Suspenden a los agentes que dispararon a Pretti: la investigación encuentra grietas en la narrativa
La investigación por la muerte de Alex Pretti, el enfermero de 37 años abatido durante un operativo federal en Mineápolis, comienza a dar sus primeros avances tras confirmarse que los agentes de la Patrulla Fronteriza y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) que dispararon sus armas han sido suspendidos temporalmente de sus funciones.
La medida, presentada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) como parte de su protocolo habitual, supone un cambio relevante respecto a la postura inicial de cierre de filas adoptada por la Administración de Donald Trump.
Aunque el DHS evita calificar la suspensión como una sanción, la decisión se produce en un contexto de creciente presión política, contradicciones públicas y nuevas revelaciones procedentes del informe preliminar remitido al Congreso.
Según fuentes oficiales citadas por medios estadounidenses, los agentes implicados han sido puestos en licencia administrativa, una práctica estándar en casos de tiroteos mortales mientras se desarrolla la investigación. No se ha precisado cuántos efectivos han sido apartados, aunque vídeos grabados por testigos muestran la presencia de hasta ocho agentes enmascarados en el momento del forcejeo.
La confirmación de la suspensión contradice declaraciones previas del jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, quien aseguró inicialmente que los agentes seguían en activo, aunque reubicados fuera de Mineápolis “por su seguridad”. Días después, Bovino fue relevado de su mando en Minnesota y devuelto a su anterior puesto en California, otro indicio del desgaste interno provocado por el caso.
El informe inicial del DHS, entregado al Congreso y citado por CNN y CBS News, confirma que al menos dos agentes federales dispararon sus armas reglamentarias —una Glock 19 y una Glock 47— durante el forcejeo con Pretti. El documento detalla que uno de los agentes gritó “¡Tiene un arma!” y que, unos cinco segundos después, se produjeron los disparos.
Sin embargo, el propio informe no afirma que Pretti intentara sacar o empuñar su arma, pese a que portaba legalmente una pistola con permiso vigente. Las imágenes grabadas por testigos muestran que el arma fue retirada de su cintura antes de que se produjeran los disparos, un elemento que ha debilitado el relato inicial del DHS.
El documento tampoco aclara si ambos agentes alcanzaron a Pretti ni cuántos impactos recibió exactamente, aunque testigos y medios apuntan a que el enfermero fue alcanzado por 10 disparos a corta distancia mientras se encontraba en el suelo.
De la defensa cerrada a las dudas internas
La suspensión de los agentes llega después de días de mensajes contradictorios desde la Administración. En las horas posteriores a la muerte de Pretti, altos cargos lo describieron como una amenaza grave. Gregory Bovino afirmó que pretendía “masacrar a las fuerzas de seguridad”, mientras que Stephen Miller, asesor de la Casa Blanca, lo calificó de “terrorista” y “aspirante a asesino”.
Con el paso de los días y la difusión de vídeos del incidente, ese discurso comenzó a resquebrajarse. Miller llegó a admitir que los agentes federales “podrían no haber seguido el protocolo”, y el propio presidente Trump anunció que supervisaría personalmente una “gran investigación”, adoptando un tono más prudente.
La investigación se desarrolla ahora en varios frentes. Internamente, la Oficina de Responsabilidad Profesional de la CBP revisa la actuación de los agentes, mientras que la rama de Investigaciones de Seguridad Nacional del ICE participa en el proceso, una circunstancia poco habitual en casos de uso letal de la fuerza.
En paralelo, un juez federal ha ordenado a la Administración que no destruya ni altere pruebas, después de que los investigadores estatales denunciaran dificultades para acceder a la escena del crimen. Uno de los puntos más sensibles es la cadena de custodia del arma de Pretti, que fue retirada por un agente y almacenada en un vehículo oficial sin que, según algunas informaciones, se documentara adecuadamente en el lugar.
El Congreso, por su parte, ha intensificado el escrutinio tras recibir el informe preliminar, especialmente por las discrepancias entre las declaraciones públicas iniciales del DHS y los hechos que recoge la documentación oficial.
La muerte de Alex Pretti no es un episodio aislado. Se produce en el marco de Operation Metro Surge, un despliegue de unos 3.000 agentes federales en Minnesota, muy superior a los efectivos de la policía local, y tras otro tiroteo mortal ocurrido semanas antes. La combinación de una presencia federal masiva, protestas ciudadanas y uso de fuerza letal ha convertido a Minnesota en un foco de tensión nacional. @mundiario