El Partido Liberal de Canadá elige al sucesor de Justin Trudeau que deberá enfrentarse a Trump

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá. / RR.SS

La contienda entre Mark Carney y Chrystia Freeland determinará el futuro del renovado liberalismo canadiense y su capacidad para convertirse en una alternativa viable a las políticas proteccionistas de EE UU.

El Partido Liberal de Canadá se prepara para anunciar este domingo al sucesor de Justin Trudeau, quien el pasado 6 de enero confirmó su retiro de la vida política tras casi una década en el poder. Su decisión se produjo en un contexto de caída en popularidad y conflictos internos dentro de su gobierno, lo que lo llevó a declarar que permanecería en el cargo solo hasta que su partido seleccionara un nuevo líder.

"Este país merece una opción real en las próximas elecciones y me ha quedado claro que, si tengo que librar batallas internas, no puedo ser la mejor opción", expresó Trudeau, quien enfatizó la importancia del momento político que atraviesa Canadá. El nuevo líder liberal no solo deberá unificar al partido, sino también enfrentar el desafío de una oposición fortalecida y la creciente presión económica derivada de las políticas proteccionistas del presidente de EE UU, Donald Trump.

De los siete aspirantes iniciales a la contienda liberal, solo cuatro lograron cumplir con todos los requisitos y pagar la cuota de inscripción de 350.000 dólares canadienses (aproximadamente 245.000 dólares estadounidenses). Los finalistas son Frank Baylis, empresario y exdiputado entre 2015 y 2019; Karina Gould, parlamentaria por Ontario y exlíder del gobierno en la Cámara Baja; Chrystia Freeland, exviceprimera ministra y exministra de Finanzas; y Mark Carney, exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra.

Los aspirantes participaron en dos debates oficiales, uno en cada uno de los idiomas del país, donde los intercambios fueron moderados y se centraron en propuestas económicas y de gobernabilidad.

Carney vs. Freeland: La batalla por el liderazgo liberal

Desde el inicio de la contienda, la elección ha sido vista como un duelo entre Mark Carney y Chrystia Freeland. Carney lidera las encuestas y la recaudación de fondos, lo que consolida su imagen como el favorito entre los ministros y diputados del partido. Su discurso ha estado centrado en su capacidad para "enderezar la economía del país", respaldado por su experiencia en política monetaria y gestión de crisis.

Sin embargo, Carney ha sido criticado por su falta de experiencia en la vida parlamentaria, lo que genera dudas sobre su capacidad para gestionar las dinámicas del Congreso y recabar el apoyo de los legisladores. Por otro lado, Freeland se presenta como una política experimentada con un historial de resultados en distintos ministerios, aunque enfrenta resistencia interna dentro del partido debido a la forma en que dimitió, lo que precipitó la salida de Trudeau.

Ambos candidatos han intentado marcar distancia de la Administración del actual primer ministro. Sin embargo, sus propuestas siguen un enfoque moderado y centrista, con promesas de reducción de impuestos, equilibrio en las finanzas públicas y modificaciones en el plan nacional de gravámenes al carbono.

Las recientes políticas de Donald Trump, han tenido un impacto significativo en el panorama político canadiense, especialmente tras su anuncio de la intención de anexionar Canadá y la imposición de aranceles del 25 % a las importaciones canadienses y del 10 % a los productos energéticos. En respuesta, Ottawa implementó medidas similares; sin embargo, Trump ordenó una suspensión temporal hasta el 2 de abril para ciertos bienes incluidos en el T-MEC.

Mark Carney reaccionó en un evento en Calgary y aseguró que "los canadienses estamos unidos y mostramos determinación", al rechazar las estrategias de Trump para debilitar a Canadá. Por su parte, Freeland lanzó una campaña en redes sociales en la que destacó su historial negociador con Estados Unidos y afirmó: "Trump no me quiere porque soy una negociadora formidable", en referencia a su papel en la renegociación del tratado de libre comercio entre sus vecinos de América del Norte.

Aunque las elecciones federales están programadas para octubre, la oposición ya ha anunciado que intentará derrocar al gobierno en el primer voto de confianza que enfrente el nuevo primer ministro.

Los liberales gobiernan en minoría, por lo que algunos analistas especulan que el sucesor de Trudeau podría convocar rápidamente elecciones anticipadas para aprovechar un posible impulso inicial y evitar un colapso parlamentario.

Los conservadores lideran las encuestas, pero el margen se reduce

El Partido Conservador de Canadá, liderado por Pierre Poilievre, llegó a tener una ventaja de 25 puntos sobre los liberales en los momentos más críticos del Gobierno de Trudeau. Sin embargo, una encuesta de la firma Léger, publicada en febrero, mostró que la diferencia se ha reducido a solo ocho puntos.

El sondeo también indicó que, si Carney asume el liderazgo liberal, la brecha con los conservadores se reduciría aún más, entrando en el margen de error estadístico, lo que transformaría la próxima elección en una contienda altamente competitiva.

La pérdida del impulso de Pierre Poilievre se explica por el hecho de que basó su estrategia en criticar el déficit fiscal y los impuestos del Gobierno liberal. Sin embargo, la creciente tensión con Estados Unidos ha cambiado la agenda electoral y los canadienses ahora priorizan el comercio y la defensa económica del país.

Aunque Poilievre ha intentado posicionarse como un líder fuerte frente a Trump, algunos sectores lo perciben como un político con similitudes ideológicas al presidente estadounidense. Su estilo combativo contra los liberales ha generado comparaciones entre su forma de hacer campaña y la del mandatario estadounidense.De hecho, el diario La Presse de Montreal publicó recientemente un análisis titulado "¿Es Trump la kriptonita de Poilievre?", lo que refleja las dudas sobre su capacidad para diferenciarse del republicano. @mundiario