Scholz afronta una moción de confianza que busca perder para forzar un adelanto electoral
El canciller alemán, Olaf Scholz, se someterá a una moción de confianza el próximo lunes, 16 de diciembre, en el Bundestag, con el objetivo declarado de perderla. Esta estrategia, aunque pueda parecer contradictoria, es el mecanismo previsto por el artículo 68 de la Ley Fundamental para la República Federal de Alemania para disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. La decisión de Scholz llega después de romper la coalición tripartita de gobierno el 6 de noviembre, tras apartar a los liberales del Ejecutivo, que también integraban Los Verdes, tras diferencias insalvables en materia económica.
La pérdida de la moción de confianza activará el proceso necesario para que las elecciones legislativas anticipadas se celebren el 23 de febrero de 2025. A pesar de los sondeos desfavorables, que auguran una victoria para el líder democristiano de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Friedrich Merz, Scholz se muestra dispuesto a luchar por cada voto.
“En democracia, corresponde al elector decidir sobre su rumbo político futuro (…) el Gobierno y el Parlamento actuales siguen siendo plenamente operativos hasta la formación de la siguiente coalición (...) apelo a las fuerzas políticas a posibilitar antes de fin de año la entrada en vigor de importantes proyectos pendientes”, afirmó el canciller al anunciar su decisión en una carta dirigida a la presidenta del Bundestag, Bärbel Bas.
La coalición semáforo, formada en 2021, se ha visto debilitada por desacuerdos internos, especialmente con el Partido Liberal Demócrata (FDP). Sin el apoyo de los liberales y con una mayoría parlamentaria insostenible, Scholz opta por acudir a las urnas para legitimar un nuevo mandato. Durante su intervención, el canciller destacó los principales temas que marcarán la campaña electoral, como el futuro de la industria alemana, la posición del país en la guerra de Ucrania y las políticas sociales.
Perder una moción para ganar las elecciones
La moción de confianza, utilizada como herramienta táctica para convocar elecciones anticipadas, no es una novedad en la historia política de Alemania. Desde la fundación de la República Federal en 1949, cinco cancilleres han recurrido a esta estrategia. El primer caso fue el del socialdemócrata Willy Brandt en 1972, quien buscó adelantar elecciones para reforzar su mayoría en un momento crítico de su política de acercamiento al bloque soviético. La moción fue rechazada, se convocaron elecciones y Brandt salió fortalecido en las urnas.
Otro caso emblemático es el del canciller Helmut Kohl, quien llegó al poder en 1982 tras una moción de censura contra el socialdemócrata Helmut Schmidt, quien propició una moción de confianza para obligar a sus correligionarios a cerrar filas en torno a la política de rearme de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) frente al bloque soviético, pero apenas unos meses después sus socios liberales abandonaron la coalición, se alinearon con los democristianos y lanzaron la moción de censura que depuso a Schmidt a cambio de Kohl.
Para obtener legitimidad, Kohl convocó una moción de confianza que perdió intencionadamente, permitiendo así elecciones anticipadas que ganó con claridad. Esta victoria marcó el inicio de una era de 16 años de liderazgo conservador.
Gerhard Schröder, sucesor de Kohl, también utilizó la moción de confianza en dos ocasiones. En 2001, tras los atentados del 11 de septiembre, buscó el respaldo parlamentario para implicar a Alemania en la guerra de Afganistán. Logró su objetivo y reforzó su posición. Sin embargo, en 2005, ante una crisis económica y la división interna de su partido, decidió adelantar las elecciones mediante una moción de confianza que perdió. Las elecciones anticipadas resultaron en su derrota frente a Angela Merkel, quien gobernó durante 16 años.
Una campaña cuesta arriba
Si Scholz pierde la moción de confianza, el presidente de la República, Frank-Walter Steinmeier, deberá disolver el Bundestag en un plazo máximo de 21 días. Esto pondrá en marcha oficialmente la campaña electoral, dando a los ciudadanos la oportunidad de decidir el futuro político del país. La decisión de Scholz busca ofrecer una salida a la situación de Gobierno en minoría parlamentaria y obtener un mandato claro de los votantes.
Durante su anuncio, el canciller destacó la necesidad de mantener la estabilidad en un contexto internacional complejo. Hizo referencia a la guerra en Ucrania y defendió su enfoque de “prudencia” en política exterior, aunque este mismo miércoles ratificó su compromiso con el futuro del país invadido por Rusia ante el primer ministro ucraniano, Denís Shmihal. También instó a la oposición conservadora a aprobar medidas sociales pendientes antes de la disolución del Parlamento.
Los últimos sondeos reflejan una situación complicada para Scholz y el Partido Socialdemócrata (SPD), con una clara ventaja para la CDU de Friedrich Merz. La gestión de la economía, la crisis energética y la inflación han erosionado la popularidad del actual gobierno. Sin embargo, Scholz confía en que los temas sociales y la defensa del empleo en la industria alemana serán claves para convencer a los votantes.
En conclusión, la moción de confianza de Olaf Scholz marca un momento decisivo en la política alemana. El canciller busca resolver la crisis de gobernabilidad mediante un adelanto electoral, una estrategia que ya ha dado resultados en el pasado para algunos de sus predecesores. La votación del lunes será el primer paso hacia una nueva etapa para Alemania, en un contexto de incertidumbre nacional e internacional. @mundiario