Scholz incendia el debate político en Alemania al condicionar la asistencia a Ucrania
El canciller alemán Olaf Scholz ha provocado un acalorado debate político al condicionar un paquete de ayuda de 3.000 millones de euros para Ucrania al uso de nuevos préstamos, desatando tensiones en un país conocido por su estricta disciplina fiscal.
En medio de los avances rusos en Ucrania, líderes alemanes de diferentes partidos han presionado para aprobar el paquete de ayuda antes de las elecciones nacionales programadas para el 23 de febrero. Si se concreta, sería el mayor paquete de asistencia entregado por un solo aliado. Sin embargo, Scholz ha declarado que solo apoyará el plan si se financia mediante endeudamiento adicional, lo que complica y retrasa su aprobación, avivando un debate sobre la política fiscal de Alemania.
“Apoyaría esta ayuda si todos estuvieran de acuerdo en financiarla con préstamos,” declaró Scholz en una entrevista televisiva.
El "techo de gasto" de Alemania, que limita el déficit presupuestario estructural al 0,35% del PIB salvo en emergencias, ha sido un punto de discordia. Scholz propone declarar una emergencia para permitir el endeudamiento, argumentando que financiar el paquete desde el presupuesto actual significaría reducir el gasto en bienestar social y pensiones.
El principal partido de oposición, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y el Partido Democrático Libre (FDP) han rechazado la idea, calificándola de excusa para retrasar la ayuda. “El hecho de que el canciller haya afirmado durante la campaña electoral que, de lo contrario, habría que quitarles dinero a los pensionistas alemanes, difícilmente puede ser superado en términos de audacia”, afirmó Jurgen Hardt, miembro destacado de la CDU.
Marco Buschmann, secretario general del FDP, acusó al canciller de chantajear al Bundestag: “Scholz ahora quiere chantajear al Bundestag con 3.000 millones de euros amenazando con que Ucrania se irá con las manos vacías".
Incluso dentro de los Verdes, aliados tradicionales del Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, surgieron críticas. Sebastian Schafer, miembro del comité presupuestario, afirmó que la cancillería está buscando “una solución que no tenga mayoría en el Bundestag.”
A pesar de que Alemania es el segundo mayor proveedor de ayuda militar a Ucrania después de Estados Unidos, Scholz enfrenta presión dentro de su propia coalición. La ministra de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, y el ministro de Defensa, Boris Pistorius, han respaldado la aprobación inmediata del paquete, según informes del medio alemán Spiegel.
Dicho paquete incluiría sistemas de defensa antiaérea como los IRIS-T, 10 piezas de artillería autopropulsadas, además de munición y obuses, pero "tras el cambio de año el plan se estancó dado que la Cancillería Federal señaló a los ministerios de Pistorius y de Baerbock que no apoyaba la idea", recoge Spiegel.
La controversia se produce en un contexto político tenso, con el SPD en tercer lugar en las encuestas con un 16 % de la intención de voto, detrás de los conservadores liderados por Friedrich Merz, quienes lideran con un 31 %. Una posible coalición entre el SPD y los conservadores tras las elecciones obligaría a ambas partes a reconciliar sus diferencias sobre la ayuda a Ucrania y la política fiscal.
El canciller busca equilibrar su imagen como el "canciller de la paz" con el compromiso de apoyar a Ucrania. Sin embargo, su postura fiscal y las críticas crecientes podrían poner en riesgo tanto el paquete de ayuda como su posición política. @mundiario