La UE se apoya en sus aliados para impulsar su rearme mientras Rusia amenaza con represalias
Las autoridades rusas han advertido de que tomarán medidas “necesarias” en respuesta a lo que consideran una creciente “militarización” de la Unión Europea. A tres años del inicio de la invasión a Ucrania, el Kremlin sostiene que debe “garantizar la seguridad” ante el rearme de Europa, impulsado por la incertidumbre sobre el apoyo de EE UU a Kiev. La suspensión de la ayuda militar estadounidense ha intensificado los esfuerzos de los líderes europeos para fortalecer sus capacidades defensivas, lo que ha provocado una nueva oleada de advertencias desde Moscú.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Rusia “hará todo lo que esté en su mano” para proteger sus intereses y la seguridad de su población, al tiempo que acusó a la UE de socavar cualquier posibilidad de una solución pacífica al conflicto en Ucrania. Según el Gobierno ruso, el plan de Bruselas está diseñado específicamente para contrarrestar a Rusia, después de que los líderes europeos respaldaran un plan para incrementar el gasto en defensa y continuar el apoyo militar a Kiev.
En paralelo a estas tensiones, Moscú ha confirmado la existencia de contactos con EE UU en un intento por reactivar las negociaciones de paz con Ucrania. Según el Kremlin, tanto Rusia como Washington consideran que el “borrador de Estambul” de 2022 podría servir como base para un eventual acuerdo.
Este documento, discutido en las primeras semanas de la guerra en Turquía, proponía que Ucrania renunciara a sus aspiraciones de ingresar en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y adoptara un estatus de neutralidad, libre de armas nucleares, a cambio de garantías de seguridad de las cinco potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU (EE UU, Rusia, China, Francia y el Reino Unido). Sin embargo, el Gobierno de Volodímir Zelenski ha rechazado repetidamente esta propuesta por considerarla inaceptable.
Bruselas mitra hacia “países afines”
A nivel internacional, la creciente incertidumbre sobre el papel de Estados Unidos en la seguridad europea ha llevado a la UE a fortalecer sus alianzas con países afines. En una cumbre extraordinaria en Bruselas, los Veintisiete acordaron un plan de rearme que podría sentar las bases para una futura unión europea de defensa. Tras esta reunión, la cúpula de las instituciones comunitarias sostuvo una videoconferencia con los líderes del Reino Unido, Canadá, Turquía, Noruega e Islandia para coordinar estrategias de seguridad y defensa, así como para reforzar el respaldo a Ucrania.
La presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, el portugués António Costa y la alta representante de la UE para política exterior, la estonia Kaja Kallas, han sostenido la reunión telemática con el primer ministro británico, Keir Starmer; el primer ministro canadiense, Justin Trudeau; el presidente turco Recep Tayyip Erdogan; el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store y la primera ministra islandesa, Kristrún Frostadottir.
La UE y este grupo de países, que también se encuadran dentro de la Alianza Atlántica, buscan modelos de colaboración para fortalecer la defensa común, fórmulas para compras conjuntas o métodos para impulsar las industrias y capacidades militares de todos los Estados, en medio del distanciamiento de Washington del resto de Occidente, especialmente los europeos y su propio vecino del norte.
La UE entre la pinza de EE UU y Rusia
El plan europeo, promovido por la Comisión Europea, prevé la movilización de 800.000 millones de euros, con fondos provenientes mayoritariamente de los presupuestos nacionales. Se contempla la activación de la llamada “cláusula de escape” para evitar que el gasto en defensa impacte en los límites fiscales del Pacto de Estabilidad, y por primera vez, se ha aprobado la emisión de deuda conjunta para financiar adquisiciones militares y proyectos paneuropeos.
Mientras Europa avanza en su plan de rearme, la posición de EE UU sigue siendo incierta. En un giro inesperado, el presidente Donald Trump, quien previamente había criticado duramente a Zelenski y reducido el apoyo a Ucrania, emitió un mensaje en el que responsabiliza a Moscú de la prolongación del conflicto. En su red social Truth Social, Trump indicó que está considerando la imposición de sanciones bancarias y comerciales contra Rusia hasta que se logre un alto el fuego y un “acuerdo definitivo de paz”.
Este cambio de postura marca una diferencia con la línea que Trump había mantenido hasta ahora, en la que acusaba a Kiev de ser el obstáculo para la paz. Sin embargo, el Kremlin ha reafirmado su rechazo rotundo a cualquier despliegue de tropas europeas en Ucrania tras un eventual acuerdo de paz, contradiciendo la postura que el propio Trump había asegurado que Putin aceptaba. Con las tensiones en aumento y el futuro del conflicto en juego, la comunidad internacional sigue atenta a los próximos movimientos de los principales actores en la guerra de Ucrania. @mundiario