La OTAN urge a España, y a otros rezagados, a aumentar su inversión en defensa

Donald Trump, presidente electo de EE UU y Mark Rutte, secretario general de la OTAN. / RR.SS

La llegada de la administración Trump en EE UU presiona a la Alianza para que exhorte a sus miembros a cumplir con su compromiso de alcanzar el 2 % en defensa, ante las exigencias del magnate.

La OTAN ha intensificado la presión sobre sus miembros para que cumplan con el compromiso de destinar al menos el 2 % de su PIB al gasto en defensa, un objetivo fijado en 2014 y que se esperaba alcanzar para 2024. Sin embargo, países como España, con un gasto actual del 1,28% de su PIB, aún se encuentran lejos de la meta, planeando alcanzarla en 2029. Esta situación adquiere mayor urgencia ante la posible vuelta de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, quien ya criticó duramente a los aliados con menor inversión en su anterior mandato y amenazó con sacar a Washington de la organización.

Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, el gasto militar de los países de la OTAN ha registrado un incremento significativo, impulsado por la necesidad de reforzar la seguridad colectiva. La Alianza, compuesta por 32 miembros, está considerando ahora fijar un nuevo objetivo de gasto que podría elevarse hasta el 3 % del PIB.

Sin embargo, esta propuesta ha generado divisiones internas, ya que algunos países consideran la meta irrealista a corto plazo. A pesar de ello, las tensiones geopolíticas y las demandas de Washington han llevado a reabrir el debate.

España ocupa el último lugar en gasto militar dentro de la Alianza, según datos de la OTAN, por detrás de países como Eslovenia y Luxemburgo. Con presupuestos prorrogados y un crecimiento positivo del PIB, alcanzar el 2 % representa un desafío adicional para el país. No obstante, el Estado español argumenta que su contribución en otras áreas, como la adquisición de equipamiento militar (donde supera el 20% comprometido por la OTAN) y la participación en misiones internacionales, compensa su bajo porcentaje de inversión directa.

Actualmente, España participa en operaciones de la OTAN en los países bálticos, Turquía, Rumanía e Irak, entre otras. Además, mantiene desplegada una batería antimisiles Patriot en territorio turco. Sin embargo, estas acciones no han disminuido la presión internacional para que aumente su presupuesto de defensa como fue acordado.

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha intensificado el debate dentro de la organización. Durante su primer mandato, el magnate criticó con dureza a los países que no cumplían con el compromiso del 2%, calificándolos como “morosos”. Según medios como Financial Times, Trump podría proponer un aumento aún más ambicioso, elevando la meta al 5 % del PIB. Aunque esta cifra ha sido considerada “utópica” por fuentes internas de la Alianza, ya que ni siquiera Estados Unidos alcanza actualmente ese nivel (3,38 %).

Durante una entrevista con NBC el pasado 8 de diciembre, Trump reafirmó su compromiso con la OTAN, pero condicionó la permanencia de Estados Unidos a que los aliados cumplan con sus responsabilidades financieras. "Nos quedaremos absolutamente en la OTAN si ellos pagan sus cuentas", declaró.

El actual secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha insistido en la necesidad de fortalecer la inversión en defensa para afrontar los desafíos futuros. "Si nos quedamos en el 2%, sí, ahora estamos seguros, pero dentro de cuatro o cinco años puede que ya no lo estemos, y la disuasión podría estar demasiado debilitada para mantenernos a salvo de lo que ocurra en Rusia y en otras partes del mundo", afirmó durante una conferencia en el think tank Carnegie Europe. Rutte, quien lideró durante 13 años el Gobierno de los Países Bajos con una política de austeridad, ahora encabeza el llamado a los aliados para que prioricen el gasto militar.

"Si no gastamos más juntos ahora para evitar la guerra, pagaremos un precio mucho mayor después para combatirla, no miles de millones, sino billones de euros", advirtió.

Además, dentro de la Unión Europea, 23 de cuyos miembros pertenecen a la OTAN, se han planteado fórmulas para financiar el aumento del gasto en defensa, como flexibilizar las normas del Pacto de Estabilidad, que garantiza la disciplina fiscal entre los Estados miembros, o implementar medidas de mutualización de la deuda, como los eurobonos. Sin embargo, no existe consenso al respecto.

Países como Francia (2,06 %) y Alemania (2,12 %) ya han superado el 2% comprometido, pero advierten que elevar esta cifra podría ser complicado, ya que sus realidades políticas solo les permiten aprobar presupuestos ajustados actualmente. Otros aliados, como Polonia (4,12%) y los países bálticos, están entre los mayores contribuyentes, impulsados por su proximidad a Rusia, el crecimiento de las acciones híbridas y el temor a la escalada del conflicto en Ucrania.

Por otro lado, para países con menor percepción de amenaza directa, como España, el reto radica en equilibrar las prioridades presupuestarias internas con las demandas internacionales de la OTAN.

Mientras algunos miembros, especialmente los del norte y este de Europa, abogan por metas más ambiciosas, otros priorizan una implementación gradual y sostenible. La próxima cumbre de la OTAN, que se celebrará en La Haya en julio, será clave para definir el rumbo de la política de defensa de los aliados. @mundiario