El mundo antiguo, de Pedro Barceló

El mundo antiguo, de Pedro Barceló. Twitter @LibrosdHistoria
El mundo antiguo, de Pedro Barceló. / Twitter @LibrosdHistoria
Con esta obra, el lector tiene en sus manos un compendio histórico sobre los aspectos más sugerentes de la antigüedad.
El mundo antiguo, de Pedro Barceló

De la manera y forma cómo se desgarra  el mundo en que vivimos, nos podemos introducir en la lectura de la mágica obra El mundo antiguo de Pedro Barceló. Es una fortuna adentrarse en su contenido y lograr protegerse de tan inmundo mundo en el que la mediocridad y el juego sucio del dinero, dinero como meta de los poderes establecidos, que a la vez tiene montada la técnica de la alienación de masas, nos acerca de nuevo también a la Rebelión de las masas de Ortega y Gasset.

Con esta obra, el  lector tiene en sus manos un compendio histórico sobre los aspectos más sugerentes de la antigüedad. Con él, a  través de la visión del autor, profundizará en ambas vivencias personales y colectivas  en escenarios humanos de la antigüedad y bajeza, y en decisiones y ejemplos de circunstancias políticas y religiosa en la actualidad.

Somos los herederos directos de la continuidad con la que nos enfrentamos a esta sociedad moderna e insaciable. La que podemos combatir e interpretar con una riqueza de  esta herencia que continúa viva en cualquier lugar y  estando dentro de la diversidad por tierra y mar, en la vida cotidiana y el pulso diario. O con el poder de la evolución o involución de la historia, siempre bajo la amenaza de aquellos poderes que falsifican e intentan incluirnos en su red degenerativa y explotadora, tanto en la paz como en la guerra.

El que piensa es consciente de su vivir presente con un libro entre las manos que va mostrando las muy ricas facetas, buenas o perversas, poseída la lectura de la palpitación permanente de ese museo que expone las esencias del pasado que transita al presente, actualidad imposible de desmentir.

El libro está dividido en ocho capítulos que recogen, de forma transversal y global, un panorama sobre diversos fenómenos del proceso histórico de la antigüedad. El primer capítulo, de forma sugerente, nos lanza al periplo de los mares en la historia antigua, desde la perspectiva mítica de los viajes a países lejanos, como la mítica Tarteso o la lejana India.

LA RUINA DEL HOMBRE CUANDO LLEGA

Cae la hoja, cobre y vida, tiempo

Entre ruinas y ruinas vuela ella,

como una margarita deshojándose

con el interrogante de su existencia.

La vida es breve, verso roto

refugiado en piedras perdurables,

otoñal escudo, descanso del guerrero.

Aquí la soledad es bella y sublime,

artesanal y ausente de panegíricos,

de arengas de ineptos mandatarios.

Sólo el hombre perdura sobre piedra

anónimo artesano de su maestría.

Ellos, levantaron sillares con argamasa;

arcos triunfales y ágoras para la retórica.

En un rincón, la taberna del desahogo,

foro, donde hombre y trabajo se relajan

mientras habla de lo hecho y por hacer,

del arco que soporta el peso del palacio,

deslumbrantes salones, sótanos miserables.

Pero qué importa todo, he ahí las ciudades

para que la masa no se aburra y especule.

Lo bello de la tarde es un estado de fragor

hablando de crepúsculo y dioses, mientras

los temblorosos pechos de la tabernera.

Una obra ejemplar. Leo luego existo. Leemos, luego pensamos. La barbarie actual nos acongoja, de una guerra provocada por el stalinismo crimenal de un loco... al que determinada llamada izquierda marxista, que no ha leuda a Marx, defiende con la ceguera de un sueldo agradecido. @mundiario 

El mundo antiguo, de Pedro Barceló
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