Historias de las Copas del Mundo: México fue testigo del partido del siglo

Las selecciones de Italia y Alemania, antes del inicio del partido. / www.fifa.com
Las selecciones de Italia y Alemania, antes del inicio del partido. / www.fifa.com
Italia y Alemania se han visto las caras en cinco ocasiones en los Mundiales, la primera vez fue en 1962. Los germanos nunca han podido ganar. El último partido fue en Alemania 2006.
Historias de las Copas del Mundo: México fue testigo del partido del siglo

Alemania e Italia son las dos selecciones europeas con más títulos de campeones del Mundial de Fútbol organizado por la FIFA. Justamente estas dos naciones han protagonizado algunos de los más intensos y espectaculares duelos de todos los tiempos, precisamente cuando se han cruzado en algunas de las ediciones del campeonato, como por ejemplo en 1970. México fue testigo de un duelo de semifinales de dos grandes selecciones que se disputó en el Estadio Azteca, mientras que a la misma hora pero en el Estadio Jalisco de Guadalajara, los combinados de Brasil y Uruguay se volvieron a encontrar veinte años después, tras el recordado Maracanazo.

Los dos partidos arrancaron a las 16:00 del 17 de junio. La llave compuesta por germanos federales e italianos contaba con grandísimas figuras del balompié mundial. Helmut Schön tenía al capitán Uwe Seeler, Frankz Beckenbauer, Wolfgang Overath y al gran goleador del campeonato, Gerd Mülller, quien después de su paso por tierras mexicanas se alzó con el Balón de Oro. Por su parte Ferruccio Valcareggi también podía echar mano de algunos grandes del balompié de esos años como Gianni Rivera, Luigi Riva, Sandro Mazzola o Giacinto Facchetti.

Cuando el árbitro peruano Arturo Yamasaki Maldonado dio el pitido inicial, nadie en el Coloso de Santa Úrsula se imaginaba que serían testigos del llamado Partido del Siglo, porque probablemente la atención estaba con Pelé y los favoritos brasileños jugándose un cupo en la final en el otro cotejo. Lo cierto del caso es que los dos europeos se dejaron la piel para intentar llevarse el triunfo a pesar de que los primeros 90 minutos fueron poco o nada reseñables.

La azzurra se puso adelante en el minuto 8 por intermedio de Roberto Boninsegna, gracias a un disparo lejano que se coló en el arco defendido por Sepp Maier. Desde ese momento los jugadores del país de la bota se limitaron a defenderse de las embestidas de sus rivales. Así transcurrieron los primeros 45 minutos. Paralelamente en la otra semifinal a más de 500 kilómetros de distancia Clodoaldo puso el 1-0 para los brasileños, gracias a una gran asistencia de Tostão en el minuto 44, que sirvió para igualar las acciones después del gol de Luis Cubilla en el 19.

Hasta el minuto 89 en la capital mexicana la pizarra seguía igual, mientras tanto en el recinto guadalajareño los hombres de Mario Zagallo encaminaron su triunfo. Jairzinho con Tostão de cómplice en el minuto 76 y después llegó el tanto de Rivelino con la zurda en el 89, ayudado con una sutil asistencia de Pelé. El disparo no pudo ser repelido por Ladislao Mazurkiewicz. Un minuto más tarde, pero en el Azteca los alemanes finalmente pudieron empatar. El autor de la diana salvadora fue Karl-Heinz Schnellinger. La cesión del esférico por parte de Jürgen Grabowski con un centro desde la izquierda enloqueció a sus compañeros, que se lanzaron sobre su compañero en señal de júbilo, una diana que por cierto fue la única que consiguió en 47 apariciones con su selección.

