La ONU denuncia trabas desde Israel y urge a levantarlas para facilitar la entrada de ayuda en Gaza
La situación humanitaria en Gaza ha alcanzado un punto crítico. Según las últimas evaluaciones de Naciones Unidas, el peor escenario de hambruna previsto para el enclave palestino ya se está materializando. Y a pesar de los recientes anuncios israelíes sobre “pausas humanitarias” y rutas seguras, la realidad sobre el terreno muestra una entrada de ayuda escasa y plagada de obstáculos burocráticos y logísticos.
Durante los últimos días, menos de un centenar de camiones han logrado ingresar a Gaza, una cifra que queda muy por debajo de los 700 vehículos diarios que, según la ONU, se necesitan de forma urgente para cubrir las necesidades básicas de una población de más de dos millones de personas. Tom Fletcher, jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, ha calificado esta cifra como “una gota en el océano”.
El acceso limitado, los controles estrictos y la inseguridad dentro del enclave —donde muchos camiones son saqueados por multitudes desesperadas— hacen que la ayuda disponible no solo sea insuficiente, sino que llegue fragmentada y sin garantías de distribución efectiva. Las agencias humanitarias, entre ellas Médicos Sin Fronteras (MSF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y UNICEF, insisten en que solo un acceso terrestre sostenido y sin restricciones puede evitar un aumento exponencial de las muertes por hambre.
La gravedad de la situación ha sido certificada por el informe IPC (Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria), que señala un deterioro acelerado de las condiciones nutricionales. Entre mayo y julio, el número de familias afectadas por el hambre se ha duplicado, y la tasa de malnutrición infantil en la Ciudad de Gaza se ha multiplicado por cuatro, pasando del 4,4 % al 16,5 %. La mayoría de las víctimas mortales por inanición son niños pequeños y lactantes, cuyas familias ya no pueden acceder ni siquiera a agua potable o leche.
La ONU acusa a Israel de mantener “obstáculos burocráticos y de seguridad” que impiden la entrada fluida de la ayuda. Aunque el ejército israelí afirma que no hay bloqueo, el volumen de asistencia que llega y la naturaleza limitada de las pausas humanitarias indican lo contrario. Según fuentes sobre el terreno, Israel podría mantener estas ventanas de entrada solo durante una semana más, lo que deja a las organizaciones humanitarias con un margen de acción muy estrecho para prevenir una tragedia mayor.
Las cifras son elocuentes: más de 147 personas han muerto por causas directamente relacionadas con la malnutrición desde octubre de 2023, y casi la mitad de esas muertes han ocurrido solo en julio. En paralelo, el Ministerio de Sanidad de Gaza cifra en más de 60.000 los muertos totales desde el inicio del conflicto, y en más de 145.000 los heridos.
El lanzamiento aéreo de víveres, autorizado recientemente por Israel como solución alternativa, ha sido descartado por las principales organizaciones humanitarias como ineficaz y peligroso. Los aviones no pueden reemplazar la logística terrestre. Las carreteras y camiones existen, insisten desde MSF y el PMA, así como los víveres y medicinas necesarios: todo está listo a escasos kilómetros del enclave, pero sigue sin poder entrar en los volúmenes requeridos.
El informe del IPC también hace hincapié en que no solo la ayuda es esencial, sino también el fin de las hostilidades. El conflicto armado continúa intensamente dentro del enclave, lo que dificulta tanto la entrada como la distribución de suministros. La violencia no solo impide que la ayuda llegue, sino que convierte las zonas de reparto en espacios peligrosos, como quedó reflejado este lunes, cuando 25 personas que esperaban comida murieron por fuego israelí cerca de una de las instalaciones de distribución.
En este contexto, Naciones Unidas exige un cambio inmediato en la política israelí de acceso humanitario. Para los expertos y coordinadores de ayuda internacional, no se trata ya de evitar una hambruna futura, sino de frenar una ya en marcha. El coste humano crece cada día que pasa sin que se restablezca una entrada masiva y sostenida de asistencia.@mundiario