Epstein tendrá que esperar: la Casa Blanca necesita “algunas semanas” para publicar los archivos

El secretario de Estado, Marco Rubio, el presidente de EE UU, Donald Trump y el secretario de Defensa Pete Hegseth. / White House
Aún después de haber incumplido el plazo legal, la Administración Trump afirma haber descubierto más de un millón de documentos que requieren más tiempo para ser procesados.

La promesa de transparencia total en torno al caso Jeffrey Epstein vuelve a tambalearse. Tras haber vencido el plazo legal fijado por el Congreso de Estados Unidos para divulgar todos los archivos relacionados con el financiero acusado de tráfico sexual de menores, el Departamento de Justicia ha reconocido que aún necesita “algunas semanas más” para completar el proceso. El motivo: la aparición de más de un millón de documentos adicionales que, según la versión oficial, no habían sido detectados previamente.

El anuncio ha reavivado una tormenta política y mediática que combina frustración pública, sospechas de encubrimiento y una presión creciente sobre la Administración del presidente Donald Trump, que aceptó la liberación parcial de los archivos pero ahora se enfrenta a acusaciones de incumplir la misma ley que promulgó.

La llamada Ley de Transparencia con los Papeles Epstein, aprobada por el Congreso con amplio apoyo bipartidista, obligaba al Departamento de Justicia a publicar antes del 19 de diciembre todos los documentos relacionados con el caso Epstein y su red de contactos, permitiendo únicamente las redacciones necesarias para proteger a las víctimas. Sin embargo, la publicación inicial —realizada por tandas— fue recibida con decepción: muchos documentos ya eran conocidos, otros estaban severamente censurados y faltaba información clave.

Ahora, el propio Departamento de Justicia admite que existen más de un millón de documentos adicionales, descubiertos de forma tardía por fiscales federales y el FBI. Según el Ejecutivo, el volumen y la necesidad de revisar datos sensibles explican el retraso. Para los críticos, en cambio, el argumento refuerza la percepción de desorganización, o incluso de resistencia interna, ante un caso que sigue implicando a figuras influyentes del poder político, económico y social.

Un caso que incomoda a todos

El escándalo Epstein nunca ha sido solo judicial. Su red de relaciones —que incluyó a empresarios, políticos, académicos y figuras públicas de varios países— convirtió el caso en un símbolo de impunidad de las élites. La reciente revelación de nuevos documentos, algunos de ellos con referencias a personajes de alto perfil, ha reactivado la presión pública para conocer hasta dónde llegó realmente esa red.

Entre los materiales divulgados figuran transcripciones, correos electrónicos y registros de vuelos, algunos de los cuales apuntan a vínculos más amplios de lo que se había reconocido oficialmente. Aunque muchas referencias permanecen censuradas, su mera existencia ha alimentado las sospechas de que el alcance real del caso sigue sin salir a la luz.

El retraso ha provocado una reacción inusual en el Congreso. Senadores demócratas y republicanos han pedido una auditoría independiente del proceso y han acusado al Departamento de Justicia de incumplir la ley. Incluso se ha planteado la posibilidad de iniciar acciones legales contra la fiscal general por desacato.

Desde la Casa Blanca se insiste en que no hay intención de ocultar información y que la prioridad es proteger a las víctimas. Sin embargo, el argumento pierde fuerza ante el hecho de que muchos de los documentos pendientes llevan años archivados y que la revisión se haya acelerado solo tras la presión política y mediática.

El debate ya trasciende a Epstein. Lo que está en juego es la credibilidad de las instituciones encargadas de garantizar transparencia y rendición de cuentas, especialmente cuando los casos afectan a personas poderosas. Para muchos observadores, el retraso refuerza la percepción de un sistema que funciona con dos velocidades: una para los ciudadanos comunes y otra para quienes orbitan en los círculos del poder.

Mientras el Departamento de Justicia promete nuevas entregas “en las próximas semanas”, la pregunta central sigue sin respuesta: ¿hasta qué punto la verdad completa sobre el caso Epstein sigue siendo incómoda para el propio sistema que ahora debe revelarla?@mundiario