Tensión en Venezuela: claves de la toma de posesión de Maduro sin haber mostrado las actas

Edmundo Gónzalez Urrutia, Nicolás Maduro y María Corina Machado. / RR SS.
Ante las cuestiones sobre su legitimidad, el mandatario ha desplegado un masivo operativo de seguridad, con refuerzos militares y policiales que han intensificado la represión contra manifestantes y opositores.

Venezuela atraviesa una de las etapas más críticas de su historia reciente a solo horas de que Nicolás Maduro asuma un tercer mandato como presidente, un tercer sexenio que supondría cumplir un periodo presidencial nuevo y tendría al chavismo en el poder hasta 2031. Las elecciones del 28 de julio de 2024, plagadas de acusaciones de fraude, han dejado al país en un estado de incertidumbre. Mientras el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció la victoria de Maduro con el 51,2 % de los votos sin demostrar los resultados desagregados, la oposición, liderada por Edmundo González, presentó actas que demostrarían que el candidato opositor ganó con el 67 % del apoyo popular.

A pesar de la controversia, Maduro planea seguir adelante con su investidura este 10 de enero, en un acto que se llevará a cabo en el Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional (AN) controlada por el chavismo. La legitimidad de su victoria electoral sigue siendo cuestionada tanto dentro como fuera del país. Ante esta situación, el mandatario ha desplegado un masivo operativo de seguridad, con refuerzos militares y policiales que han intensificado la represión contra manifestantes y líderes opositores.

El eje del conflicto radica en la negativa del CNE, controlado por el oficialismo, a publicar las actas de votación que respalden los resultados oficiales. La oposición, previendo esta opacidad, digitalizó el 85,18 % de las boletas electorales y asegura que sus datos confirman el triunfo de González. Estas actas, verificadas por el Centro Carter, han sido presentadas ante la Organización de Estados Americanos (OEA) como prueba del presunto fraude electoral.

Mientras tanto, el régimen de Maduro ha respondido con mano dura a las protestas y cacerolazos que exigen transparencia, deteniendo a cientos de manifestantes en todo el país. Entre los detenidos se encuentran figuras destacadas como Rafael Tudares, yerno de González, y Enrique Márquez, excandidato presidencial por el partido Centrados.

Edmundo González y su exilio político

Tras las elecciones, la persecución política obligó a Edmundo González a salir del país en septiembre. Refugiado en España, el líder opositor afirmó haber sido coaccionado por altos funcionarios del chavismo para reconocer los resultados oficiales, bajo la amenaza de ser arrestado. A pesar de esto, González ha mantenido su lucha política desde el exilio, realizando una gira internacional por Europa y América para recabar apoyo antes de regresar a Caracas para asumir el cargo que, asegura, le fue otorgado por el pueblo venezolano.

La comunidad internacional se encuentra dividida respecto a la crisis venezolana. Países como EE UU, Argentina, Chile y Canadá han reconocido a González como el presidente electo, mientras que aliados tradicionales del chavismo, como Rusia, China, Irán y Cuba, respaldan a Maduro. Los intentos iniciales de mediación por parte de México, Brasil y Colombia fracasaron, dejando a Venezuela aislada en medio de la controversia.

Por otro lado, líderes como Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum han decidido no asistir a la ceremonia de investidura de Maduro, aunque se plantean enviar representantes de menor rango. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, se ha desmarcado del conflicto, señalando que “Maduro es un problema de Venezuela, no de Brasil”. Los tres países gobernados por la izquierda, en verano, se embarcaron en un proceso de mediación que resultó en un absoluto fracaso.

La oposición en las calles

María Corina Machado, una de las figuras más visibles de la oposición, convocó a manifestaciones masivas el 9 de enero. Miles de ciudadanos se movilizaron en Caracas y otras ciudades, a pesar de los bloqueos y la represión policial. La protesta pacífica, marcada por cacerolas y pancartas, también tuvo eco en ciudades extranjeras como Nueva York, Bogotá y Madrid, así como en todos los continentes. Sin embargo, Machado fue detenida brevemente durante las protestas, lo que encendió aún más las tensiones.

Mientras Maduro se prepara para iniciar su tercer mandato, el clima político y social del país es explosivo. La oposición sigue apelando a la presión interna y externa para forzar un cambio de rumbo. La ceremonia de investidura contará con la asistencia de figuras clave del oficialismo y aliados internacionales, pero se espera que González intente regresar al país acompañado de expresidentes latinoamericanos que apoyan su causa.

Con un despliegue militar sin precedentes y una nación profundamente cercada, Venezuela enfrenta un nuevo capítulo de su prolongada crisis humanitaria compleja, cuyas consecuencias podrían ser decisivas para el futuro de la región. @mundiario