Detrás de las líneas: entrevista exclusiva con Daniel Arrébola sobre su novela Recuérdame que soy guapa

Daniel Arrébola junto a la portada de su novela Recuérdame que soy guapa. / RR SS.
Daniel Arrébola junto a la portada de su novela Recuérdame que soy guapa. / RR SS.
El autor y periodista nos sumerge en los entresijos de su última obra desvelando las inspiraciones, desafíos y emociones detrás de esta apasionante historia de suspense y periodismo deportivo. Su nueva novela estará disponible a partir del 22 de noviembre.
Detrás de las líneas: entrevista exclusiva con Daniel Arrébola sobre su novela Recuérdame que soy guapa

Daniel Arrébola, reconocido periodista y escritor, nos abre las puertas de su imaginación y experiencia en una reveladora entrevista sobre su reciente thriller, Recuérdame que soy guapa. La novela, que explora el mundo del periodismo deportivo y la corrupción en el ámbito ciclístico, revela no solo la trama intrigante, sino también la profundidad psicológica de su protagonista, Idaira Bethencourt.

La historia, impregnada de suspense y giros inesperados propios de la novela negra, se construye en torno a Idaira Bethencourt, una reportera de televisión decidida a demostrar su valía en un mundo donde la apariencia física a menudo eclipsa el talento. Arrébola nos adentra en los matices de la personalidad de Idaira, destacando su valentía, determinación y la lucha constante contra los prejuicios estéticos que enfrentan muchas mujeres.

-¿Qué inspiró la trama de Recuérdame que soy guapa?

-Si hablamos exclusivamente de la trama pienso que la primera fuente de inspiración surge de mi propia pasión por el mundo del ciclismo y por los paisajes que los mismos conlleva: las carreteras y paisajes de montaña; la épica de este deporte considerado por muchos expertos como el más duro del mundo; las condiciones climatológicas adversas como la lluvia que aún dotan de más épica al cicismo...

Desde esta raíz quise envolver una historia en una novela negra con los ingredientes de suspense propios de la misma: intriga; giros de guion; personajes carismáticos; diálogos claves, sospechas, amores y desamores... Puedo afirmar, pues, que es una inspiración que encuentro desde la infancia desde que recuerdo ver el Tour de Francia o la Vuelta a España en el sofá de casa con mi familia y al mismo tiempo leer  y ver películas de suspense.

-¿Cómo surgió la idea para esta apasionante historia de suspense y periodismo deportivo?

-Estoy convencido de que todos tenemos una o varias ideas que llevan mucho tiempo en nuestro inconsciente y que espera a activarse o a brotar en algún momento determinado. Este momento en mi caso ha ido nutriéndose de experiencias que he vivido con compañeras de profesión, en las que he trabajado en redacciones y demás campos del mundo del periodismo.

Una vez activada es cuando viene la parte más “consciente”, la de empezar a dar forma a la historia y a teclear las primeras palabras. En ese momento aúno esas ganas por contar el porqué he trabajado con tantas mujeres que sienten que han de demostrar el doble para ser valoradas y cuyos físicos y “caras bonitas” les supone una verdadera carga en una opinión pública llena de prejuicios. Y todo, claro está, enmarcado en ese mundo que tanto me apasiona como es el del periodismo deportivo y, en concreto, el del ciclismo.

-¿Podrías hablarnos más sobre el personaje principal, Idaira Bethencourt?

-Idaira es una mujer veinteañera que tiene muchas ganas por demostrar que es una excelente profesional. Ama a su familia y a su tierra natal, Lanzarote, está orgullosa de su acento conejero (gentilicio de Lanzarote), tiene ojos color malva y luce melena caoba; posee mucho sentido del humor; romántica, generosa, empática y le encanta leer libros sobre inteligencia emocional.

Pero tiene un problema: el público que la sigue y todos los que la rodean la recuerdan una y otra vez lo guapa que es físicamente y el espectacular arsenal de encantos que posee. Ella luchará constantemente porque le recuerden que es guapa también de cerebro, guapa en todo aquello que no se ve a simple vista y que le hace merecer el puesto laboral que tiene: ser la reportera de televisión de un programa en prime time de la gran cadena del país.