La locura comenzó en la prórroga

Brasil ya estaba clasificado para la final. Zagallo no necesitó hacer cambios porque en general su partido fue muchísimo más cómodo de lo que inicialmente se pensaba. En cambio en Ciudad México, alemanes e italianos iban a necesitar fuerza y temple para afrontar los treinta minutos más increíbles en la historia de los mundiales. Valcareggi no había alineado inicialmente a Rivera, porque consideraba que rendía mejor cuando las defensas estaban agotadas, pero lo sacó al terreno de juego justo al inicio de la segunda parte sustituyendo a Sandro Mazzola, porque creía fervientemente que sus rivales llegaban extenuados después de un gran esfuerzo, que tuvieron que afrontar en cuartos de final contra Inglaterra. En una palabras recogidas por un trabajo especial publicado por la FIFA, el seleccionador de los azzurri confesó que fue un error ese cambio, a pesar de que el milanista tendría la última palabra de aquella jornada en horas de la tarde.

Franz Beckenbauer lesionado. / www.fifa.com
Franz Beckenbauer lesionado. / www.fifa.com

Al poco tiempo de la reanudación de las acciones ocurrió el primer detalle impensable. Franz Beckenbauer recibió una fuerte entrada del capitán italiano y estrella del  Inter de Milán, Giacinto Facchetti, que lo dejó lastimado. El Kaiser tenía el hombro derecho lastimado y necesitaba un aparatoso vendaje para continuar. Vendado y con un solo brazo en buenas condiciones, el legendario número 4 continuó a pesar del dolor, a pesar del problema de una de sus grandes estrellas, Alemania pudo adelantarse en el minuto 94. Angelo Domenghini pierde el duelo aéreo con Seeler y el cabezazo de este permitió que el esférico cayera entre el portero y el defensor. Inexplicablemente el zaguero Fabrizio Poletti no despejó y de eso se aprovechó Müller para poner el 1-2.

Cuatro minutos más tarde, Tarcisio Burgnich colocó el 2-2. Lo que parecía una jugada inofensiva terminó con el balón en el fondo del marco, porque Sigfried Held con un clamoroso error cuando intentó hacer un rechace, la pelota le quedó en bandeja al interista para fusilar con la zurda al cancerbero. El Estadio Azteca vibraba con los dos colosos que se vistieron de boxeadores de pesos completos, intercambiando golpes uno tras otro, aunque los italiano golpearon dos veces sucesivas.

En el minuto 104 Luigi Riva puso el 3-2,  al finalizar con su zurda un contragolpe que inició él mismo desde el fondo de su campo, cuando Stan Libuda y él chocaron, el balón lo toma Gianni Rivera y lo conduce hasta que se lo cede a Angelo Domenghini por la zona izquierda, este ve a Riva solo para el delantero pusiera a los suyos más cerca de la final, aunque sería momentáneo, porque Müller nuevamente se hizo presente en el marcador con un remate de cabeza en el minuto 110.

Gerd Müller celebra el empate a tres en la prórroga. / www.fifa.com
Gerd Müller celebra el empate a tres en la prórroga. / www.fifa.com

Un saque de esquina desde la derecha encontró la cabeza de Seeler, un segundo después el balón quedó a merced del 13 del Bayern Múnich, que no perdonó con un testarazo. Fue un tanto evitable y así lo entendió también  Albertosi. El meta italiano increpó a Rivera porque el milanista no defendió correctamente, lo que provocó que el panzer alemán se aprovechara  de ello para colocar las acciones igualadas nuevamente, pero el fútbol le dio una oportunidad al Bambino de Oro para reivindicarse.

Faccheti vio a Boninsegna abierto por la izquierda y habilidosamente el atacante transalpino evadió la presión de Willi Schulz, inmediatamente después subió la mirada y centró para que Rivera completamente solo le pusiera cifras definitivas al cotejo, con un disparo desde el punto de tiro penal, que pasó entre los defensores germanos. Ganó Italia 4-3, en un partido no apto para cardíacos. El resto de la historia quizás ya la saben, porque luego de semejante esfuerzo físico y mental y con el Brasil de Pelé al frente, poco o nada pudieron hacer los italianos. @mundiario

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