Trump plantea que Kiev se retire del Donbás para crear una “zona de libre comercio”
La propuesta estadounidense de transformar partes del Donbás en una “zona de libre comercio” tras la retirada de las tropas ucranianas ha abierto una nueva fase en el debate sobre un posible acuerdo de paz entre Kiev y Moscú. Según reveló el presidente Volodímir Zelenski, la iniciativa constituye un intento de Washington de encontrar un punto intermedio entre las demandas territoriales de Rusia y la negativa ucraniana a ceder soberanía.
Pero, como subraya Kiev, cualquier concesión sólo podrá pasar por un voto de los ciudadanos. Al mismo tiempo, Europa refuerza su apoyo político y diplomático de cara a la cumbre internacional en Berlín, donde Berlín aspira incluso a contar con la presencia del presidente estadounidense, Donald Trump.
Zelenski explicó que Estados Unidos ha presentado un planteamiento revisado según el cual Ucrania retiraría sus tropas de las zonas del Donbás que aún controla, mientras que Rusia se comprometería a no avanzar ni ocupar ese territorio. En ese espacio intermedio surgiría una “zona de libre comercio” —término empleado por Washington— que Moscú define como “zona desmilitarizada”.
Se trataría de un área sin control militar directo donde, en teoría, se permitiría cierta actividad económica bajo alguna forma de administración provisional. Sin embargo, aún no está claro quién gobernaría ese territorio ni qué mecanismos impedirían que Rusia lo ocupara de facto. Como reconoció Zelenski, la propuesta plantea interrogantes clave: ¿qué impediría la infiltración rusa? ¿Cómo se garantizaría la seguridad de civiles y empresas? ¿Qué autoridad operaría en la zona?
Es una fórmula híbrida que intenta rehuir la cesión explícita de territorio, pero que en la práctica supone un repliegue ucraniano de la zona clave de defensa en un frente donde Moscú ha intensificado su avance. La propuesta de la “zona de libre comercio” se inscribe dentro de un marco negociador ampliado, de unos veinte puntos, que Ucrania ha tratado de modificar para evitar que sea demasiado favorable para Rusia.
Entre los elementos en discusión figuran congelar las líneas de contacto en Jersón y Zaporiyia; una posible administración conjunta de la central nuclear de Zaporiyia; ajustes territoriales menores en regiones como Járkov, Sumi o Dnipró; la definición del tamaño futuro del Ejército ucraniano (el borrador más reciente lo sitúa en torno a 800.000 efectivos); y paquetes paralelos sobre garantías de seguridad y reconstrucción económica.
Washington, según Zelenski, no ha fijado un plazo formal, aunque habría mostrado interés en clarificar los puntos centrales antes de Navidad. La presión para lograr avances responde al deterioro de la situación en el frente y a los repetidos ataques rusos contra infraestructuras vitales ucranianas.
Zelenski: “Sólo los ucranianos pueden decidir sobre el territorio”
El presidente ucraniano insiste en que ninguna propuesta territorial es aceptable sin un mandato popular. En sus palabras, “el pueblo ucraniano debe tener la última palabra, ya sea mediante elecciones o referéndum”. Sin condiciones mínimas de seguridad (como el anhelado alto el fuego) y sin supervisión internacional sería imposible organizar una consulta, pero el mensaje político es claro: Kiev no firmará un acuerdo territorial sin respaldo ciudadano.
Esta posición se vuelve especialmente relevante ante propuestas que implican retiradas militares unilaterales. Zelenski plantea dudas razonables: si Ucrania se retira y Rusia no avanza, ¿qué mecanismos impedirían que lo hiciera después, o que introdujera fuerzas disfrazadas de civiles para tomar el control de la zona como ocurrió en Crimea?
Mientras tanto, Europa sigue consolidando un frente propio en apoyo a Ucrania. El canciller alemán, Friedrich Merz, reveló que mantuvo una conversación telefónica “constructiva” con Trump, Emmanuel Macron y Keir Starmer en la que se discutió la emergencia de coordinar posiciones antes del Consejo Europeo. Merz incluso ve posible que Trump asista a la cumbre de Berlín del próximo lunes, un gesto que permitiría armonizar criterios entre europeos y estadounidenses en un momento crucial.
El propio Trump reconoció públicamente que ha sido invitado a reuniones preparatorias y que evaluará su participación en función de la respuesta que reciba de sus interlocutores. Afirmó que no quiere “perder el tiempo”, pero que está dispuesto a escuchar los intereses europeos.
La cumbre de Berlín: un intento de cohesión ante un escenario volátil
El encuentro en Berlín reunirá a Zelenski, a varios jefes de Estado y de Gobierno europeos, a altos funcionarios de la UE y a representantes de la OTAN. El objetivo es múltiple: alinear estrategias frente a las propuestas de paz en circulación; garantizar apoyo militar, financiero y político sostenido; evitar que el diálogo diplomático quede fragmentado entre Washington, Bruselas y Kiev; y preparar posiciones comunes para presionar a Moscú en futuras negociaciones.En un contexto en el que Estados Unidos explora fórmulas de compromiso territorial y Rusia mantiene la presión militar, Europa intenta consolidar su influencia en el proceso y evitar quedar relegada a un papel secundario.
La discusión sobre la “zona de libre comercio” en el Donbás refleja un equilibrio extremadamente delicado. Washington busca fórmulas pragmáticas para frenar la guerra; Moscú exige concesiones territoriales; Kiev defiende su soberanía; y Europa intenta mantener un frente unido que respalde a Ucrania sin dinamitar las posibilidades de un acuerdo. @mundiario