Koenigsegg Jesko, un coche con el motor más rápido del planeta

Koenigsegg Jesko. / koenigsegg.
Koenigsegg Jesko. / koenigsegg.
Dos millones y medio de euros separan a los amantes de los hypercar, de este modelo biturbo que revoluciona hasta 46.000 rpm. Un modelo lleno de innovación y de increíble ingeniería.
Koenigsegg Jesko, un coche con el motor más rápido del planeta

Los fanáticos de la velocidad sueñan con coches que realmente dejen atrás a cualquier otro que se le parezca. Y el Koenigsegg Jesko sin duda se puede convertir en el sueño de aquellos que desean intensamente una maravilla de la ingeniería como esta.

Su creador Christian Von Koenigsegg logró lo impensado para muchos, un hypercar que posee el motor que más rápido gira del planeta. Después de varias pruebas, todo su equipo puede presumir con orgullo este sueño húmedo para los amantes de los coches, un V8 biturbo del Jesko.

El motor del Koenigsegg ya había sido usado por el Koenigsegg Agera RS, sin embargo, en el Jesko se rediseñó por completo para darle máxima potencia que supera los 1.600 CV (1.623 CV concretamente) y 1.500 Nm de par dirigidos exclusivamente a las ruedas traseras.

Este coche viene con grandes innovaciones que potencian aún más su sistema para ser veloz, es por ello que le integraron un sistema de sobrealimentación que suprime el lag mediante la inyección de aire a presión (hasta 20 bares) en los turbos de manera anticipada para que la respuesta sea inmediata, en este sentido, el Jesko una velocidad máxima de 530 km/h.

El Jesko es capaz de acelerar desde el ralentí hasta las 7.800 revoluciones por minuto -el límite del vehículo en la posición N de la transmisión- en apenas 213 milisegundos. Así que increíblemente en apenas un segundo sería capaz de alcanzar las 31.700 rpm.

Pero todas las innovaciones de ingeniería no son lo único, resulta que el Jesko también posee la caja LST diseñada específicamente para este modelo y que según explicó Koenigsegg permite también cambios extra rápidos (de entre 20 y 30 milisegundos), debido a que no tiene un único embrague entre el motor y la propia transmisión. Para esto, le agregaron unos discos más pequeños y reducidos que se integran a la caja y que finalmente pesa 90 kilogramos y tiene nueve marchas.

Lo cierto es que aquellos que aún sueñan con poner sus manos en un coche de este tipo, solo lo separan unos dos millones y medio de euros. @mundiario

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