Los republicanos se organizan y vinculan la crisis migratoria con la criminalidad

Bernie Moreno, candidato republicano al Senado por Ohio. / RR.SS. @haleybemiller
Keri Lake, candidata al Senado por Arizona y cercana a Donald Trump, afirmó que los inmigrantes están entrando en el país para influir en las elecciones de noviembre.

Los republicanos han vuelto a relacionar la crisis migratoria con la criminalidad durante la segunda jornada de la Convención Nacional del Partido Republicano, celebrada en Milwaukee. Bajo el lema "Make America Safe Once Again" (Hagamos de nuevo seguro a EE UU), los discursos estuvieron cargados de teorías conspirativas y afirmaciones que buscan justificar una política migratoria draconiana.

Keri Lake, candidata al Senado por Arizona y cercana a Donald Trump, inició los ataques al describir la situación en la frontera como una "invasión" facilitada por la administración de Joe Biden. Lake afirmó sin pruebas que los inmigrantes están entrando en el país para influir en las elecciones, una teoría repetida por otros oradores como Steve Scalise y el senador Ted Cruz.

Lake también acusó a su rival demócrata, Rubén Gallego, de apoyar el voto de los inmigrantes ilegales, una acusación infundada, y que fue presentada sin pruebas que generó gritos de "levanta el muro" entre la audiencia. Durante su discurso, Lake atacó a la prensa y reiteró las falsas afirmaciones de fraude electoral de Trump en 2020. También pidió acabar con el tráfico ilegal de drogas, que vinculó a los indocumentados, cuando según la DEA la mayoría de las condenas por narcotráfico recae en ciudadanos estadounidenses.

El candidato al Senado por Ohio, Bernie Moreno, y Eric Huffed, candidato por Wisconsin, reforzaron la retórica de Lake, describiendo la migración como una amenaza para el sueño americano. Moreno destacó que su familia llegó "legalmente" a Estados Unidos, subrayando una narrativa común entre los republicanos de origen inmigrante para criticar la política migratoria actual, para arremeter contra los nuevos que llegan.

Elise Stefanik, representante por Nueva York, mezcló temas de inmigración con la violencia en las ciudades y la supuesta influencia de los extranjeros en los campus universitarios. Stefanik y otros oradores atacaron la administración demócrata por la inflación, el coste de la vivienda y la retirada de Afganistán, buscando conectar todos estos temas con la crisis migratoria.

El senador Ted Cruz elevó aún más la retórica, describiendo la inmigración como una "invasión literal" y atribuyendo crímenes violentos a inmigrantes ilegales. “Todos los días mueren estadounidenses. Asesinatos, asaltos, violaciones a manos de inmigrantes ilegales que los demócratas han soltado”, dijo, añadiendo el estribillo: “Todos los malditos días”. Cruz citó casos específicos, como el de Rachel Morin, quien, según los fiscales, fue asesinada y violada por un ciudadano de El Salvador, para ilustrar su punto.

“[La Administración demócrata] Incluso promovió un fondo para liberar a los delincuentes de la cárcel. No se informa mucho de ello en nuestros medios, pero un criminal que Kamala Harris liberó en Minneapolis acabó asesinando a un hombre en Minnesota”, dijo por su parte, Tom Emmer, representante de ese Estado, a pesar de la falta de evidencia que respalde sus afirmaciones.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, también atacó la política migratoria de Biden, defendiendo leyes restrictivas en su estado. DeSantis afirmó que cualquier inmigración que contraste con los "valores estadounidenses" no debería ser permitida.

La inmigración ha sido una marca distintiva de la política de Donald Trump desde su primera campaña en 2015. Esa promesa de construir un muro en la frontera con México resonó nuevamente en sus mítines de campaña, y hasta ha sido adoptada por cada vez más personas a falta de otros planes simples y que parezcan eficaces. @mundiario