Polonia suspende el derecho al asilo para contrarrestar la migración impulsada por Bielorrusia
El Gobierno de Donald Tusk justifica esta medida como parte de una estrategia de seguridad destinada a abordar la "instrumentalización de la migración" que emplea Minsk en la frontera.
Polonia ha aprobado una controvertida suspensión temporal del derecho de asilo para los migrantes que intentan ingresar al país a través de su frontera con Bielorrusia. La medida, impulsada por el primer ministro Donald Tusk y firmada por el presidente Andrzej Duda, ha generado un fuerte rechazo por parte de organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales.
El presidente polaco defendió la decisión al afirmar que es crucial para garantizar la seguridad nacional, a pesar de que en el pasado expresó preocupaciones sobre el impacto que tendría en los disidentes bielorrusos que buscan refugio en Polonia. "Creo que es necesario reforzar la seguridad de nuestras fronteras y la seguridad de los polacos", declaró Duda tras la firma de la ley.
La nueva legislación permite al Gobierno polaco suspender el derecho de asilo durante períodos de 60 días en determinadas circunstancias. Esta decisión ha sido fuertemente criticada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que en febrero advirtió que la promulgación de la ley entraría en conflicto con la legislación internacional y europea en materia de derechos de los refugiados.
Además, la organización Human Rights Watch (HRW) ha pedido a la Unión Europea que tome acciones legales contra Polonia si la ley entra en vigor, bajo el argumento de que viola las obligaciones internacionales del país.
El mes pasado, la ONG pidió al Parlamento polaco que desestimara la legislación propuesta, con el argumento de que "va en contra de las obligaciones internacionales y de la UE de Polonia" y podría "sellar efectivamente por completo la frontera entre Polonia y Bielorrusia, donde las autoridades polacas ya participan en devoluciones ilegales y abusivas".
El Gobierno ha declarado que la suspensión sería una medida temporal, aplicable solo a individuos considerados una amenaza para la seguridad nacional, como "grupos grandes de migrantes agresivos que intentan asaltar la frontera".
Una estrategia contra la "guerra híbrida" de Bielorrusia y Rusia
El primer ministro Donald Tusk ha presentado la normativa como una respuesta a la crisis migratoria inducida por Rusia y Bielorrusia. Según su Gobierno, Moscú y Minsk promueven la migración irregular hacia Europa con el objetivo de desestabilizar la región.
"Nos enfrentamos a una amenaza grave y real", señaló Tusk al justificar la suspensión del asilo.
El Gobierno polaco ha asegurado que se otorgarán exenciones para menores no acompañados, mujeres embarazadas, ancianos, personas con problemas de salud e individuos que enfrenten un "riesgo real de daño grave" si son devueltos, como Bielorrusia.
Desde 2021, la frontera de 400 kilómetros entre Polonia y Bielorrusia se ha convertido en un punto de tensión migratoria, con miles de personas intentando cruzar cada año, a menudo impulsados por las autoridades bielorrusas. Durante el invierno, las condiciones son extremas, con temperaturas bajo cero y densos bosques que dificultan la travesía.
En respuesta a la crisis, Polonia ha invertido miles de millones de euros en reforzar la frontera, lo que incluye un muro de acero de 5,5 metros de altura, coronado con alambre de espino, y una barrera electrónica de 206 kilómetros equipada con sensores de movimiento y cámaras de vigilancia.
Sin embargo, las organizaciones humanitarias han denunciado que cientos de migrantes han muerto en la frontera desde 2021 debido a las duras condiciones y la falta de asistencia. Además, han acusado a las fuerzas de seguridad polacas de realizar devoluciones ilegales y violentas a territorio bielorruso, impidiendo que los migrantes puedan siquiera solicitar protección internacional.
La política de 'pushbacks' (expulsiones en caliente) ha sido ampliamente condenada por organismos internacionales, pero el Gobierno polaco ha defendido su enfoque al afirmar que es una medida de protección nacional.
Por otra parte, Bruselas ya ha anunciado que respalda la medida de Varsovia. Durante una comparecencia en diciembre del año pasado, la vicepresidenta de la Comisión para Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, Henna Virkkunen, confirmó que las acciones de Rusia representan una amenaza creciente. “Estamos viendo cómo se utiliza la migración como arma. No se trata solo de un desafío migratorio, sino de una cuestión de seguridad y de proteger a toda la UE”.
La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, también enfatizó que la Unión no permitirá que “ningún Estado hostil abuse de los valores europeos”.@mundiario