Oriente Próximo se transforma con las nuevas negociaciones de paz entre Turquía y el PKK kurdo
Ankara y el Partido de los Trabajadores de Kurdistán han reanudado las conversaciones de paz tras la propuesta del líder kurdo, Abdullah Ocalan, de poner fin al conflicto que ha dejado más de 40.000 muertos.
En un contexto marcado por cambios geopolíticos en Oriente Próximo, Turquía y el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) han reabierto las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz. El anuncio fue hecho este martes por Tuncer Bakirhan, colíder del Partido DEM, quien adelantó que Abdullah Ocalan, fundador y líder del PKK, realizará un "llamamiento histórico" en los próximos días, posiblemente pidiendo el abandono de las armas.
La influencia de Ocalan, que lleva 25 años encarcelado en una isla prisión en el mar de Mármara y su único recluso, sigue siendo fundamental para el movimiento nacionalista kurdo tanto en Turquía como en Siria. Desde su captura en 1999, su figura ha sido central en las relaciones del PKK con el Estado turco.
La organización cuenta con un consejo de liderazgo y comandantes regionales que implementan las directrices de Ocalan, manteniendo la cohesión del movimiento. Su capacidad para comunicarse a través de cartas y mensajes, que son distribuidos por sus seguidores, permite que sus llamados sean escuchados y seguidos. La lealtad de los miembros hacia su ideología, junto con el contexto político en Turquía y la lucha por los derechos kurdos, refuerzan la relevancia de sus mensajes, mientras que las redes de apoyo en la diáspora kurda amplifican su voz y contribuyen a la continuidad de su liderazgo.
Tras años de aislamiento, Öcalan ha recibido visitas de delegaciones del DEM autorizadas por el Ministerio de Justicia. Incluso se rumorea que ha habido contactos directos con enviados del Gobierno turco, lo que refuerza la posibilidad de un avance en las negociaciones.
El origen de este nuevo intento por alcanzar la paz tiene matices sorprendentes. En diciembre pasado, Devlet Bahceli, líder del partido ultranacionalista MHP y aliado del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, propuso que Ocalan acudiera al Parlamento turco para pedir el desarme a cambio de beneficios penitenciarios. Esta propuesta marcó un giro radical en la postura del MHP, que históricamente ha sido un férreo opositor a cualquier concesión hacia los kurdos.
Cambios regionales: una motivación estratégica
Analistas como Berkay Mandiraci, del International Crisis Group, sostienen que la verdadera razón detrás de las nuevas negociaciones radica en los cambios geopolíticos de Oriente Próximo. Las tensiones entre Israel e Irán, junto con la situación inestable en Siria, han empujado a Ankara a buscar soluciones. El PKK mantiene su cuartel general en la cordillera que separa Irak e Irán, mientras que las milicias kurdas del YPG controlan el noreste de Siria con el apoyo de Estados Unidos.
"Durante mucho tiempo, Ankara ha temido que sus rivales regionales, como Irán o Israel, exploten su conflicto con el PKK apoyando al grupo de forma abierta o encubierta”, explica Mandiraci.
El desarrollo de tecnología militar turca ha permitido a Ankara trasladar el conflicto con el PKK al norte de Irak y Siria. La región de Rojava, controlada por las milicias kurdas, ha ganado notoriedad tras la derrota del Estado Islámico, pero enfrenta ahora presiones para integrarse en el nuevo ejército sirio respaldado por Turquía.
Aunque el llamado de Ocalan podría ser un paso hacia la paz, el futuro de los derechos kurdos en Turquía sigue siendo incierto. Los líderes del DEM han advertido que resolver la cuestión armada es solo una parte del problema. "Estamos tratando de encontrar una solución a la cuestión kurda a través de la democracia y la ley. Si bien Ocalan ha pedido que los conflictos tengan una base legal, el lenguaje del Gobierno debe estar en consonancia con esto", señaló Bakirhan.
A pesar de mantener un apoyo del 9-10 % del electorado, el DEM enfrenta una represión creciente, con líderes encarcelados y la amenaza constante de ilegalización a su formación.
A diferencia del proceso de paz anterior (2012-2015), este nuevo intento parece centrarse exclusivamente en cuestiones de seguridad, sin propuestas claras de democratización. El resultado de estas negociaciones será crucial no solo para Turquía y el PKK, sino también para el equilibrio de poder en Oriente Próximo. @mundiario