Tusk insta a la UE a confiscar activos rusos para financiar la defensa de Ucrania
El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha instado a la Unión Europea a confiscar los activos congelados del Banco Central de Rusia y utilizarlos para financiar la ayuda a Ucrania. Actualmente, el bloque ha retenido aproximadamente 210.000 millones de euros en activos rusos, principalmente depositados en Bélgica, pero hasta ahora solo ha utilizado los ingresos generados por estos fondos sin recurrir a su incautación total.
La propuesta de Tusk se produce en un momento de creciente incertidumbre sobre el apoyo de Estados Unidos a Ucrania, especialmente ante las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha expresado críticas hacia el liderazgo de Volodímir Zelenski y ha puesto en duda la continuidad del respaldo estadounidense. Esto ha generado preocupación en Europa, donde algunos líderes consideran urgente reforzar el apoyo financiero y militar a Kiev de manera independiente.
"Basta de hablar, es hora de actuar", expresó Tusk a través de la red social X, y subrayó la necesidad de emplear los activos rusos retenidos para fortalecer la capacidad de defensa de Ucrania. Sin embargo, la propuesta enfrenta desafíos legales y políticos para Bruselas, ya que dichos activos están protegidos por el derecho internacional al considerarse propiedad soberana de Rusia.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha señalado que Europa debería asumir un papel más destacado en la asistencia a Ucrania, dado que Washington planea reorientar su enfoque estratégico hacia la región del Pacífico. Esta nueva postura ha llevado a la UE a explorar nuevas opciones para incrementar su inversión en defensa, aunque las restricciones presupuestarias comunitarias y el estancamiento económico complican la situación.
La posibilidad de confiscar los activos rusos congelados se presenta como una solución viable, pero su implementación requeriría unanimidad dentro de la UE, algo difícil de alcanzar debido a la oposición de países como Hungría y Eslovaquia, que se han mostrado reticentes a endurecer las sanciones contra Moscú.
A pesar de los obstáculos, Tusk ha instado a la UE a tomar decisiones audaces no solo en materia financiera, sino también en el fortalecimiento de la seguridad del bloque. Entre sus propuestas se incluyen el refuerzo de la vigilancia aérea, la protección de las fronteras con Rusia y la adopción de nuevas normativas fiscales para garantizar un financiamiento sostenible de la defensa europea.
En este contexto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha manifestado recientemente la posibilidad de flexibilizar las reglas fiscales del bloque para permitir un aumento significativo del gasto en Defensa. Se estima que la UE necesitará alrededor de 500.000 millones de euros en la próxima década para garantizar su seguridad y continuar con el apoyo a Ucrania en su lucha contra la agresión rusa. @mundiario