La recta final de la campaña en EE UU se tropieza con los insultos a las minorías
A solo ocho días de las elecciones en Estados Unidos, un mitin de Donald Trump en Nueva York ha encendido la polémica con comentarios ofensivos hacia la comunidad puertorriqueña y otras minorías. En el evento, celebrado el domingo en el Madison Square Garden, el comediante Tony Hinchcliffe hizo un chiste despectivo al referirse a Puerto Rico como "una isla flotante de basura", lo que ha generado indignación y podría tener repercusiones importantes para la campaña del candidato republicano. Estas declaraciones ocurren en un momento crucial, cuando Kamala Harris, su rival demócrata, ha recortado distancias en las encuestas.
Durante el mitin, Hinchcliffe también lanzó bromas de tono racista y sexista que ofendieron a diferentes comunidades. La referencia a Puerto Rico, además de un comentario soez sobre la repoducción de la comunidad latina, ha provocado un malestar particular entre los puertorriqueños, quienes, aunque no pueden votar desde la isla, sí tienen derecho al voto cuando residen en el territorio continental. justamente, la comunidad puertorriqueña tiene una presencia significativa en estados clave como Florida, Nueva York y, especialmente, Pensilvania, un estado decisivo (swing state) en el resultado electoral.
Ante el aluvión de críticas, la campaña de Trump condenó únicamente el chiste de Hinchcliffe sobre Puerto Rico, pero no otros comentarios ofensivos realizados en el mitin. El exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, y el principal arquitecto de las políticas migratorias del expresidente (como la de la separación de las familias migrantes), Stephen Miller, también presentes, hicieron afirmaciones que algunos consideran incendiarias: Giuliani se refirió a los palestinos de manera despectiva y Miller reclamó "Estados Unidos es solo para los estadounidenses", sabrá Dios si lo sabe, pero la frase ha estado asociada a las retóricas del Ku Klux Klan.
Además, el presentador Tucker Carlson se unió a las declaraciones, promoviendo aquella teoría conspirativa de que las élites buscan reemplazar a la población blanca estadounidense con inmigrantes. “La gente sabe, en un país tomado por una clase dirigente que les desprecia a ellos y sus valores y su historia… hasta el punto de que está intentando reemplazarle, saben que hay alguien que les quiere, y ese es Donald Trump”. Esta serie de comentarios agresivos ha causado rechazo en un sector de la opinión pública, particularmente entre las minorías latinas y puertorriqueñas.
Kamala Harris, la candidata demócrata, respondió rápidamente a los incidentes del mitin para aprovechar el desliz, criticando lo que calificó como un intento de “avivar las llamas de la división en el país”. Harris hizo referencia no solo al comentario específico sobre Puerto Rico, sino al tono general del evento. La candidata, que había visitado recientemente un restaurante puertorriqueño en Filadelfia, destacó la importancia de la inclusión y el respeto hacia todas las comunidades, además de presentar planes para el desarrollo económico de la isla.
Los demócratas se han esforzado en asociar los chistes con la campaña de Trump. “No fue un accidente”, señaló la congresista Alexandria Ocasio Cortez, descendiente de puertorriqueños, que ha comentando la polémica en las principales cadenas de televisión. “Estos mítines están planificados y este lenguaje fue revisado por la campaña de Trump. Habló en nombre de la campaña. Transmitió lo que significan los latinos para Trump, como una parte sin valor e innecesaria de EE UU”, declaró ante CNN.
El incidente fue rápidamente compartido en redes sociales por figuras populares como Bad Bunny, quien publicó el discurso de Harris en apoyo a la comunidad puertorriqueña, intensificando la repercusión entre los votantes latinos. La comunidad se ha mostrado especialmente afectada, recordando que, durante la administración de Trump, Puerto Rico sufrió un trato desigual tras el paso del huracán María, cuando el entonces presidente retrasó la entrega de ayudas federales a la isla.
Por su parte, varios republicanos respondieron al chiste como el senador de Florida, Marco Rubio, que dijo que “Puerto Rico no es basura, es la casa de conciudadanos americanos que han hecho grandes contribuciones a nuestro país”, o el senador Rick Scott del mismo Estado, que publicó en X que “no es gracioso ni es cierto”.
Para la comunidad puertorriqueña, estos comentarios reavivan antiguos resentimientos y podrían inclinar la balanza en estados clave, y muchos esperan a que el expresidente se disculpe él mismo, sin el uso de comunicados o portavoces.
En la comunidad puertorriqueña y latina, muchos esperan que Trump y su equipo aborden la situación con una disculpa pública directa para mitigar el daño causado. Este grupo electoral, especialmente presente en estados clave, podría jugar un papel crucial en un momento en que las encuestas muestran una competencia reñida entre Trump y Harris.
Los comentarios de Hinchcliffe y la respuesta de la campaña han desatado una fuerte condena en redes sociales y grupos comunitarios, donde la opinión generalizada es de repudio. Según los líderes comunitarios, el incidente podría transformar la intención de voto en estados como Pensilvania, donde los puertorriqueños representan una importante porción del electorado latino, y es considerado la "madre de los swing states", pues ofrece unos 19 puntos en el colegio electoral. @mundiario