-¿Qué aspectos de su personalidad o trayectoria hacen que sea una protagonista única en este thriller?

-Idaira, de entrada, es una mujer tan valiente como decidida y demuestra que tiene muchas ganas de triunfar dejando atrás su Lanzarote natal para cumplir su sueño en la Península. A partir de este momento, cualquier obstáculo que se cruza en su camino, lejos de amedrarla, lo convierte en una oportunidad para fortalecerse.

También es una joven que se atreve a decir cosas que la mayoría de chicas de su generación no dice y es consciente de su influencia y de ser un rostro conocido para poder ser un ejemplo a todos esos jóvenes (en especial, chicas) que la pueden ver como un referente. Además, como decía antes, es una apasionada de la lectura y de la inteligencia emocional lo que le hace tener conversaciones con, por ejemplo empresarios y magnates que se sorprenden por su agudeza mental y valentía.

Otro aspecto que marca su juventud es el hecho de casarse tan joven (la novela arranca precisamente recordando su boda con el campeón ciclista Carlos del Río) y cómo esta unión le hace reflexionar y reformularse cuestiones que hasta entonces no se hacía. Por ejemplo: ¿se ha casado realmente enamorada o ha sido el poder de la fama lo que le ha llevado a casarse en esta sociedad materialista?

-La novela explora el mundo del periodismo deportivo y la corrupción en el ámbito ciclístico. ¿Cómo abordaste la investigación para lograr un retrato auténtico de este entorno en la historia?

-Por un lado, conviene decir que no quería “secuestrarme” en escribir una trama de investigación que se rige por una ortodoxia analítica y científica porque me apetecía centrarme sobre todo en el entretenimiento y en contar esa parte que ya he dicho sobre los prejuicios estéticos.

Con todo, obviamente he ido documentándome con casos que, lamentablemente han sido bien conocidos en el mundo del ciclismo. Además del famoso caso de Lance Armstrong al que desposeyeron del Tour, recuerdo la llamada Operación Puerto que afectó a tantos ciclistas, sobre todo de nuestro país, o el caso Festina que me marcó mucho en mi infancia.

La parte del periodismo puedo decir que la llevaba ya “de fábrica” ya que, aunque haya trabajado más en informativos y cultura he compartido redacciones con compañeros deportivos y he sido testigo de los vericuetos propios de este mundo. Varios de ellos son ahora grandes amigos y amigas.

-Además del suspenso, Recuérdame que soy guapa parece sumergirse en la psicología de la protagonista. ¿Cómo desarrollaste el aspecto psicológico de Idaira Bethencourt y qué desafíos enfrentaste al explorar su mundo interno?

-Para mí, el aspecto psicológico de Idaira suponía uno de los aspectos cruciales de la novela. Quería un personaje mentalmente fuerte, capaz de conectar al máximo con el lector y, por qué no decirlo, que este se enamorara poco a poco de la forma de ser de esta protagonista.

Probablemente, uno de los desafíos más importantes y complicados a los que me he enfrentado han sido los diálogos que Idaira entabla con los demás personajes. En los diálogos está la verdadera fuerza de cada personalidad, en las palabras que cada quien elige y, aún más importante, las que no se eligen y se guardan para ellos.

Además, en una novela negra está la dificultad de guardarte ases en la manga e ir administrándolos al ritmo requerido, y eso hace por ejemplo que Idaira no desvele todas sus cartas de golpe. He procurado mantener un equilibrio para que el lector vaya entendiendo a Idaira y, a la vez, sorprendiéndose con sus decisiones. Por otro lado, Idaira muestra una y otra vez que le encanta ponerse ya no solo en la piel de los demás sino también en la mente de cada persona y eso he tratado de construirlo a través de gestos y detalles que denotan toda una personalidad. 

-¿Qué mensaje quisieras transmitir a los lectores que anticipan la llegada de tu obra?

