Se consolida una dura derrota para los mercenarios rusos y el Ejército maliense
En un reciente enfrentamiento en el norte de Malí, los rebeldes tuaregs del Marco Estratégico Permanente para la Defensa del Pueblo de Azawad (CSP-DPA) y yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) llevaron a cabo una operación que provocó una severa derrota al Ejército maliense y a los mercenarios rusos del grupo Wagner. Los combates, que se extendieron por tres días, resultaron en decenas de bajas y la captura de vehículos y material bélico. La localidad de Tinzaouaten, cerca de la frontera con Argelia, fue el epicentro de esta batalla.
La empresa Wagner confirmó las bajas en un comunicado, incluyendo la muerte del comandante Serguéi Shevchenko, alias Pond. Según la nota divulgada en Telegram, el grupo de Pond enfrentó una fuerte resistencia y, aunque inicialmente logró repeler a los islamistas, una tormenta de arena permitió que estos se reagruparan y aumentaran en número. El último mensaje de la columna militar, datado el 27 de julio, reflejó la magnitud de la derrota: "Quedan tres de los nuestros. Seguimos combatiendo".
Las cifras de fallecidos varían según las fuentes. Mientras que el Ejército de Malí reconoce solo dos muertos y diez heridos entre sus filas, otras fuentes apuntan a decenas de bajas. El JNIM reporta la muerte de 50 miembros de Wagner y diez soldados malienses, mientras que el CSP-DPA habla de "decenas de muertos y heridos" sin especificar números exactos.
El 25 de julio, una columna ruso-maliense compuesta por al menos una docena de vehículos se dirigía hacia Tinzaouaten. Ante el temor de los habitantes de la localidad a ser víctimas de abusos y asesinatos, tal y como ha ocurrido en otras localidades, parte de la población civil comenzó a huir al país vecino. El Ejército argelino bloqueó entonces el paso fronterizo y los combatientes tuaregs decidieron entonces enfrentar al convoy militar.
Aunque inicialmente los mercenarios rusos y soldados malienses lograron resistir, la tormenta de arena y la llegada de refuerzos del CSP-DPA cambiaron el curso de la batalla. Al intentar retirarse, la columna fue emboscada por el JNIM, prolongando los combates hasta el 27 de julio.
La batalla de Tinzaouaten representa una significativa victoria propagandística para los separatistas del CSP-DPA. Las imágenes de mercenarios de Wagner muertos o capturados contrastan con las triunfales escenas de la toma de Kidal en noviembre de 2023, cuando la participación de los mercenarios rusos fue decisivo en la recuperación de la ciudad para el Ejército maliense. El conflicto se reactivó en el verano pasado tras la retirada de la misión de Naciones Unidas del norte de Malí, y desde entonces, las fuerzas malienses y sus aliados rusos habían avanzado sin encontrar gran resistencia.
El avance de las fuerzas malienses y rusas ha estado marcado por abusos contra la población civil, especialmente contra las etnias tuareg y árabe. Miles de personas han huido hacia Mauritania, según ACNUR. La región también es un bastión del JNIM, que hostiga frecuentemente a las unidades militares malienses y rusas con ataques y emboscadas. Aunque son grupos armados distintos, los yihadistas y los separatistas tuaregs comparten un enemigo común, lo que facilita colaboraciones esporádicas y alianzas estratégicas, como se vio en la reciente batalla de Tinzaouaten.
La derrota en Tinzaouaten podría tener repercusiones significativas en la estrategia del Ejército maliense y sus aliados rusos. La capacidad de los rebeldes y yihadistas para infligir tal derrota demuestra una creciente fortaleza en el complejo escenario bélico en el norte de Malí. Esta victoria para los separatistas podría inspirar más resistencia y complicar los esfuerzos de estabilización de la región por parte de Malí y Rusia.
La colaboración entre rebeldes tuaregs y yihadistas representa una formidable oposición al control del gobierno maliense y sus aliados rusos en la región. Pese a las constantes ofensivas entre los beligerantes, Con un contexto de abusos y desplazamientos, el conflicto impacta más que nunca en la población civil. @mundiario