Trump y Putin: una reunión clave sin avances concretos en el conflicto de Ucrania
Sin acuerdos firmados y con Zelenski fuera de la negociación, la cita refuerza la imagen del presidente de EE UU como mediador en el conflicto. Para Moscú, la cumbre representa un triunfo simbólico.
La esperada cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, ha concluido este viernes en Alaska sin un anuncio concreto sobre un alto el fuego en Ucrania. Tras más de tres horas de reunión en la base militar de Elmendorf-Richardson, ambos líderes comparecieron brevemente ante la prensa y coincidieron en que el diálogo fue “productivo” y “sustancial”, aunque insuficiente para alcanzar un pacto definitivo.
Trump, que calificó la reunión de “extremadamente productiva”, admitió que “no hemos llegado allí, pero tenemos una buena oportunidad de lograrlo”. El mandatario subrayó que se resolvieron varios asuntos, pero reconoció que queda pendiente “un punto muy significativo”, sin ofrecer detalles.
Garantizar la seguridad de Ucrania
Por su parte, Putin aseguró estar dispuesto a trabajar en mecanismos de garantía de seguridad para Ucrania, un terreno en el que dijo coincidir con Trump. “Estamos dispuestos a trabajar en ello”, declaró el presidente ruso, que calificó las conversaciones como “tremendamente sustanciales y útiles”.
Ambos dirigentes evitaron responder preguntas y confirmaron que habrá un segundo encuentro en los próximos meses.
Un cambio en el formato y la ausencia de Zelenski
La reunión se desarrolló bajo el lema “Persiguiendo la Paz” y, a diferencia de lo previsto inicialmente, no fue un cara a cara privado. Estuvieron presentes altos funcionarios de ambos gobiernos: por parte de EE UU, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial Steve Witkoff; y en el lado ruso, el asesor presidencial Yuri Ushakov y el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov.
La gran ausente fue Ucrania. El presidente Volodímir Zelenski quedó fuera de la mesa, lo que ha suscitado críticas internacionales. Trump defendió que su papel no es “negociar por Ucrania”, sino “sentar a las partes a la mesa”.
Presión económica como herramienta
En declaraciones previas a su llegada a Anchorage, Trump adelantó que Estados Unidos no hará negocios con Rusia hasta que se resuelva la guerra. Aun así, destacó que “muchos empresarios rusos quieren hacer negocios, pero no podrán hasta que logremos un acuerdo”.
El presidente norteamericano también introdujo uno de los puntos más sensibles: la posibilidad de que Ucrania acepte ceder territorios ocupados por Rusia. “Corresponde a Ucrania decidir en torno a eso”, afirmó, insistiendo en que su objetivo es forzar un diálogo entre las partes.
Trump, en tono crítico hacia Putin, sugirió que el mandatario ruso mantiene una actitud belicista que “le perjudica en la negociación”. No obstante, reiteró su amenaza de imponer “sanciones económicas muy serias” si Moscú no muestra avances hacia el fin de la guerra.
Sin avances concretos, pero con mensaje político
El desenlace de la cumbre de Alaska deja en suspenso la posibilidad de un alto el fuego en Ucrania. Sin acuerdos firmados y con Zelenski fuera de la negociación, la cita refuerza la imagen de Trump como mediador dispuesto a presionar a Putin, aunque sin garantías de éxito.
Para Moscú, en cambio, la reunión representa un triunfo simbólico: la foto conjunta con Trump ofrece a Putin un espacio de reconocimiento internacional pese a la orden de arresto emitida en 2023 por el Tribunal Penal Internacional.
El mensaje político tras la cumbre es claro: ni Washington ni Moscú han dado el paso decisivo hacia la paz, pero ambos líderes ven en la negociación un terreno aún abierto. @mundiario