-Lo primero de todo y aunque suene a tópico: que ojalá se entretengan y disfruten de la lectura tanto como yo la he disfrutado escribiéndola.

Pero realmente, me encantaría que esta lectura pudiera servir para algo más que el puro entretenimiento. Como periodista y profesor que soy me gusta que contar historias sea un ejercicio terapéutico y que ayude a, por ejemplo, abrir nuevos puntos de vista sobre un tema determinado; a preguntarnos nuevas cosas; a limar prejuicios... Yo mismo mientras escribo y, sobre todo al terminar la novela, me sorprendo pensando distinto sobre temas determinados.

Por ejemplo, he notado una ausencia de historias sobre esta problemática de prejuicios estéticos que, sobre todo, afectan a las mujeres. Es muy bueno hablar sobre otros problemas más “evidentes” como pudieran ser precisamente los prejuicios estéticos a las personas con alguna tara de salud. Pero, ¿qué pasa con aquellas otras personas que aún siendo afortunadas en el aspecto físico pueden sufrir mentalmente por estos otros prejuicios más invisibles? ¿Es que acaso esas otras personas no tienen el mismo derecho a ser escuchadas?

Si he contribuido a poner mi grano de arena a poner altavoz a ello me doy por satisfecho.

-Como periodista y escritor, ¿en qué medida tu propia experiencia en el mundo del cine y del periodismo influyó en la creación de Recuérdame que soy guapa?

-Yo pienso que los que amamos el cine no podemos jamás de quitarnos esa influencia en nuestro día a día. Por ejemplo, me gusta mucho pasear sin rumbo fijo escuchando por los auriculares muchas canciones y, mientras suenan, me voy imaginando un sinfín de escenas que conectan con esa música a través de recuerdos y demás conexiones que me resultan fascinantes.

Pienso que esta novela es muy “cinéfila” en ese sentido: hago mover a Idaira y al resto de personajes de un lado para otro imaginándome que están en una película. De hecho, son varios los guiños al séptimo arte que cualquier lector/espectador avispado podrá reconocer en la misma.

-¿Hay elementos de tu propia vida que se reflejen en la novela?

-Yo creo que Idaira tiene mucho de Daniel Arrébola (claro está que no en lo físico sino en lo mental).

Pero por ejemplo, me gusta mucho leer sobre inteligencia emocional como lo hace Idaira y soy muy familiar como lo es ella. Y también, sí, lo diré: a pesar de que me ha dado más disgustos que glorias sigo siendo tal. y como es la protagonista, un romántico empedernido

-Después de tu exitoso debut con Perdón, por favor, gracias, ahora te aventurasen el thriller. ¿Qué te motivó a dar este giro en tu carrera literaria, y cómo ha sido la transición de un género a otro?

-Siempre me ha encantado inventar y escribir historias, más allá de mi labor periodística en las que la realidad manda. Cuando publiqué Perdón, por favor, gracias, que era un libro de experiencias en primeras persona, había una parte de mí que decía: "Muy bien, Dani"; pero yo me quiero demostrar que también soy capaz de escribir una historia de ficción. Para mí, la novela es como el hueso de todo escritor y lo digo en el mejor de los sentidos.

-¿Puedes compartirnos un poco sobre tu proceso de escritura? ¿Cómo abordas la creación de tramas complejas y personajes intrigantes?

-Soy cien por cien metódico y me gusta tener bien claro el itinerario y, sobre todo, el final del viaje. Creo que a esto se le llama un 'escritor de brújula'. Así que el verdadero trabajo empieza antes de teclear, donde empiezo a formar todo el esqueleto: personajes protagonistas, secundarios, cuándo irán apareciendo e interrelacionándose... y en qué lugares.

Eso no quita que no me deje sorprender como más de una vez me ha ocurrido. Por ejempl, mientras he ido escribiendo una determinada escena o diálogo acabar en otro sitio completamente distinto al que tenía prefijado porque me he ido dando cuenta de que ganaba mucha fuerza. Otra manía que tengo es que antes de teclear en el ordenador siempre escribo a mano. Tengo cientos de libretas llenas de tramas que finalmente no he incluido o, incluso, de personajes que en última instancia no he querido darles vida entre las páginas. Pata mí escribir a mano es vital porque, tal y como decía Francisco Umbral: "Escribir a mano o a ordenador te cambia el estilo".

