Trudeau acusa a Trump de intentar debilitar a Canadá para facilitar su anexión a EE UU
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, acusó este martes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de buscar la desestabilización económica de Canadá con el fin de facilitar su anexión al país vecino. En una conferencia de prensa convocada para anunciar aranceles espejo a los productos estadounidenses, el mandatario canadiense aseguró que la guerra arancelaria iniciada por Trump no responde a razones comerciales legítimas, sino a un objetivo geopolítico más profundo.
“Él ha dicho varias veces que su objetivo es arruinar la economía canadiense para poder anexar el país. Eso es lo que quiere”, afirmó Trudeau, quien aseguró que eso nunca sucederá. "No nos engañemos sobre lo que parece querer. Nunca seremos el estado número 51”.
El conflicto comercial entre ambos países se ha agravado en las últimas semanas, con la imposición de aranceles del 25 % a los productos canadienses por parte de Washington. Trudeau calificó esta medida de ser “muy estúpida” y señaló que los argumentos de Trump para justificarla, como la supuesta falta de control sobre el tráfico de fentanilo, son “falsos y sin fundamento”.
Ante la ofensiva comercial de Trump, el Gobierno de Trudeau anunció que aplicará aranceles equivalentes a productos estadounidenses y aseguró que, aunque “no hay ganadores en una guerra comercial”, Canadá no se quedará de brazos cruzados.
El plan de respuesta incluye una primera ronda de tarifas por valor de 30.000 millones de dólares sobre importaciones estadounidenses, seguida de una segunda ola arancelaria de 125.000 millones tres semanas después. Además, varias provincias han comenzado a retirar bebidas alcohólicas estadounidenses de sus tiendas, y crecen los llamados al boicot de productos estadounidenses por parte de ciudadanos canadienses.
“Se vienen tiempos difíciles para Canadá”, advirtió Trudeau, pero enfatizó que su Gobierno está preparado para apoyar a las empresas y trabajadores afectados. También anunció que Canadá llevará el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el tribunal de disputas comerciales del T-MEC, tratado que rige las relaciones comerciales entre ambos países y México.
“Hemos estado en situaciones difíciles antes... pero no solo hemos sobrevivido, hemos salido más fuertes que nunca, porque cuando se trata de defender nuestra gran nación, no hay precio que no estemos dispuestos a pagar, y hoy no es diferente”, aseveró el mandatario.
Provincias canadienses toman medidas drásticas
El impacto de la guerra comercial no se limita al nivel federal. Ontario, la provincia más poblada de Canadá, ha adoptado medidas radicales en respuesta a los aranceles de Trump. Su primer ministro, Doug Ford, anunció que las empresas estadounidenses no podrán participar en licitaciones públicas, y que su Administración evalúa la posibilidad de suspender el suministro de electricidad a Estados Unidos.
En reacción a estas medidas, Trump amenazó con imponer aún más aranceles a Canadá y reafirmó su postura de que el país debe ser tratado como un territorio estadounidense subordinado. En su red social Truth Social, el presidente se refirió nuevamente a Trudeau como “gobernador” en lugar de primer ministro, un gesto que muchos interpretan como una provocación y una imposición de su visión de Canadá como una extensión de Estados Unidos.
La relación entre Trump y Trudeau se deterioró aún más después de que el republicano ganara las elecciones en noviembre. Durante su campaña y primeros días en el cargo, Trump sugirió que la frontera con Canadá era un problema de “seguridad nacional” y que su Administración consideraba la opción de “eliminarla por completo” a través de la integración económica.
El argumento de Trump para justificar los aranceles es que Canadá no está haciendo lo suficiente para frenar el tráfico de fentanilo, una acusación que Trudeau ha rechazado categóricamente. El Gobierno canadiense ha implementado un plan de vigilancia fronteriza multimillonario y ha designado a un "zar antidrogas" para abordar el problema, pero estas acciones no han sido suficientes para satisfacer las demandas de Washington.
El impacto en la economía canadiense y el sector energético
Además de los aranceles a productos canadienses, Trump ha impuesto un 10 % de impuestos adicionales al gas y petróleo procedentes de Canadá. También firmó una orden ejecutiva para gravar las importaciones de acero y aluminio por un 25 %, medidas que entrarán en vigor el 12 de marzo y que podrían afectar gravemente a la economía canadiense.
El ministro de Inmigración y Ciudadanía, Marc Miller, reconoció que la relación entre ambos países atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas. A pesar de ello, aseguró que el Gobierno canadiense seguirá en negociaciones con Washington, aunque advirtió de que la inestabilidad generada por Trump probablemente se prolongará durante los próximos años.
Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores, Mélanie Joly, advirtió de que la imposición de estos aranceles representa una amenaza existencial para Canadá y que miles de empleos están en juego. Sin embargo, destacó que los canales diplomáticos con Estados Unidos siguen abiertos y que se busca una solución que evite mayores daños económicos para ambas naciones. @mundiario