La UE y la OTAN expresan tímidas condolencias por la muerte de Raisí

Charles Michel, presidente del Consejo Europeo a su llegada a la reunión extraordinaria que decidirá los presupuestos europeos del 2021 a 2024. / European Union
Charles Michel y Josep Borrell han enviado su pésame "a los familiares" del presidente de Irán después de que se confirmara su muerte en el accidente de helicóptero.

La muerte del presidente de Irán, Ebrahim Raisí, en un accidente de helicóptero ha dejado en evidencia el profundo abismo en las relaciones diplomáticas entre Irán y Occidente. Este lunes, la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han emitido mensajes de condolencia que destacan la frialdad de las actuales relaciones bilaterales.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, manifestó que “la UE expresa sus sinceras condolencias (...) nuestros pensamientos están con los familiares”, a través de X (anteriormente Twitter), mientras que Josep Borrell, alto representante para la Política Exterior de la UE, ofreció un mensaje similar. Por su parte, la OTAN, mediante su portavoz Farah Dakhlallah, transmitió su pésame “al pueblo de Irán”, pero su secretario general, Jens Stoltenberg, no había hecho ninguna declaración al respecto hasta pasada la tarde.

Las tibias reacciones de los líderes europeos reflejan las tensiones actuales, marcadas por el respaldo de Irán a Rusia en la invasión de Ucrania, la escalada con ataques de misiles contra Israel de hace unas semanas y la represión de las protestas por la muerte de Mahsa Amini después de ser detenida por portar mal su velo. La ausencia de mensajes de condolencia por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, es notable y subraya la gélida relación con Teherán.

A nivel estatal, tampoco han expresado condolencias los principales líderes de Europa occidental. El presidente español, Pedro Sánchez, el francés Emmanuel Macron, el alemán Olaf Scholz, la italiana Giorgia Meloni y el polaco Donald Tusk han guardado silencio en sus redes sociales. Sin embargo, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha mostrado su pesar, indicando una vez más su tendencia a desmarcarse de la postura común de la UE.

En EE UU, la situación ha sido similar. Ni el presidente Joe Biden ni el secretario de Estado Antony Blinken han hecho referencia a la muerte de Raisí en sus redes sociales, reflejando la persistente tensión entre Washington y Teherán.

Postura común en la UE

A pesar de la frialdad en las relaciones diplomáticas, la Unión Europea activó el domingo la red de satélites Copernico para ayudar en la búsqueda del helicóptero accidentado que transportaba a Raisí y al ministro de Asuntos Exteriores iraní. Esta acción demuestra que, aunque las relaciones están tensas, no están completamente rotas y algunos canales de cooperación permanecen abiertos.

El complejo equilibrio diplomático se refleja en diversas reacciones. Guy Verhofstadt, ex primer ministro belga e histórico eurodiputado liberal, calificó a Raisí como “un asesino en masa y uno de los principales organizadores de la creciente inhumanidad e impunidad del régimen”. Por su parte, Geert Wilders, líder del partido ultraderechista de los Países Bajos, respondió a las condolencias de Michel con un contundente: “no en mi nombre”.

La trayectoria de Ebrahim Raisí añade un contexto sombrío a las difíciles relaciones entre Occidente e Irán. Según Amnistía Internacional, Raisí participó como juez en la represión de 1988 que resultó en la ejecución de al menos 5.000 presos políticos, ganándose la reputación de "juez de la horca".

Este incidente resalta la frágil y tensa naturaleza de las relaciones diplomáticas entre Irán y Occidente, enmarcadas por años de desconfianza y conflictos. La muerte de Raisí, en lugar de abrir una ventana para la reconciliación, parece haber profundizado aún más el abismo diplomático. @mundiario