-¿Qué esperas que los lectores experimenten al sumergirse en Recuérdame que soy guapa?

-Que se diviertan mucho y que se lleven el libro al metro, al autobús y demás lugares... sería la mejor señal.

-¿Hay algún mensaje o emoción específica que deseas que se lleven al leer tu novela?

-La novela la hace suya cada lector así que el único sentimiento que no desearía sería el de la indiferencia.

-¿Tienes planes para futuros proyectos literarios? ¿Puedes adelantarnos algo sobre lo que podríamos esperar de tu próxima obra?

-Actualmente compagino la escritura con mis clases como docente en la universidad y la gestión de mi empresa Apetece Cine Comunicación y eso hace que buscar tiempo me esté resultando complicado.

Pero sí que puedo decir que, por un lado, estoy sumergido en la historia de dos hermanas y en dos tiempos distintos: nuestros años del presente y un pasado que ubico en los noventa. Es una trama de suspense contada en primera persona que habla sobre la nostalgia de aquella época tan especial que recuerdo vivir de niño con mis hermanos mayores. Esos años noventa de habitaciones compartidas, de tardes con la minicadena puesta...

Y por otro lado, último una obra de teatro que coescribo con Víctor González Molero, 'Chitor', con quien ya he escrito microobras. De esta obra no puedo dar apenas detalles pero que estoy seguro que va a sorprender porque de la manera en la que la estamos creando no he encontrado apenas referencias.

-Eres un profesional académico y también trabajas en el ámbito de la comunicación y el cine. ¿Cómo equilibras tus responsabilidades académicas con tu pasión por la escritura y la cinematografía?

-A veces me lo pregunto yo mismo, también, (risas). La falta de tiempo es siempre el mayor enemigo en estos casos y procuro organizarme al máximo para aprovechar cualquier rendija. Los que me conocen saben bien que, por ejemplo, nunca hago un viaje en vano si voy en tren, autobús, metro... y suelo tomar notas en libretas y demás.

También los que me conocen saben de mi famoso insomnio. Duermo muy poco y lo único bueno que tiene eso es poder aprovechar ese déficit de sueño en ser lo más productivo posible.

Luego he de decir que suele ser habitual que se aunen de alguna manera todas esas responsabilidades. Por ejemplo, no me importa interactuar con mis alumnos por redes sociales y al ser de comunicación ellos a veces son los primeros en querer consultarme sobre mis trabajos o hacerme entrevistas sobre esta Recuérdame que soy guapa. La docencia y mis alumnos y alumnas son un chute de energía que retroalimenta mi escritura y el resto de actividades laborales.

-Habiendo entrevistado a prominentes figuras del cine y trabajado en diversos festivales, ¿cómo influye tu experiencia en el cine en tu narrativa literaria, especialmente en un thriller como Recuérdame que soy guapa?

-Además de lo que te comentaba antes sobre imaginarme escenas cinéfilas, pienso que lo que más me ha aportado mi trabajo entrevistando a tantas estrellas del cine ha sido la de tener una mayor agilidad y facilidad para ponerme en la piel y mente de personas de difícil acceso y que difícilmente podría ponerme con otra profesión.

Eso me ha permitido saber que todas esas estrellas, por muy en los focos que estén, piensan y sienten exactamente igual que cualquier persona 'a ras de suelo' y con lo cual he tenido mucha más seguridad a la hora de crear personajes 'vips' como el de Idaira Bethencourt.

¡Con el deseo de que disfrutéis de Recuérdame que soy guapa!

MUNDIARIO invita a sus lectores a leer este thriller de Daniel Arrébola, que estará disponible en librerías a partir del 22 de noviembre bajo el sello editorial Cosecha Negra. @mundiario

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