un compañero de la patrulla lingüística, asegura que el rechazo de la palabra rojo fue una herencia española, donde “ser rojo”, después de la caída de la República, era considerado por las derechas como un insulto.

Nos quedamos con la intriga de si, en los informes hematológicos de los Laboratorios del Barrio Norte de Buenos Aires informaban sobre la cantidad de glóbulos colorados en lugar de glóbulos rojos. La ausencia de informática nos limitó el acceso a algunos datos. Sin embargo logramos, con éxito, que Landrú creara especialmente para nosotros un diálogo sobre cómo hablarían de nuestra cuarentena,  María Belén y Alejandra.

Lo transmitimos en exclusiva:

Alejandra — ¿Qué te pasa, gordi?

María Belén — ¡Te prometo, vieji, esto de la cuaren ya me postra!

A— Por su, un asquete, gordi, esto no es vida. ¿Podés creer que se me largó Paul?

MB — ¡No te puedo!

A — ¡Podéme que es la pura! Yo iba en el Peyó de papi, y él al lado en el Cadilac, que me pa que es del hermano. Bajó la ventanilla y me pidió el teléfono.

MB — ¿No te habrá  dicho “pasame el tubo”, no?

A — Ay, cashate, bicha, es un caquero total. Tenía un sweater colorado que era lalo, el pelo  para atrás, y qué se yo, un amor.

MB — ¿Y vos qué tenías puesto?

A — Ay, un quemo, con este tapabó, y el pelo un horror. ¿No te parte?

MB — Si te hubiera visto con las botitas Courrèges y la mini… ¡brutal!

A — Me postra, Maribé, me requetepostra. ¡Pero me llamó a la noche y se me largó!

MB — ¡No te puedo! ¿Y qué le dijiste?

A — Que sí, Gordi, si miústa hace siglos, es la pura. Pero justo ahora se me larga cuando no podemos ni ir a ver una vista juntos. ¿Me explico? La última que fui a ver fue “¿Sabes quien viene a cenar?

MB — No digas así, te requemás, gordi…

A — Perdoname, quise decir “¿Sabes quién viene a comer?”

MB — Así miústa. Tenés razón, es un opio esta vida. Me parte, me parte, me parte. Yo me encontré con la mersa de Mirna Delma y me dijo que “con el Rúben se ven en la pieza de él, se toman unos mates, chapan, y ella le despeina el cabello y le saca la chomba”. Que “el galeno le dijo que lo del virus es un embuste para los copetudos”.

A — Ay, Gordi, ¿cómo podés  ser prima de esa piruja ? Es un quemo.

MB — Para colmo me prometió que a fin de año me va a invitar “a su boda, que va a ser hermosa y ella se convertirá en la esposa del Rúben”. Cuando le recordé que no se podían hacer fiestas, ni siquiera asaltos, me dijo: “Finíshela, Belencita, no apagues la maravillosa fantasía de mi sueño dorado, mi progenitor garpa y la fiesta se hace”.

A — No te puedo, no te puedo, gordi, no puede hablar así. Además es una parvenus. Son los peores. Plata y mersa, ¡Qué horror! Una vez la vi que se sonaba la nariz, daba vuelta la cara y decía “¡permiso!”. Seguro que habla en diminutivo.

MB: — Por su. La próxima llevo un cassette y la grabo.

A — Ay, qué diver, invitala a comer, hacela hablar y ponele el Hitachi portátil.

MB — ¿Te pa que la puedo invitar a casa, con la vida que hace?

A — Ay, qué se yo, todo esto me parte, me voy a comprar un género pop para hacerme un tapabó. Y me voy a hacer la toca porque hoy salgo con Paul. Nos encontramos en la esquina de Arroyo. Uno en cada vereda, porsu.

MB — Ponéte los hotpants con las medias caladas.

A — No, vieji, un quemo.

MB — Bueno, gordi, hacé como quieras, yo cuando termine esta cuaren, me voy a Punta y no vuelvo más. Adío.

De vuelta al 2020 en Buenos Aires, nos dedicamos a investigar, a través del acceso a distintas redes, cómo viven y hablan de la cuarentena  las generaciones Y y Z que nacieron con la digitalización. Su vocabulario se nos complicó más que el de María Belén y Alejandra.  Viven inmersos en un mundo de videojuegos,  youtubers,  tiktokers y qué se yo — uy, ya se me pegaron las expresiones de Belén y Ale—, toman palabras prestadas de distintos idiomas y  reducen vocablos a su mínima expresión. Lula y Nico, dos amigos millenials,  nos homenajearon con este diálogo:

Lula — ¡Hola, bebeto! ¿Cómo va? ¡Te re extraño!

Nico — ¡Amiga! Yo también, mucho. ¿En qué andas?

L — Recién terminé de ver una serie y estoy stalkeando a los personajes. Tengo un crush con el personaje principal, ahre. ¿Vos que haces? Seguis ATR con tinder?

N — Re. Me está salvando la cuarentini. Ayer hice match con un tincho, estoy flashando amor, amiga.

L — ¿WHAT? ¿Cómo con un tincho? F por vos amigo.

N — No seas hater, te juro que no es tan goma. Sólo un poco normie, ndeaaah.

L — Bueno, sabés que te banco en todas. Después mandame una pic así lo veo. Che, me quiero comprar unas zapas blancas, si ves algo en insta, pasame, pero que estén buenardas, eh.

N — Ay, ¡same! Recién vi unas que están flama. Ahora te mando un dm con el link. Me olvidé de contarte, ayer en el súper me crucé a tu tío con tu prima, ella siempre un amor, pero él, OMG no puede ser tan ortiva.

L — Sí, bro, tremendo. Desde que mi tía se tomó el palo el man está peor que nunca, además no sabés lo machirulo que es y encima se hace el picantovich trolleando en las redes. Re careta, me agota y no lo veo nunca. Imaginate mi prima como está. La invité unos días a casa así no se lo fuma más.

N — Ah, de ruta, le estás salvando la vida. Che, ¿rompemos la cuarentini en estos días y nos vemos? Ahre.

L — Seee, yendo. Estoy re manija de hacer algo, corta que no me banco más estar encerrada, ya scrollée todo insta, me vi todas las series. Sólo me falta convertirme en un niño rata, ahre.

N — RT. Ya mismo voy armando una lista en spoti con unos temaikenes buenardos para tirarnos unos pasos. Ahora me voy a comer, tengo una lija… Después te whatsapeo y arreglamos, beba.

L — Same, tengo hambre veinticuatro siete, man, no sé qué onda. Yafu, post cuarentini me pongo las pilas cortá la bocha. Dale, bro, espero tu mensaje.

(Traducción a solicitud de los lectores interesados)

Patria se entusiasmó. Quiere difundir nuestro informe en todos los medios, a ver si hace reír a los ciudadanos, los distrae un poco y les baja la indignación por el encierro anticipado al que fueron sometidos. @mundiario