Trump afirma que Maduro ha sido capturado y dispara una crisis sin precedentes en Venezuela

Ilustración de la tensión en Venezuela con Trump y Maduro como protagonistas. / Mundiario
El anuncio del presidente de Estados Unidos, tras los ataques en Caracas, abre un escenario de máxima incertidumbre política, militar y jurídica en la región. La detención incluye a la mujer de Maduro.

La crisis venezolana ha entrado en una dimensión completamente nueva tras la declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que Nicolás Maduro ha sido “capturado y trasladado fuera de Venezuela”. El anuncio, realizado en la red social Truth Social, se produce después de una madrugada de explosiones en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, y supone un salto cualitativo en una escalada que ya había puesto en alerta a la región. Maduro y su mujer, Cilia Flores, estarían rumbo a Estados Unidos.

Según Trump, Estados Unidos no solo ha llevado a cabo ataques dentro de territorio venezolano, sino que ha logrado sacar del país al jefe del Estado. La afirmación, de enorme gravedad política y jurídica, no ha sido acompañada de pruebas, imágenes ni confirmación por parte de organismos internacionales independientes. Tampoco se ha precisado el paradero exacto de Maduro, las circunstancias de su supuesta captura ni el marco legal en el que se habría producido una operación de ese calibre.

El Gobierno venezolano, antes de este anuncio, había denunciado las explosiones como una “gravísima agresión militar” estadounidense y decretado el estado de emergencia o conmoción exterior, llamando a la movilización nacional para la defensa del país. Hasta el momento, no ha habido una respuesta oficial que confirme o desmienta de manera directa la versión de Trump, un silencio que añade aún más incertidumbre a un contexto ya volátil.

Fuentes gubernamentales citadas por la cadena CBS sostienen que Trump dio luz verde a los ataques contra Venezuela hace varios días y que los mandos militares estadounidenses llegaron a valorar su ejecución en Navidad, aunque finalmente priorizaron operaciones contra el Estado Islámico en Nigeria. Ese dato refuerza la idea de que la ofensiva contra Venezuela no sería improvisada, sino parte de una estrategia más amplia, vinculada oficialmente a la lucha contra el narcotráfico y, extraoficialmente, a la presión directa sobre el poder político en Caracas.

Desde una perspectiva estrictamente política, la afirmación de que un presidente en ejercicio ha sido capturado por una potencia extranjera representa un punto de ruptura. De confirmarse, estaríamos ante un precedente extremadamente grave en América Latina: la detención extraterritorial de un jefe de Estado sin un mandato internacional conocido. Si no se confirma, el daño ya está hecho: el anuncio, en sí mismo, actúa como un arma de desestabilización masiva.

 

La reacción regional no se ha hecho esperar. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha asegurado que Caracas está siendo bombardeada y ha reclamado reuniones urgentes de la ONU y de la Organización de Estados Americanos. Su llamada refleja el temor compartido por muchos gobiernos latinoamericanos a que el conflicto derive en un enfrentamiento abierto con consecuencias imprevisibles para la estabilidad continental.

El relato de Washington y el de Caracas vuelven a chocar frontalmente. Estados Unidos presenta sus acciones como parte de una ofensiva legítima contra el crimen organizado y un régimen al que acusa de connivencia con el narcotráfico. Venezuela denuncia una agresión imperial destinada a forzar un cambio de régimen y apropiarse de sus recursos estratégicos. Entre ambos discursos, los hechos verificables escasean y el espacio para la diplomacia se reduce peligrosamente.

En este escenario, el mayor riesgo no es solo militar, sino también institucional. La desaparición –real o proclamada– de Maduro del tablero abre interrogantes inmediatos sobre el poder efectivo en Venezuela, el papel de las Fuerzas Armadas, la legalidad de cualquier autoridad que se proclame sucesora y el impacto sobre una población ya exhausta tras años de crisis.

La comunidad internacional se enfrenta ahora a una prueba decisiva. No basta con llamados genéricos a la calma. Es imprescindible una verificación independiente de lo ocurrido, transparencia sobre las operaciones militares y una reacción firme frente a cualquier vulneración del derecho internacional, venga de donde venga. De lo contrario, el caso venezolano puede convertirse en un precedente peligroso: el de la sustitución de la diplomacia por anuncios unilaterales y operaciones opacas.

En política internacional, las palabras también son hechos. Y cuando un presidente de Estados Unidos afirma haber capturado a otro jefe de Estado, el mundo entero queda obligado a preguntarse no solo si es cierto, sino qué consecuencias tendrá aceptar –o normalizar– algo así. En Venezuela, mientras tanto, la noche sigue llena de ruido, humo y preguntas sin respuesta. @mundiario


Caricatura de Javier Milei. / Mundiario

“La libertad avanza. Viva la libertad carajo”, dice Milei tras la captura de Maduro

El presidente argentino, Javier Milei, ha celebrado este sábado el ataque estadounidense contra Venezuela y la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro con un mensaje en X en el que, escuetamente, escribe “La libertad avanza. Viva la libertad carajo”. El mensaje adjunta un enlace del medio Infobae en el que se anuncia la captura del líder chavista.

Por su parte, Gustavo Petro, presidente de Colombia, aseguró este sábado que Caracas está siendo bombardeada, una vez que se escucharan de madrugada detonaciones y explosiones en varios puntos de la capital venezolana. También pidió reuniones urgentes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de los Estados Americanos (OEA). "En este momento bombardean Caracas. Alerta a todo el mundo han atacado a Venezuela. Bombardean con misiles. Debe reunirse la OEA y la ONU de inmediato", expresó Petro en su cuenta de X. @mundiario


José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores. / RR. SS.

España llama a la “desescalada” en Venezuela tras el ataque de EE UU y se ofrece a mediar 

El Ministerio de Asuntos Exteriores, encabezado por José Manuel Albares, ha emitido un comunicado donde “hace un llamamiento a la desescalada y a la moderación”, además de instar “a actuar siempre con respeto al Derecho Internacional y a los principios de la Carta de Naciones Unidas”. El Gobierno de Pedro Sánchez destaca que “España está​ dispuesta a prestar sus buenos oficios para lograr una solución pacífica y negociada a la actual crisis”. Sumar, socio del Ejecutivo de coalición, condenó la “agresión unilateral” de Washington. 

La nota de prensa de Exteriores apostilla que se el Ejecutivo español se encuentra en “permanente contacto” con su personal diplomático en Venezuela, y “pendientes de la situación de la colonia española en el país”. El comunicado añade: “España recuerda que no ha reconocido los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024 y siempre ha apoyado las iniciativas para alcanzar una solución democrática para Venezuela. También recuerda que ha acogido, y seguirá haciéndolo, a decenas de miles de venezolanos que han tenido que abandonar su país por motivos políticos y que ​está dispuesta a ayudar en la búsqueda de una solución democrática, negociada y pacífica para el país”​. @mundiario